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miércoles, 30 de octubre de 2013
Ezra Pound (30 October 1885 – 1 November 1972)
Ezra Pound. Canto XLV.
With usura hath no man a house of good stone
each block cut smooth and well fitting
that delight might cover their face,
with usura
hath no man a painted paradise on his church wall
harpes et luthes
or where virgin receiveth message
and halo projects from incision,
with usura
seeth no man Gonzaga his heirs and his concubines
no picture is made to endure nor to live with
but it is made to sell and sell quickly
with usura, sin against nature,
is thy bread ever more of stale rags
is thy bread dry as paper,
with no mountain wheat, no strong flour
with usura the line grows thick
with usura is no clear demarcation
and no man can find site for his dwelling
Stone cutter is kept from his stone
weaver is kept from his loom
with usura
wool comes not to market
sheep bringeth no gain with usura
Usura is a murrain, usura
blunteth the needle in the the maid's hand
and stoppeth the spinner's cunning. Pietro Lombardo
came not by usura
Duccio came not by usura
nor Pier della Francesca; Zuan Bellin' not by usura
nor was "La Callunia" painted.
Came not by usura Angelico; came not Ambrogio Praedis,
No church of cut stone signed: Adamo me fecit.
Not by usura St. Trophime
Not by usura St. Hilaire,
Usura rusteth the chisel
It rusteth the craft and the craftsman
It gnaweth the thread in the loom
None learneth to weave gold in her pattern;
Azure hath a canker by usura; cramoisi is unbroidered
Emerald findeth no Memling
Usura slayeth the child in the womb
It stayeth the young man's courting
It hath brought palsey to bed, lyeth
between the young bride and her bridegroom
conta naturam
They have brought whores for Eleusis
Corpses are set to banquet
at behest of usura.
viernes, 6 de julio de 2012
Paul Eluard
Libertad
Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre
Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre
Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre
Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre
Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre
Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre
Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre
Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre
Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre
Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre
Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre
Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre
Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre
Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre
Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre
Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre
Sobre la espuma de las nubes
Sobre los sudores de la tormenta
Sobre la lluvia gruesa e insípida
Escribo tu nombre
Sobre las formas que centellean
Sobre las campanas de los colores
Sobre la verdad física
Escribo tu nombre
Sobre las sendas despertadas
Sobre las carreteras desplegadas
Sobre los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
Sobre la lámpara que se enciende
Sobre la lámpara que se apaga
Sobre mis casas reunidas
Escribo tu nombre
Sobre el fruto cortado en dos
Espejo y mi habitación
Sobre mi cama vacía
Escribo tu nombre
Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre
Sobre el trampolín de mi puerta
Sobre los objetos familiares
Sobre el mar del fuego bendito
Escribo tu nombre
Sobre toda carne concedida
Sobre la frente de mis amigos
Sobre cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
Sobre el cristal de las sorpresas
Sobre los labios atentos
Bien sobre el silencio
Escribo tu nombre
Sobre mis refugios destruidos
Sobre mis faros aplastados
Sobre las paredes de mi problema
Escribo tu nombre
Sobre la ausencia sin deseos
Sobre la soledad desnuda
Sobre las marchas de la muerte
Escribo tu nombre
Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad
Versión de Aldo Pellegrini
Paul Eluard, poeta
francés nacido en Saint-Denis el 14 de diciembre de 1895.
A la edad de dieciséis años suspendió estudios para recibir tratamiento durante dieciocho meses en un sanatorio suizo. En 1920, después de participar en la I Guerra Mundial, inició una fulgurante carrera literaria uniéndose a Breton, Soupault y Aragon, con quienes impulsó el movimiento surrealista, convirtiéndose en uno de sus más importantes figuras.
En 1927, invitado por Salvador Dalí, viajó a Cadaqués junto a su esposa Helena Diakonova (Gala), quien luego lo abandonó para unirse al pintor.
Durante la ocupación alemana en Francia, alejado del surrealismo y militando ya en el comunismo, se convirtió en uno de los escritores más relevantes de la resistencia.
Entre sus obras más importantes merecen destacarse: "Capital del dolor" en 1926, "La Inmaculada Concepción", escrito con Breton en1930, "Poesía y verdad" en 1942, "Lección de moral" en 1950, y "Los senderos y los caminos de la poesía" en 1952.
Falleció en Charenton-le-Pont en noviembre de 1952.
A la edad de dieciséis años suspendió estudios para recibir tratamiento durante dieciocho meses en un sanatorio suizo. En 1920, después de participar en la I Guerra Mundial, inició una fulgurante carrera literaria uniéndose a Breton, Soupault y Aragon, con quienes impulsó el movimiento surrealista, convirtiéndose en uno de sus más importantes figuras.
En 1927, invitado por Salvador Dalí, viajó a Cadaqués junto a su esposa Helena Diakonova (Gala), quien luego lo abandonó para unirse al pintor.
Durante la ocupación alemana en Francia, alejado del surrealismo y militando ya en el comunismo, se convirtió en uno de los escritores más relevantes de la resistencia.
Entre sus obras más importantes merecen destacarse: "Capital del dolor" en 1926, "La Inmaculada Concepción", escrito con Breton en1930, "Poesía y verdad" en 1942, "Lección de moral" en 1950, y "Los senderos y los caminos de la poesía" en 1952.
Falleció en Charenton-le-Pont en noviembre de 1952.
domingo, 17 de junio de 2012
Homenaje a Virgilio Piñera en La Otra Esquina: Fotos y edición bilingüe de "La isla en peso"
Virgilio Piñera
La isla en peso
The Whole Island
Translated by Mark Weiss
Para leer esta edición bilingüe de La isla en peso, pinche en el enlace:
http://www.shearsman.com/pages/books/ebooks/ebooks_pdfs/pinera_WholeIsland.pdf
sábado, 24 de diciembre de 2011
Handel - Messiah - For unto us a child is born/ T.S. Eliot-The Journey of the Magi
The Journey of the Magi
T.S. Eliot
A cold coming we had of it,
Just the worst time of the year
For a journey, and such a long journey:
The ways deep and the weather sharp,
The very dead of winter.
And the camels galled, sore-footed, refractory,
Lying down in the melting snow.
There were times when we regretted
The summer palaces on slopes, the terraces,
And the silken girls bringing sherbet.
Then the camel men cursing and grumbling
And running away, and wanting their liquor and women,
And the night-fires going out, and the lack of shelters,
And the cities dirty and the towns unfriendly
And the villages dirty and charging high prices:
A hard time we had of it.
At the end we preferred to travel all night,
Sleeping in snatches,
With the voices singing in our ears, saying
That this was all folly.
Then at dawn we came down to a temperate valley,
Wet, below the snow line, smelling of vegetation;
With a running stream and a water mill beating the darkness,
And three trees on the low sky,
And an old white horse galloped away in the meadow.
Then we came to a tavern with vine-leaves over the lintel,
Six hands at an open door dicing for pieces of silver,
And feet kicking the empty wineskins.
But there was no information, and so we continued
And arrived at evening, not a moment too soon
Finding the place; it was (you may say) satisfactory.
All this was a long time ago, I remember,
And I would do it again, but set down
This set down
This: were we led all that way for
Birth or Death? There was a Birth, certainly,
We had evidence and no doubt. I had seen birth and death,
But had thought they were different; this Birth was
Hard and bitter agony for us, like Death, our death.
We returned to our places, these Kingdoms,
But no longer at ease here, in the old dispensation,
With an alien people clutching their gods.
I should be glad of another death.
EL VIAJE DE LOS MAGOS
“QUÉ HELADA TRAVESÍA,
Justo la peor época del año
Para un viaje, y un viaje tan largo:
Los caminos hondos y el aire ríspido,
Lo más recio del invierno”.
' Y los camellos llagados, sus patas adoloridas, refractarios,
Tendidos en la nieve que se derretía.
A veces añorábamos
Los palacios de verano en las cuestas, las terrazas,
Y las niñas sedosas que nos servían sorbetes.
Iban los camelleros blasfemando, mascullando,
Huyendo, y pidiendo licor y mujeres,
Y las fogatas se extinguían y no había refugios,
Y las ciudades hostiles y los pueblos agresivos
Y las aldeas sucias y caras:
Cuánto tuvimos que aguantar.
Al final preferimos viajar de noche,
Dormir a ratos,
Con las voces cantando en nuestros oídos, diciendo
Que todo esto era locura.
Entonces llegamos al amanecer a un valle templado,
Húmedo, lejos de las nieves perpetuas, y olía a vegetación;
Con un arroyo y un molino de agua que golpeaba la oscuridad,
Y en el horizonte tres árboles,
Y un viejo caballo blanco se fue galopando hacia la pradera.
Luego llegamos a una taberna con hojas de parra en el dintel,
Seis manos junto a una puerta abierta
Jugaban a los dados por un poco de plata,
Y alguien pateaba los odres vacíos de vino,
Pero no había información, y seguimos
Y llegamos al anochecer, y justo a tiempo
Encontramos el lugar; era (podríamos decir) satisfactorio.
Todo esto fue hace mucho tiempo, recuerdo,
Y yo lo volvería a hacer, pero que quede
Esto claro que quede
Esto: ¿nos llevaron tan lejos
Por un Nacimiento o por una Muerte? Hubo un Nacimiento,
Teníamos pruebas y ninguna duda. Yo había visto nacer y morir,
Pero pensaba que eran distintos: este Nacimiento
Nos sometió a una dura y amarga agonía,
Como la Muerte, nuestra muerte.
Regresamos a nuestros lugares, estos Reinos,
Pero ya no estamos en paz aquí, bajo la antigua ley.
Con un pueblo extraño aferrado a sus dioses.
Cuánto gusto me daría otra muerte.
(Traducción: Tedi López Mills)
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Sociedad de poetas muertos,
Torre de Babel
Publicado por
Joaquín Gálvez
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Un poema de William Butler Yeats traducido por Juan Cueto-Roig
La Segunda Venida
Girando y girando en el vasto girar
el halcón no puede oír al halconero.
Las cosas se deshacen,
ceden los cimientos,
la anarquía se desata sobre el mundo,
una marea de sangre se desborda
y se extingue en todas partes el ritual de la inocencia.
Los mejores carecen de toda convicción,
mientras los peores
están llenos de fanática osadía.
Sin duda nos hallamos ante una revelación:
Sin duda la Segunda Venida se avecina.
¡La Segunda Venida!
Apenas pronunciadas las palabras,
cuando una horrenda imagen del Spiritus Mundi
conmueve mi visión:
en algún lugar en las arenas del desierto
una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,
una mirada vacía y despiadada como el Sol
está moviendo lentamente sus piernas,
mientras acechan por doquier las sombras
de las indignadas aves del desierto.
Las tinieblas descienden de nuevo,
pero ahora comprendo
que veinte siglos de impávido sueño
fueron trocados en pesadilla por el mecer de una cuna.
¿Qué infame bestia, cuya hora al fin ha llegado,
se arrastra hacia Belén para nacer?
The Second Coming
Turning and turning in the widening gyre
The falcon cannot hear the falconer;
Things fall apart; the centre cannot hold;
Mere anarchy is loosed upon the world,
The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere
The ceremony of innocence is drowned;
The best lack all conviction, while the worst
Are full of passionate intensity.
Surely some revelation is at hand;
Surely the Second Coming is at hand.
The Second Coming! Hardly are those words out
When a vast image out of Spiritus Mundi
Troubles my sight: somewhere in the sands of the desert
A shape with lion body and the head of a man,
A gaze blank and pitiless as the sun,
Is moving its slow thighs, while all about it
Reel shadows of the indignant desert birds.
The darkness drops again; but now I know
That twenty centuries of stony sleep
Were vexed to nightmare by a rocking cradle,
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be born?
La traducción de este poema del irlandés William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, 1939) aparece en Esas divinas cosas. Tribulaciones y alegrías de un traductor (Silueta, Miami, 2011)
Cortesía: Diario de Cuba
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Torre de Babel
Publicado por
Joaquín Gálvez
martes, 18 de octubre de 2011
A David Lago González, In Memoriam
OFICIO DE POETA
Si los espejos no le sirven para soñar
con que una rama iluminada de improviso
ante el roce de uno solo de sus viajes
pueda asumir una forma real, es porque
como un pez ha saltado de las aguas
y cruzado sobre islas enteras.
Si se ha despojado de su sombra
como a su tiempo se desentiende
la cuna de la mano que la mece,
es porque el eco que guarda siente el mismo recelo
que si escuchara venir de muy lejos
un zumbido de flechas totalmente emponzoñadas.
¡Ha cedido, St. John-Perse, ha cedido!
Ha vencido el ángel de todos esos desconocidos amigos
cuya vieja muerte real le ha sido siempre inadmisible,
porque le rescatan y le llevan consigo a su dolor.
Para él, la luz brilla dentro de lo invisible y el misterio,
y aquellos que le enseñaron a amar lo hermoso y lo terrible
vienen a sus ojos como la caricia de un padre: severa y frágil.
Ha cedido. Han penetrado en él el fuego,
la noche perfecta, la soberbia voz humana,
la zozobra del náufrago y la demencia del héroe,
la esperanza.
.
Y algún que otro dios.
.
(Camagüey, 1977)
© 1977 David Lago González
Poema de David Lago González publicado en su blog El Penthouse de Heriberto
Mi nombre es David Lago González y coordino este blog.
Nací en Camagüey y moriré en España.POEta. ESCritor. MAYormente autodidacta. En Cuba no tuve premiecitos, creo que de hecho sólo participé en un concurso que no recuerdo cuál fue ni con qué libro, por allá por los inicios de los años 70. No pertenecí a la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) ni a la Bgda. Hnos. Saínz. Tampoco a la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), al PCC (Partido Comunista de Cuba), a la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), sólo al CDR (Comité de Defensa de la Revolución) sin ningún cargo de relevancia. A nadie mataban por ello, pero había que saber que era absolutamente necesario abandonar toda ambición personal de ser reconocido, publicado, ocupar cargos de director o adjunto, representante político y que nunca sería merecedor de ningún reconocimiento. O sea, vivir así significa no existir salvo en el plano personal más íntimo. Eso es lo que habrían obtenido todos los que supuestamente hubieran llevado a cabo esa tardía y estúpida operación de "no , no coopero" que posiblemente un 1% de la población habrá llevado a cabo, más bien por cansancio y no por disciplina.
No pasé el Servicio Militar Obligatorio porque, después de numerosos exámenes médicos y posibilidades terroríficas, terminé declarándome homosexual pasivo (en Cuba la homosexualidad activa no se considera enfermedad y por tanto no puntúa para el caso), lo cual, después de inolvidables y constructivas humillaciones, casi me conduce al EJT (Ejército Juvenil del Trabajo) o CJC (Columna Juvenil del Centenario), que eran o son versiones actualizadas y descafeinadas de los célebres UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción).
Me "enhebresté" cuando El Mariel y quise salir a través de ese puerto durante esa operación fabulado con premeditación y alevosía, pero Los Dioses de la Escoria no nos fueron propicios, de modo que recuperé un larguísimo (pero acertado) camino para recuperar mi ciudadanía española, lo que me condujo a establecerme en La Villa y Corte.
En España, he publicado dos poemarios (“Los Hilos del Tapiz” y “La Resaca del Absurdo”) con Editorial Betania, Madrid (entiéndase claramente: he pagado a Felipe Lázaro para que fueran editados esos libros, con una insignificante distribución, de modo que aún arrastro literalmente como unos 500 ejemplares por todo el MadriZZ, lo que ha provocado en mí un odio salvaje y físico hacia esos libros. Ésa es la manera en que mayormente los escritores cubanos publican: pagando a las distintas editoras -creo que con excepción de Colibrí-, por lo que nunca jamás me uniré al coro servil de llamarles "mecenas", aun cuando me considero amigo de Felipe Lázaro).
He sido EDITor de Ediciones Timbalito (edición no venal), Madrid, años 1999-2002, publicaciones informáticamente artesanales.
Antologías. Colaboraciones en diferentes revistas online y en papel, destacando Liden Lane Magazine, The Big Times, La Peregrina Magazine, Ariadna, Los Lobos de Omaña, Poeta de Cabra y Revista Hispano-Cubana. Forman parte de mi curriculum, ligero, como el equipaje de Machado para andar por la vida y por la muerte.
No pertenezco a ningún exilio porque el exilio es una palabra que denota transitoriedad, y yo abandoné Camagüey después de haber roto con la sociedad cubana derivada del comunismo y a sabiendas de que no volvería ni siquiera en cenizas. Con la Revolución Cubana nunca rompí porque no puede existir ruptura con algo a lo que no se está previamente unido. La deducción es elemental, pienso humildemente.
Mantengo la misma verticalidad que sentía dentro de la isla. Y la macro-política no me interesa tanto porque por suerte nunca estuve a tal altura. En cambio sí me preocupa muy de cerca la micro-política porque es esa miseria humana la que sostiene el Gran Ideario, lo reforma, lo actualiza y lo renueva para seguir perpetuándose como lombrices. No perdono la miseria humana, ni soy tolerante con ella.
No debo nada a la derecha ni a la izquierda. En el plano humano, personal, estoy espiritual y materialmente mucho más agradecido a personas que se consideran dentro de los cánones de la izquierda.
Nunca hice nada por la libertad de Cuba ni pienso hacerlo. No tengo obligación de ser patriota, mártir, guerrero, luchador, dirigente sindical ni militante de ningún partido, ni sacerdote ni beato, ni dama vestida de blanco o de cualquier otro color. Posiblemente eso se deba a mi falta de ideales y a un recelo ya "empercudido" hacia todo lo político e ideológico. Yo escribo versos y, a veces, pienso. Quien sea zapatero, que arme los zapatos. Quien sea charcutero, que venda chorizos y embutidos. Quien escribe versos no tiene necesariamente que coger un fusil. Quien cumple prisión como patriota puede ser encomiable por sus hechos, pero no obligatoriamente tiene que ser poeta porque en su sufrimiento junte algunas palabras pensando en el movimiento o en la añoranza de un amor. La poesía es otra cosa.
Y eso es lo que hay: quien quiera tratarme, bien, y quien no, también.
Ficha autobiográfica tomada de su blog El Penthouse de Heriberto
Publicado por
Joaquín Gálvez
jueves, 29 de septiembre de 2011
Sylvia Plath (1932-1963)
PAPI
Tú ya no, tú ya no
Me sirves, zapato negro
En el que viví treinta años
Como un pie, mísera y blancuzca,
Casi sin atreverme ni a chistar ni a mistar.
Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.
Saco lleno de Dios, pesado como el mármol,
Estatua siniestra, espectral, con un dedo del pie gris,
Tan grande como una foca de Frisco,
Y una cabeza en el insólito Atlántico
Donde el verde vaina se derrama sobre el azul,
En medio de las aguas de la hermosa Nauset.
Yo solía rezar para recuperarte.
Ach, du.
En tu lengua alemana, en tu ciudad polaca
Aplastada por el rodillo
De guerras y más guerras.
Aunque el nombre de esa ciudad es de lo más corriente.
Un amigo mío, polaco,
Afirma que hay una o dos docenas.
Por eso yo jamás podía decir dónde habías
Plantado el pie, dónde estaban tus raíces.
Ni siquiera podía hablar contigo.
La lengua se me pegaba a la boca.
Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
Apenas podía hablar.
Te veía en cualquier alemán.
Y ese lenguaje tuyo, tan obsceno.
Una locomotora, una locomotora
Silbando, llevándome lejos, como a una judía.
Una judía camino de Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como una judía.
Incluso creo que podría ser judía.
Las nieves del Tirol, la cerveza rubia de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Yo, con mi ascendencia gitana, con mi mal hado
Y mi baraja del Tarot, y mi baraja del Tarot,
Bien podría ser algo judía.
Siempre te tuve miedo: a ti, a ti
Con tu Luftwaffe, con tu pomposa germanía,
Con tu pulcro bigote y esa
Mirada aria, azul centelleante.
Hombre-pánzer, hombre-pánzer, Ah tú…
No eras Dios sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podía despejarla.
Toda mujer adora a un fascista,
La bota en la cara, el bruto
Bruto corazón de un bruto como tú.
Mira, papi, aquí estás delante del encerado,
En esta foto tuya que conservo,
Con un hoyuelo en el mentón en lugar de en el pie,
Mas sin dejar por eso de ser un demonio,
El hombre de negro que partió
De un bocado mi lindo y rojo corazón.
Yo tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté suicidarme
Para volver, volver a ti.
Creía que hasta los huesos lo harían.
Pero me sacaron del saco
Y me amañaron con cola.
Y entonces supe lo que tenía que hacer.
Creé una copia tuya,
Un hombre de negro, tipo Meinkampf,
Amante del tormento y la tortura.
Y dije sí, sí quiero.
Pero, papi, esto se acabó. He desconectado
El teléfono negro de raíz, las voces
Ya no pueden reptar por él.
Si ya había matado a un hombre, ahora son dos:
El vampiro que afirmaba ser tú
Y que me chupó la sangre durante un año,
Siete años, en realidad, para que lo sepas.
Así que ya puedes volver a tumbarte, papi.
Hay una estaca clavada en tu grueso y negro
Corazón, pues la gente de la aldea jamás te quiso.
Por eso bailan ahora, y patean sobre ti.
Porque siempre supieron que eras tú, papi,
Papi, cabrón, al fin te rematé.
12 de octubre de 1962
Traducción de Xoán Abeleira
La poetisa Sylvia Plath, quien también cultivó la prosa y el ensayo, nació el 27 de octubre de 1932 en Boston. Desde muy pequeña, manifestó interés por el mundo de las letras: su primer poema lo publicó con sólo ocho años de edad y, a partir de allí, comenzó a explotar su talento literario a través de cuentos y versos que presentaba en diversas revistas estadounidenses y que le permitieron alcanzar un cierto éxito.
En 1955, la joven Sylvia, que ya para ese entonces padecía varios desórdenes mentales y tenía una conducta depresiva, se graduó con honores en el Smith College, no sin antes haber sido tratada en una institución psiquiátrica debido a un intento de suicidio.
Con sus desequilibrios emocionales aparentemente controlados y con sus estudios terminados, Plath fue beneficiada con una beca Fulbright, que le permitió profundizar sus conocimientos en la Universidad de Cambridge. Allí continuó con su obra literaria y participó del periódico universitario “Varsity”. En ese entorno estudiantil, la poetisa conoció al inglés Ted Hughes, con quien se casó el 16 de junio de 1956 y tuvo dos hijos, Frieda y Nicholas.
Ya separada a causa de una infidelidad de su marido, con dos niños a cargo, enferma y casi sin dinero, Sylvia Plath volvió a pensar en el suicidio. Y así fue como, el 11 de febrero de 1963, cuando tenía sólo treinta años y después de haberle preparado el desayuno a sus hijos, se quitó la vida asfixiándose con gas.
Dentro de su legado literario, se destacan obras como “El coloso”, “Ariel”, “Cruzando el agua”, “Árboles de invierno”, “La campana de cristal”, “Cartas a casa”, “Johnny Panic y la Biblia de sueños” y “The magic mirror” (su tesis para el Smith College), entre otras. En materia de galardones y reconocimientos, cabe destacar que, en 1982, a título póstumo, se le concedió a esta escritora el Premio Pulitzer por sus “Poemas completos”.
miércoles, 13 de julio de 2011
José Ángel Valente
Por José Abreu Felippe
Transgresor sin límites, rabiosamente solitario, luchador por sus ideas, y por consiguiente exiliado de un país donde imperaba una dictadura que lo sometió a un consejo de guerra en 1972 por escribir El uniforme del general, un cuento que fue considerado como una ofensa al ejército, José Ángel Valente ha sido una de las voces poéticas y filosóficas más importante de la segunda mitad del siglo XX en España.
Este mes se cumplen once años de su desaparición física –murió de cáncer en Ginebra, Suiza, el 18 de julio de 2000–, tenía 71 años y había vivido en esa ciudad desde 1958. Antes que sus cenizas fueran trasladadas a Orense, región de Galicia donde había nacido el 25 de abril de 1929, se celebró una misa en la Basílica Notre Dame de Ginebra, con música de Bach y Beethoven. Más tarde, en la capilla del cementerio de Saint Georges se escuchó la voz del poeta recitando: “Cruzo mi desierto/ y su secreta desolación sin nombre”..., poema de su primer libro A modo de esperanza (1955) con el que obtuvo el Adonais. Muchos, e importantes escritores, consideran a José Ángel Valente como un poeta fundamental de la generación del 50, grupo con el que el propio Valente nunca se sintió identificado. Sin embargo, hay un consenso generacional que apunta al poeta como una de las voces más agudas –una voz clave– para comprender la evolución de la poesía española.
Valente recibió los más importantes premios literarios de su país natal, además del Adonais, entre ellos el Premio de la Crítica por Poema a Lázaro en 1960. También el Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 –compartido con Carmen Martín Gaite (1925-2000)–, el Premio Nacional de Poesía y el VII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Trabajador incansable, poco antes de morir, hizo la presentación de dos gruesos volúmenes de poesía, publicados por Alianza, Obra poética 1. Punto cero (1953-1976) y Obra poética 2. Material memoria (1977-1992) y en el acto afirmó que: “La poesía conlleva una experiencia espiritual que transforma al poeta mismo”; para luego agregar: “Una vez que se termina de escribir un poema, ya no es tuyo. Será el lector el que lo resucitará en cada lectura”.
El poeta cubano José Lezama Lima dijo de Valente: “No creo que haya en la España de los últimos veinte años un poeta más en el centro germinativo que José Ángel Valente, con la precisión de la ceniza, de la flor y del cuerpo que cae”. El escritor español Luis Antonio de Villena toca un aspecto controversial, pero bien conocido del carácter del poeta gallego: “Valente la emprendía, lanza en ristre y talante agresivo, contra cualquiera que no compartiese sus postulados estéticos”. Sus ataques virulentos, incluso personales, contra algunos miembros de la generación del 50 forman ya parte del entorno mítico de este poeta arisco que atesoraba sus muy malas pulgas. Hosco, místico, amante del silencio, orgulloso hasta el desplante, vivió y murió –a pesar de los reconocimientos– como un marginal, como el solitario que siempre quiso ser. Hoy las furias que soplaban a su alrededor se confunden con la música de Bach y de Beethoven que lo acompañó al cruzar el tiempo. Y con las cenizas, las suyas y las otras, que como el amor al que aludía Quevedo, “tendrán sentido”:
Cruzo un desierto y su secreta desolación sin nombre.
El corazón,
tiene la sequedad de la piedra y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo, y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no hay
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.
(Fragmento del poema Serán ceniza, perteneciente a su libro A modo de esperanza).
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José Abreu Felippe,
Sociedad de poetas muertos
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Joaquín Gálvez
viernes, 24 de junio de 2011
Paul Celan
FUGA DE LA MUERTE
Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus
mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire no
se yace estrechamente en él
Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad
empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules
cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la
danza
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes
Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro
venido de Alemania
grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como
humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de
Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarete
azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido
de Alemania
tus cabellos de oro Margarete
tus cabellos de ceniza Sulamita
De "Amapola y memoria" 1952
Versión de José Ángel Valente
Paul Celan, poeta rumano de origen judío nacido en Chernovtsi en 1920. Creció en un ambiente familiar donde se manejaron varios idiomas, razón por la cual habló fluidamente el rumano, el alemán, el ruso el francés y el hebreo. En 1938 inició estudios de medicina en Paris y al estallar la II Guerra mundial regresó a Rumania donde fue condenado a trabajos forzados mientras sus padres morían en un campo de concentración. Liberado por los rusos en 1944, trabajó inicialmente como traductor y editor en Bucarest y Viena, para radicarse definitivamente en Paris donde obtuvo en 1950 la Licenciatura en Filología y Literatura por "L'Ecole Normale Superieure". Más tarde adquirió la nacionalidad francesa. Considerado como el más importante poeta en lengua alemana de la posguerra, alcanzó la fama desde la primera publicación surrealista "Amapola y memoria" en 1952, gracias al lenguaje innovador y a su perfecta sintaxis.Tradujo entre otros, a Rimbaud, Mandelstam, Michaux, Char, Valéry y Pessoa. En 1960 obtuvo el premio Georg Büchner, y a partir de 1965 fue internado varias veces en un asilo psiquiátrico donde escribió varios textos en hebreo.Se quitó la vida arrojándose al Sena en 1970.
lunes, 16 de mayo de 2011
Tres sonetos lujuriosos de Pietro Aretino censurados por la UNEAC

El número 69 de la revista Unión, órgano de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se presentó a finales del pasado mes de marzo en La Habana y fue censurado poco después en medio de una agria polémica, como informó en primicia Neo Club Press.
Clic aquí para leer la referida nota, que hace hincapié en el papel jugado en el episodio por la poetisa y funcionaria Nancy Morejón.
El número, dedicado al erotismo, fue postergado a un acto “evidentemente improvisado y sin divulgación (alguien de la oficina de Nancy cometió un “error” con el horario y el público quedó oportunamente confundido)”, había denunciado Ernesto Pérez Chang, editor de la revista.
El narrador aseguró que era la primera vez “que una directora autocensuraba su propia revista y se declaraba “distante” en un arrebato de miedo)”. Tras la improvisada presentación, el número fue recogido de las librerías en las que había sido distribuido.
“La gente necesitaba una respuesta porque parecía que la institución había censurado el número de Unión, cuando en verdad la decisión era responsabilidad de una persona inconsecuente”, apuntó Chang en un evidente intento de exonerar a la UNEAC y su presidente, Miguel Barnet, de sus responsabilidades en el caso.
De cualquier manera, la revista circuló durante unas pocas horas. Suficiente para que algún número extraviado de esa caliente edición arribara a Miami. Fruto de ello, presentamos varios de los “Sonetos lujuriosos” de Pietro Aretino (1492-1556) traducidos para Unión y que, se especula, provocaron la censura de la policía de la UNEAC.
No apto para menores:
Sonetos lujuriosos (fragmento)
Traducción de Jesús David Curbelo
II
Mete un dedo en mi culo, papacito,
y clávame la pinga poco a poco;
alza bien esta pierna y haz buen juego,
menéate después sin cortesías.
Que, por mi fe, este es mejor bocado
que comer pan tostado junto al fuego;
si el bollo te disgusta, cambia el sitio,
que no es hombre quien no bugarronea.
─ Esta vez quiero hacértelo en el bollo,
la otra en el culo, la pinga en bollo y culo
me hará feliz y a ti te hará beata.
Quien quiere ser un gran maestro es loco,
y es sólo un pajarito pierde-tiempo,
que en todo se solaza y no en singar.
Que la palme en palacio
el cortesano, y espere que alguien muerte:
yo en darme a la lascivia sólo pienso.
Mettimi un dito in cul, caro vecchione,
e pinge il cazzo dentro a poco a poco;
alza bien questa gamba a far buon gioco,
poi mena sensa far reputazione.
Che, per mia fé! quest’è il miglior boccone
che mangiar il pan unto appresso al foco;
e s’in potta ti spiace, muta luoco,
ch’uomo non è chi non è buggiarone.
─ In potta io v’el farò per questa fiata,
in cul quest’altra, e in potta e in cul il cazzo
mi farà lieto, e voi farà beata.
E chi vuol essre gran maestro è pazzo
ch’è proprio un uccel perde giornata,
chi d’altro che di fotter ha sollazzo.
E crepi in un palazzo,
ser cortigiano, e spetti ch’il tal muoia:
ch’io per me spero sol trarmi la foia.
V
Porque probé de tan solemne pinga,
hasta los bordes se me empapa el bollo,
yo querría ser toda entera un bollo
y que tú fueras por completo pinga.
Pues, si yo fuese un bollo y tú una pinga,
yo aplacaría por un rato el bollo,
y tú tendrías de ese mismo bollo
todo el placer que puede hallar la pinga.
Mas no pudiendo yo ser toda bollo,
ni transformarte tú completo en pinga,
agarra el buen querer que da mi bollo.
─ Y tú recibe de mi escasa pinta
la buena voluntad: y abajo el bollo
prepara, yo te meteré la pinga;
y ya sobre mi pinga
déjate ir completa con el bollo:
y seré pinga yo, y tú serás bollo.
Perch’io prov’or un sì solenne cazzo
che mi rovescia l’orlo della potta,
io vorrei esser tutta quanta potta,
ma vorrei che tu fossi tutto cazzo.
Perché, s’io fossi potta y tu cazzo,
isfameria per un trato la potta,
e tu avresti anche dalla potta
tutto il piacer che può aver un cazzo.
Ma non potendo esser tutta potta,
né tu diventar tutto di cazzo,
piglia il buon voler da questa potta.
─ E voi pigliate del mio poco cazzo
la buona volontà: in giù la potta
ficcate, e io in su ficchierò il cazzo;
e di poi su il mio cazzo
lasciatevi andar tutta con la potta:
e sarò carro, e voi sarete potta.
XVI
¡Estate quieto, niño; duerme, duerme!
Empuja, maestro Andrea, empuja que hay.
¡Dame toda la lengua, oh, ay de mí!
Que tu gran pinga me llegue hasta el alma.
─ Señora, ahora mismo te entrará;
acuna bien al crío con el pie,
a los tres nos harás un buen servicio:
nos vendremos tú y yo, y él dormirá.
─ Contenta estoy; lo mezo y me meneo;
mece, menea y trabaja también tú.
─ Mamita, hasta tu posta arribaré.
─ ¡No lo hagas! Espera un poco más,
que encuentro tal dulzura en este palo,
que no quisiera terminarlo nunca.
─ ¡Vamos, señora mía,
hazlo, por Dios! ─ ¿O por los dos, sin más,
yo lo hago ya; y tú, lo harás? ─ Señora, sí.
Sta cheto, bambin mio; ninna, ninna!
Spinge, maestro Andrea, spinge ch’ei c’è.
Dammi tutta la lingua, ai! ohimè!
Che il tuo gran cazzo all’anima mi va.
─ Signora, adesso, adesso v’intrerà;
cullate bene il fanciullin col piè,
e farete servizi a tutti e tre:
perché noi compiremo, ei dormirá.
─ Io son contenta; io cullo, io meno, io fo;
culla, mena e travagliati ancor tu.
─ Mammina, a vostra posta compirò.
─ Non far! fermati, aspetta un poco più,
che tal dolcezza in questo fotter ho,
ch’io non vorrei ch’ei finisse mai più.
─ Madonna mia, orsù,
fate, di grazia! ─ Or, da che voi, così,
io faccio; e tu, farai? ─ Signora, si.
Tomado de: Unión, revista de literatura y arte, La Habana, Cuba
Año XLIX, Nº 69, 2010, entre las páginas 28 a 44
Publicado originalmente en Neo Club Press
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La isla está en otra parte,
Sociedad de poetas muertos
Publicado por
Joaquín Gálvez
domingo, 8 de mayo de 2011
Un poema de Carlos Pellicer por el Día de las Madres

NOCTURNO A MI MADRE
Hace un momento
mi madre y yo dejamos de rezar.
Entré en mi alcoba y abrí la ventana.
La noche se movió profundamente llena de soledad.
El cielo cae sobre el jardín oscuro.
Y el viento busca entre los árboles
la estrella escondida de la oscuridad.
Huele la noche a ventanas abiertas,
y todo cerca de mí tiene ganas de hablar.
Nunca he estado más cerca de mí que esta noche:
Las islas de mis ausencias me han sacado del fondo del mar.
Hace un momento,
mi madre y yo dejamos de rezar.
Rezar con mi madre ha sido siempre
mi más perfecta felicidad.
Cuando ella dice la oración Magnífica,
verdaderamente glorifica mi alma al Señor y mi
espíritu se llena de gozo para siempre jamás.
Mi madre se llama Deifilia,
que quiere decir hija de Dios, flor de toda verdad.
Estoy pensando en ella con tal fuerza
que siento el oleaje de su sangre en mi sangre
y en mis ojos su luminosidad.
Mi madre es alegre y adora el campo y la lluvia,
y el complicado orden de la ciudad.
Tiene el cabello blanco, y la gracia con que camina
dice de su salud y de su agilidad.
Pero nada, nada es para mí tan hermoso
como acompañarla a rezar.
Todos los días, al responderle las letanías de la Virgen
—Torre de Marfil, Estrella Matinal—,
siento en mí que la suprema poesía
es la voz de mi madre delante del altar.
Hace un momento la oí que abrió su ropero,
hace un momento la oí caminar.
Cuando me enseñó a leer me enseñó también a decir versos,
y por ese tiempo me llevó por primera vez al mar.
Cuando la pobreza se ha quedado a vivir en nuestra casa,
mi madre le ha hecho honores de princesa real.
Doña Deifilia Cámara de Pellicer
es tan ingeniosa y enérgica y alegre como la tierra tropical.
Oigo que mi madre ha salido de su alcoba.
El silencio es tan claro que parece retoñar.
Es un gajo de sombra a cielo abierto,
es una ventana acabada de cerrar.
Bajo la noche la vida crece invisiblemente.
Crece mi corazón como un pez en el mar.
Crece en la oscuridad y fosforece
y sube en el día entre los arrecifes de coral.
Corazón entre náufrago y pirata
que se lava y devuelve lo robado a su lugar.
La noche ahonda su ondulación serena
como la mano que en el agua va la esperanza a colocar.
Hermosa noche. Hermosa noche
en que dichosamente he olvidado callar.
Sobre la superficie de la noche
rayé con el diamante de mi voz inicial.
Mi voz se queda sola entre la noche
ahora que mi madre ha apagado su alcoba.
Yo vigilo su sueño y acomodo sus nubes
y escondo entre mi angustia lo que en mi pecho llora.
Mi voz que queda sola entre la noche
para decirte, oh madre, sin decirlo,
cómo mi corazón disminuirá su toque
cuando tu sueño sea menos tuyo y más mío.
Mi voz se queda sola entre la noche
para escucharme llena de alegría
callar porque ella no despierte,
vivir solo por ella y para ella,
detenerme en la puerta de su alcoba
sintiendo cómo salen de su sueño
las tristezas ocultas,
lo que imagino que por mí entristece
su corazón y el sueño de su sueño.
El ángel alto de la media noche
llega.
Va repartiendo párpados caídos
y cerrando ventanas
y reuniendo las cosas más lejanas,
y olvidando el olvido.
Poniendo el pan y el agua en la invisible mesa
del olvidado sueño.
Disponiendo el encanto
del tiempo enriquecido sin el tiempo;
el tiempo sin el tiempo que es el sueño,
la lenta espuma esfera
del vasto color sueño;
la cantidad del canto adormecido
en un eco.
El ángel de la noche también sueña.
¡Sólo yo, madre mía, no duermo sin tu sueño!
(Recogido en Subordinaciones,1949)
*La Otra Esquina de las Palabras le agradece al crítico literario José Prats Sariol el envío de este poema.
lunes, 25 de abril de 2011
Un poema de Juan Francisco Pulido
Páginas para un brevario
(Después de ver un desfile del primero de mayo y dos horas más tarde The Wall).
I
–Laudes–
Y vi las sombras hacerse largas
en una pared de hazañas carcomida
junto a manchas de sangre y barbarie
y gritos de fanáticos secuaces
–y fanáticos secuaces–
deseosos de un nombre en el muro.
Himnos, consignas,
–ladridos desgarradores de gargantas–
llenan el silencio,
matan el silencio
crucifican el silencio
amparados en carteles
que prometen aplastar a los callados.
Y miro a un niño
–límpio niño de rostro alegre y manos juguetonas–
un niño que será preparado para gritar
–para tratar de grabar su nombre en el muro–
un niño que no será más que sombra,
–sólo una sombra–
otro más, al pie del muro...
Y yo mirando, creyéndome víctima...
Soy un jodido culpable.
Juan Francisco Pulido Martínez (Cienfuegos, Cuba, 1978 - Minnesota, EE.UU., 2001) fue un niño precoz, un adolescente que deslumbró por su talento literario. Colaboró con sus artículos para las revistas Fides y Renacer. Escribió una obra al margen de las instituciones culturales oficiales. Llegó a ser líder de los grupos de jóvenes que abogaban por el respeto a los derechos humanos, por lo que la Seguridad del Estado lo detiene el 10 de septiembre de 1996. En 1997 se matricula en la Universidad de Cienfuegos, donde se destaca por sus conocimientos humanistas; en noviembre de ese año, se niega a participar en las elecciones alegando que no podía hacerlo en un país donde la única opción electoral era un solo partido, por lo cual es separado por tiempo indefinido de la Educación Superior cubana. Obtiene el premio de narrativa Vitral 1999 por su libro Mario In The Heaven's Gate y otros cuentos suicidas. Ese mismo año, llega a los Estados Unidos como refugiado político tomando parte en eventos literarios, políticos y religiosos. En el año 2000, es premiado en el Concurso de Poesía y Narrativa del Instituto de Cultura Peruana con su cuento Días de huelga, y la organización Hermanos al Rescate le otorga un premio por su valor dentro de Cuba como defensor de los derechos humanos. También en este año gana una beca para la Universidad St. Thomas en Minnesota. El 27 de febrero de 2001, se suicida en esa ciudad.
martes, 22 de marzo de 2011
A cuarenta años de "El caso Padilla", el poeta
En tiempos difíciles
A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que no contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
ésta es, sin duda, la prueba decisiva.
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que no contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
ésta es, sin duda, la prueba decisiva.
lunes, 7 de marzo de 2011
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, más tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, mientras pasaba un fin de semana fuera de la clínica siquiátrica donde estaba internada, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal.
martes, 5 de octubre de 2010
Robert Lowell

Nacido en Bostón en 1917, murió en Nueva York a los sesenta años de edad, después de haber vivido los últimos años de su vida en Inglaterra.
Robert Lowell es el renovador por antonomasia de la poesía norteamericana después de la muerte de Walt Whitman. Su poesía constituye un valioso testimonio de la lucha diaria del intelectual liberal americano ante la caótica realidad.
Lowell era despiadado al usar el material proveniente de la vida diaria: cartas dirigidas a (aún peor, provenientes de) su esposa y su hija abandonadas, o sus experiencias en el hospital padeciendo de uno de sus periódicos ataques maníacos- depresivos, etc. La enfermedad mental es lo que le llevó a cavar tan profundamente en esta veta, pero también lo que le dio a su poesía su tono inconfundible, ese frío distanciamiento que salva del pathos a sus poemas más aterradores, haciéndolos casi inhumanos.
Cortesía: Colección Visor de Poesía
miércoles, 6 de enero de 2010
Dylan Thomas

Durante los primeros días de noviembre de 1953, murió en Nueva York, a la edad de treinta y nueve años, uno de los mejores poetas que escribían entonces en lengua inglesa, y cuya obra y facultades constituían una espléndida y reconocida realidad, a la vez que una prometedora esperanza. Dylan Thomas(1914-1953) había vivido siempre bajo el hechizo de dos motivos poéticos de primer orden: el amor y la muerte, y estas fuerzas, que en la inspiración del poeta actuaban generalmente entrelazadas, envuelven casi toda su obra, oponiéndose y completándose. Parece que el poeta tueviera el presentimiento de que, como a tantos de su vocación, la muerte tenía que alcanzarle prematuramente.
Tomado del prólogo de Esteban Pujals a la edición de Dylan Thomas/Poemas 1934-1952, de la Colección Visor de Poesía.
sábado, 28 de noviembre de 2009
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