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sábado, 12 de octubre de 2013

Cuba, Miami y el "intercambio cultural" (II)

Cortesía: Neo Club Press

miércoles, 28 de agosto de 2013

El hormiguero intelectual del exilio cubano



 Por Ángel Velázquez Callejas
 
Toda la crítica intelectual que se hace para negar la positividad de los riesgos de nuestro tiempo, proviene de la "izquierda humanista". Todo se reduce a que la inmensa mayoría de los intelectuales piensa en términos de "mejoramiento humano", en función de esconder del hombre su costado natural, animal. Pero en los tiempos que corren al hombre no le interesa ya vivir bajo ninguna pedagogía basada en una ontología del sujeto en relación al objeto, ni preocuparse por lo que fue esa metafísica narrativa de los grandes relatos, sino más bien embellecer y/o eternizar su cuerpo, sacarle el mayor provecho a su existencia. Esto último se ve correspondido por una época en la que la tecnología (la biotecnología) y la incesante relación a través de los medias están motivando un cambio de pensamiento y espíritu.

Al hombre actual no le interesa mucho que lo eduquen bajo la rancia autoridad de la historia, sino que se le provea de los medios tecnológicos adecuados para librar una batalla contra sí mismo, para auto-operarse y cambiarse a sí mismo.  El hombre de hoy (y del futuro), en otras palabras, busca elevarse por encima de sí mismo, enriquecer su grado de conciencia. Pero no a través de manuales pedagógicos o doctrinas teológicas, de formulaciones y experimentos nacionalistas, sino por medio de las nuevas tecnologías y el incremento de la inteligencia artificial. Si hay un aspecto que clarifica la ruptura de la época del humanismo al post-humanismo es esta: cada día se vuelve más incesante la participación del hombre a través de nuevos modos tecnológicos de comunicación y de una ciencia del conocimiento sobre el cuerpo que advierte, por añadidura, el desarrollo de la capacidad del cerebro, y estiliza la belleza del cuerpo. Ambas magnitudes --inteligencia y belleza corporal-- hacen del hombre contemporáneo un ser para la vida. Un ser, como apreciaba Nietzsche en las postrimerías del siglo XIX, desconectado de su pasado fetal.

La parodia que hiciera Enrique José Varona al acápite "El convaleciente", del libro Así habla Zaratustra, publicada en la revista El Fígaro en 1906 bajo el titulo Algo que pudo haber contado Zaratustra, puede dar la medida exacta del alcance del espíritu del siglo entero cubano. Del espíritu intelectual y su decadencia. El cuento de que un león se fue a vivir a un hormiguero y a la postre huyó por los cosquilleos de las hormigas, da con la tesis, estrafalaria por cierto, de que la cubanía solo funciona dentro del espacio de una estricta estructura social, encerrada en sí misma, de sicología de masas, de pedagogía fetal y de sumisión al contexto de las instituciones creadas. Qué tan mal tenía leído Varona a Nietzsche lo demuestra el hecho de que nuestro talento artístico y pedagógico dependía (depende aún) del miedo a abandonar el refugio de la envoltura biológica, social y cultural que lo constituye.

Lo ha referido Sloterdijk: "Cuando Nietzsche habla de superhombre, es para referirse a una época muy por encima del presente. Él nos da la medida de procesos milenarios anteriores en los que, gracias a un íntimo entramado de crianza, domesticación y educación, se consumó la producción humana, en un movimiento que por cierto supo hacerse profundamente invisible y que ocultó el proyecto de domesticación que tenía como objeto bajo la máscara de la escuela".

A esa dependencia se reduce el hecho, planteado en la antropología de Gehlen (El hombre, su naturaleza y su lugar en el mundo), de que el hombre es un ser deficitario al nacer y necesita de una creación sobrenatural para sobrevivir. Esa sobrenaturaleza --llamémosla en términos culturales una técnica humana (un ser que tiende a ser correctamente gregario por razones de incapacidad individual)-- sirve para protegerlo de los peligros que emanan de la existencia.

El reducido esquema de la filosofía pedagógica de Varona, que deja entrever en la conversación de los animales con Zaratustra, es la misma que en forma socializada ha imperado en el espíritu actual de la intelectualidad cubana. Para este falso pensador, que constantemente habla en términos de justicia social y mejoramiento humano, la creatividad intelectual se reduce a parodiar el esquema positivista del humanismo de Varona. Lo he visto suceder por estos días como una pedagogía de la crianza: andan como hormigas para protegerse en la envoltura fetal que le impone el  nacionalismo cubano. Y con esa aptitud regresan a la frase de Varona que defiende el carácter de sicología de masas en los intelectuales: "Después de todo, la lógica de los animales no es la lógica de los hombres, y menos de los precursores del archihombre". El humanismo de las hormigas no estaría en la fuerza de este último, sino en reconocer siempre la dualidad del ser, entre lo que constituye su animalidad y lo humano.

Por eso cuando se aparece en Miami un intelectual que vive en Cuba, el hormiguero nacionalista acude a sus anchas. Nada mejor que una práctica de la razón cultural en la que queda establecida per se la comprobación de la sobrenaturaleza deficitaria, de hormiguero, de una buena parte de la intelectualidad cubana del exilio. Cosa para pensar, aunque se trata de una realidad que no sorprende.

Publicado originalmente en Neo Club Press


 

viernes, 23 de agosto de 2013

Cuba, el embargo y el cambio sin cambio


 
Por Armando Añel
 
Frecuentemente, el debate en torno al embargo al régimen implantado en Cuba se centra en el ámbito de lo político. Pero es en el de lo económico que las restricciones norteamericanas alcanzan envergadura práctica. Suele olvidarse que la medida incide, fundamentalmente, en el área de las inversiones, el turismo y la exportación —cuya índole antaño preferencial intenta rescatar La Habana dados el atractivo natural de la Isla, su cercanía a Estados Unidos y la existencia de una numerosa, y boyante, comunidad emigrada.
Aunque el petróleo chavista continúa amamantando la antigua criatura, se trata de una financiación coyuntural (en Venezuela no hay ya ni papel higiénico). A mediano o largo plazo, el castrismo necesita acceder a los dineros del enemigo del norte, encarnados en el turismo más generoso de Occidente, sus inversores más solventes o sus consumidores más empedernidos. Más que a la compra de alimentos, medicinas o materias primas, es a esto último a lo que se opone el embargo de baja intensidad, porque el régimen ha adquirido regularmente una amplia gama de productos en el mercado estadounidense.

Así, la pertinencia de las restricciones no debiera medirse en función de lo que provocan, que no provocan mucho, sino de lo mucho que impiden.

Una anécdota puntual

Para ejemplificar puntualmente la importancia que el régimen castrista concede a Estados Unidos y al exilio cubano como tabla de salvación económica, me detengo sobre una reciente anécdota que compartí, vía correo electrónico, con el escritor Juan Cueto Roig. Narra una tercera persona:

“Maxxila (llamémosle así a esta oficial de la policía del sur de la Florida) me llamó hoy para contarme que ayer trabajó hasta muy tarde porque tuvieron que desarmar una casa que tenía todo el equipo que se necesita para identity theft (se refiere al robo de identidad, con el que en Miami y otras ciudades se accede a los recursos o beneficios –como los otorgados por la Ley de Ajuste-- de otras personas). Se quedaron azorados ella y todos los policías con la gran empresa de hacer tarjetas, pegar fotos de ilegales y demás. Ella ya está cansada de ver cada día más que son cubanos recién llegados los que tienen este negocio ilegal. Maxxila le preguntó a una de las mujeres: chica, yo soy cubana también y estoy impresionada con lo sofisticadas que están estas producciones de tarjetas, etcétera… ¿cómo ustedes aprendieron esto tan pronto? Y la mujer le contestó: Esto se aprende en Cuba. Hay muchos colegios de fraude que el gobierno establece y en ellos enseñan no solo cómo defraudar a este país (Medicaid, Food Stamps, Disability, etcétera), sino que lo que más interesa a los alumnos y a los profesores es el fraude millonario. ¡Nadie viene a este país solo para que le den de comer!”.

Con los dineros del enemigo

Dada su naturaleza práctica, que dificulta la normalización del neocastrismo y limita la eficacia de los organismos de propaganda y represión gubernamentales —recuérdese la uniformidad social o la inexistencia de una disidencia pública en Cuba durante los años dorados del neocolonialismo soviético—, puede decirse que el embargo actúa como dique de contención a la marea del totalitarismo.

En sistemas totalitarios como el cubano, el aparato de control social gira sobre dos ejes interdependientes, dependientes a su vez de las plusvalías que sea capaz de colectar el Estado: el de la dádiva y la recompensa, implementado por una serie de instituciones que premian, en ocasiones generosamente, la incondicionalidad al régimen --la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) es una de ellas--, y el policíaco, que participa de la represión pura y dura o la relativiza penetrando los focos de descontento popular y cultural. En su momento, los subsidios este-europeos no fueron invertidos en el desarrollo económico de la Isla, sino —amén del injerencismo en el Tercer Mundo— en aceitar estas y otras mecánicas de avasallamiento.

De cualquier manera, La Habana aspira a que Estados Unidos financie dos figuras imprescindibles de cara a la normalización del neocastrismo:

• El aparato de seguridad. Los dineros del enemigo refinanciarían un andamiaje del que no sólo forman parte los soplones, los agentes de influencia cultural –también integrantes de lo que he llamado por estos días, para variar, operación Puente Seguro--, la policía política o las llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, sino los estímulos laborales, los viajes al exterior y, en general, el tenebroso sistema de manipulación gracias al que, por poner solo un ejemplo, los trabajadores del sector turístico son de los más interesados en acudir a las movilizaciones gubernamentales y/o acatar las reglas impuestas por la dirigencia: de ello depende la conservación de su empleo, codiciadísimo en la Cuba en divisas convertibles.

Téngase en cuenta que en regímenes como el castrista el Estado ejerce compulsivamente su triple condición de juez, empleador y propietario, con lo cual la variable “a mayor solvencia estatal mayor indefensión ciudadana” resulta una perogrullada. Los mecanismos de soborno, chantaje y coerción tradicionalmente instrumentados por la dictadura alcanzarían, tras la inyección de capital norteamericano, cotas de eficacia inimaginables.

• El aparato de propaganda. Un apartado sobre el que el régimen hace particular énfasis y que el levantamiento incondicional del embargo revitalizaría. Aun en lo más álgido de la crisis económica, el poder no ha dudado en gastar en propaganda antes que adquirir alimentos o medicinas para la población, todo lo cual, sencillamente, le parece más redituable a nivel político. Los ríos de moneda dura invertidos en transportar y organizar la parafernalia de las grandes concentraciones, o la construcción y avituallamiento de un millonario complejo deportivo con vistas a los Panamericanos de 1991 —irrentable en lo más profundo del Período Especial—, lo confirman.

Dicha estrategia, sin embargo, no se limita al adoctrinamiento nacional, sino que trasciende las fronteras insulares apuntalando dictaduras emergentes en otros países.

Hacia el cambio sin cambio, o la normalización del neocastrismo

La ofensiva antiembargo preconizada por el régimen cubano y sus valedores exteriores constituye una apuesta de continuidad. Concebida como revulsivo para un sistema incapaz de generar riqueza, encuentra soporte en la naturaleza utilitaria de cierto empresariado occidental, correa de transmisión en intelectuales y activistas exiliados necesitados de reconocimiento o chantajeados emocionalmente, y referente en la estrategia china del cambio sin cambio, patentada por Deng Xiaoping. Cito su célebre frase, reveladora donde las haya: “No importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones”.

El modelo Deng, que nadie se engañe, continúa subordinando la economía a la política transcurridos más de 30 años de su implantación. Basa su éxito en las condiciones de semiesclavitud desde las que la población acude a un mercado de trabajo en el que el empresariado extranjero, desaprensivamente, invierte con ventaja. Como en Cuba, en China los derechos laborales, casi todos los derechos, penden de la soga de la ideología oficial —pendiente, a su vez, de los tirones de la clase gobernante—, mientras “el Estado controla el mercado y el mercado guía a las empresas”. Mientras Occidente mira para otro lado.

Un panorama elogiado por el propio Fidel Castro durante su última visita al sudeste asiático, hace ya diez años: los empresarios, “extranjeros como regla y de rígidas normas de administración capitalista, [invierten] en un país comunista, que cobra impuestos, distribuye ingresos, crea empleos, desarrolla la educación y la salud, [una] revolución humana por excelencia”. Y ya se sabe lo que significan, en el muy particular dialecto castrista, “distribución de ingresos”, “revolución humana” y otras yerbas por el estilo.

En este sentido, el crecimiento del PIB chino durante las últimas décadas revela la ineficacia de la economía abierta en tanto instrumento de transición hacia la democracia si la cúpula gobernante mueve todos los hilos (como ocurre en China y como pretenden que ocurra en Cuba los Castro, sus herederos y los cínicos de “esta orilla” para quienes el pueblo cubano, si lo empujan, come yerba, y en definitiva no merece otra cosa que mano dura y migajas). Todo esto habrá sido convenientemente sopesado por La Habana, dispuesta a adaptar y/o condicionar la fórmula del cambio sin cambio a un entorno culturalmente en las antípodas.

Cabe recordar que ya en 2004 la III Conferencia La Nación y la Emigración —a la que acudió lo más granado de la emigración procastrista— sirvió para adelantar algunas de las variantes que tenía en mente el gobierno con vistas a una sucesión financiada por los dineros del enemigo. En representación de Fidel Castro, el ahora defenestrado talibán Felipe Pérez Roque invitó a la comunidad emigrada a invertir en Cuba, convencido de poder manejar a su antojo los resortes del sistema tras el levantamiento de las sanciones comerciales.

Los desesperados esfuerzos del régimen cubano por acceder activamente al mercado estadounidense marcan la madurez de la operación Puente Seguro. Se persiguen barquitos de papel al alcance de quienes desagüen el río del embargo: la perpetuación de una clase dirigente egresada, o no, de las escuelas del Partido; la instauración de un capitalismo de Estado a lo chino o ruso, retocado por las particularidades que son del caso; el control de esta suerte de híbrido poscomunista a partir de los réditos de una economía aupada por el capital foráneo y la mano de obra cautiva; el establecimiento de niveles de jerarquización social aún más acentuados y dependientes del control estatal; la eliminación total, o la relativización total, de la oposición pública.

Un gato demasiado ornamental para el gusto de algunos, pero que, parafraseando a Deng, también puede cazar ratones.

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Versión actualizada y aumentada de un artículo aparecido en Cubaencuentro en 2004

 Cortesia: Neo Club Press

miércoles, 7 de agosto de 2013

Nuevo número de la revista Blogger cubano




Ya circula en eBook, impreso y online, el número 12 de la revista Blogger Cubano, esta vez una edición especial de más de 80 páginas dedicada al tema afrocubano —con particular énfasis en el racismo institucional vigente en Cuba— y una galería fotográfica a color, desplegada a tamaño completo, a cargo de Luis Felipe Rojas y Orlando Luis Pardo.

Para leer la revista en su blog, clic aquí: http://bloggercubano.blogspot.com/

"En mayo de 2013 se cumplió el aniversario 101 de la matanza de los independientes de color, suceso que condicionó decisivamente el proceso de integración racial al que estaba abocada Cuba tras su independencia de España", indican los editores en la introducción del número. "Simultáneamente, todavía flota en el aire el último evento de racismo institucional en la Isla, ocurrido en la primavera de este mismo año: la destitución de Roberto Zurbano (cuyo caso se aborda directamente en la sección La Polémica), otrora director del Fondo Editorial de la Casa de las Américas, tras publicar en The New York Times un artículo crítico sobre la realidad de los afrodescendientes cubanos. En este marco, y dada la importancia que para el futuro de Cuba tiene el tema, Blogger Cubano edita este número especial".

miércoles, 26 de junio de 2013

Poética de la diferencia y desespiritualización




Por Ángel Velázquez Callejas
 

Uno de los aspectos que constituye a las culturas como una "orden", como una "ascesis",  es que fuera de ellas, como una diferenciación ética, también se crean espacios (lenguajes) alternativos. En mi artículo Cuba como orden cultural había afirmado que este proceso de la "orden", o de expresar un lenguaje, se lleva a cabo mediante la "secesión espiritual". Son determinados sujetos espiritualizados los que reconstruyen la imagen de la "orilla", esa a la que se refería Heidegger sobre la imagen del mundo en su devenir como nuevo lugar de residencia.
En ese artículo decíamos además que no había más sentido lógico en cualquier ascesis espiritualizada que obtener una inmunización simbólica cultural. Salir de la corriente de lo establecido y fijar una residencia en las márgenes del río de la orden es un hecho que dentro de la cultura cubana se ha vuelto irrevocable y común. Tantas personas en Cuba se bañan hoy en el río de la vida metaforizado por Heráclito que una sola vez es suficiente para salir de sus aguas santificado, con la fuerza necesaria para evadir "la orden" y crear una propia. Cuando se ha dicho que determinado lenguaje textual ayuda a inmunizar “la casa del ser” se ha probado la tesis de que el hombre dentro de las culturas es un ente para el ejercicio simbólico. Por tanto, todo intento de crear espacios fuera de los lineamientos del discurso nacional y político en Cuba está reforzado por un sentimiento espiritual universalista, que al mismo tiempo sistematizará una regla susceptible de ser considerada como campaña contra lo ordinario y lo establecido.

"Esa incertidumbre del temblor donde cruje la madera / y la realidad distorsiona y parte en dos lenguajes / fue la que siempre quisimos y faltó" (La foto del invernadero, Reina María Rodríguez).

 Ya lo había presagiado el poeta y ensayista Hugo Ball, el dadaísta indolente, en su Zur Kritik der deutschen Intelligenz (Para una crítica de la intelectualidad alemana), después de haber escrito el Manifiesto de la velada Dada en 1916: "en Europa falta, como en todas partes, un contraproyecto de orden superior a las culturas de los nacionalismos y las ideologías artísticas que los representan". Años después, en Die Flucht aus der Zeit (El vuelo de la hora, Diario), fue directo y dijo: "hoy el hombre aguarda por un hecho heroico de providencia antigua, que es el posible desplazamiento hacia la improbable. El hombre no necesita ser más un monje, sino un ciudadano, un artista como los acróbatas circenses”.  Con estas palabras de Ball, me permito introducirme en el fenómeno de "la poética de lo cubano" como si fuera ella una simple envoltura oculta que lleva el monje (el ser espiritualizado) en su interior para él mismo y la orden que representa. Una poética que carga con el espacio y en la que algo va faltando, como bien expresa simbólicamente el verso arriba citado de Reina María Rodríguez. Una poética que viene a corroborar, además, que todo intento historiográfico por elaborar la crítica al nacionalismo intelectual cubano arrastrará esa falta con la cual Ball se introdujo en el fenómeno del nacionalismo europeo. Se trata de una poética sobre "la desespiritualización de la cultura como una orden".

En todos los aspectos de la cultura en la que el nacionalismo cubano se ha visto ocupado a lo largo de su historia, se echa en falta la "poética del espacio desespiritualizado". Max Scheler, en El puesto del hombre en el cosmos, le atribuye a esa falta el hecho de que los hombres no valoran su voluntad como un fenómeno propedéutico en función de colegir una posible "psicología sobre las alturas". Nadie en el mundo y menos en Cuba, por este propósito iniciático, quiere mirar hacia arriba, al cielo, a descodificar el espacio de las alturas reflejado en aquella frase con que Martí concluye el célebre ensayo sobre El poema del Niágara, "están todos los hombres de pie sobre la tierra, apretados los labios, desnudo el pecho bravo y vuelto el puño al cielo, demandando a la vida su secreto", que fue  absorbido y eliminado aparentemente por el terrenal espacio de la ideología del nacionalismo. Como en la sicología de Mijaíl Barýshnikov, un bailarín único que estuvo luchando durante toda su vida por solventar una falta, la baja estatura para papeles como Sigfrido, el héroe de El lago de los cisnes.

Lo que Reina María impregna con su dolor, a partir del verso citado, no son los acostumbrados reacomodos que se precipitan a un estatus de sobrevivencia, que intentan el paralelismo, disuasivo, de los quehaceres de la cotidianeidad y buscan identificarse con esa cierta reparación, de grado virulento, a que ha sido sometida la individualidad humana en espacios restringidos. Por el contrario, lo que vemos oculto detrás de "esa incertidumbre del temblor donde cruje la madera y la realidad distorsiona y parte en dos lenguajes” no es más que la necesidad de una nueva y radical ascesis sobre el lenguaje desespiritualizado de la cultura. Se trata de una "poética del espacio en suspensión" que busca en otra parte, fuera de los espacios físicos, ciertas realidades comunes que no llegan a cuajar. ¿En qué consiste este espacio poético que se visualiza, según Scheler, en plena suspensión? ¿Cuáles son sus reglas y motivaciones? ¿Por qué eso de la suspensión, si los seres poéticos se hayan sujetos a la tierra por gravitación? ¿Qué lenguajes le son asignados a estos espacios? ¿A qué puede contribuir el hombre que trata de trasgredir el espacio físico y espiritual mediante un ejercicio escritural lacónico?


Desde luego, no me estoy refiriendo a través de estas preguntas a los espacios poéticos que se definen por las diferencias, como intente expresar antes. Es decir, a determinados lenguajes de la poesía contemporánea que tratan de reeditarse y rescribirse, como propone Jacques Derrida, basados en los goznes de la vida y tapiando los espacios anteriores. Por el contrario, a partir de aquí me estoy representando "la altura” no antes considerada en la metafísica de las culturas latinoamericanas. Aquellos espacios en que los hombres pueden imaginar, parafraseando a Nietzsche, un mundo "para nadie y para todos". Una imposición voluntaria del arte por la onerosa posibilidad del nacimiento de un creador (en espacios en que los hombre comunes se hayan separados por los grandes artistas, los primeros mirando a los segundos desde abajo, como espectadores del arte del llamado circo de los atrevidos y los funámbulos, o como lo refiere la enigmática canción de Led Zeppelin, Stairway to Heaven).

Solo en este sentido el arte debería estar vivo y el artista muerto. La frase, tomada del libro Así habla Zaratustra, implica que miremos de cerca la verticalidad (no la horizontalidad o la espiritualidad universalista) del impulso y la voluntad poética para ascender y asegurarnos un puesto en el lugar moral, por antonomasia, donde solo caben los "dispuestos poéticos". Esos que se divierten, gozan y se vituperan ejercitando escritura y reescritura con el fin voluptuoso de conocerse a sí mismos como creadores de hombres simbólicos, a la manera en que Barýshnikov puede elevarse desde su pies. Ahora ya no son los "sujetos", sino los "dispuestos", los que han de viajar lejos en el espacio o caminar por esa escalera para conseguir el cielo en función de superarse a sí mismos y dejar atrás por completo el arrastre de la metafísica de las ideologías nacionalistas. Esta "poética de la disposición", en la cual el sujeto poético queda abolido, es el lugar, o espacio vertical, que constituye una ascesis para ejercitar la vida desprovista de toda espiritualidad. El materialismo de la desespiritualización sugerido por la crítica de Nietzsche, no es más que el espacio de la suspensión.

Lo que tratamos de edificar con esta nueva espacialidad es la erección como límite imaginario, para separarnos tajantemente de la espiritualización de los espacios reales. Y es que mediante estos últimos han entrado a jugar un papel preponderante las metafísicas y las teleologías que devienen en espacios estrictamente propensos para la elaboración de discursos ideológicos, nacionales y totalitarios.

Por eso, en cierto sentido, hay motivos más que suficientes que se verifican en una supuesta "poética de exilio" que permite comulgar abiertamente --sin correcciones-- con los filisteos "espirituales" de una "poética de la diferencia", cuyos preceptos son anti-convencionales y metapoéticos. Estos preceptos han sido motivo esencial para que dicha poética lleve librando, hace más de tres décadas, una batalla estética dentro de la isla. Decir que se ha producido un acatamiento de la "poética de exilio" a la "poética de la diferencia" es incorrecto. Lo que se revela como diferencia es más bien una continuidad, que subyace en una corriente oculta, espiritualizada, moviendo la cultura cubana un cuerpo único dentro y fuera de la isla durante un siglo.

A los de acá, los exiliados de Miami o cualquier otra ciudad, que constituyen un grupo espiritualizado, inadaptado, que no puede librar una batalla poética desde sí mismo, les resulta imposible aprovechar el apogeo del "nuevo espacio laico" proporcionado por la postmodernidad, máxime cuando se vive alejado, geográficamente hablando, del útero poético nacionalista. Este último, desde luego, desconoce por entero la posibilidad poética del "astro ascético insular".

A falta de esta última visión neoevangélica, que ha sido diseñada en otros lugares por poetas neorrenacentistas desespiritualizados (Nietzsche, Rilke, Pessoa), se produce el pathos por el cual los inadaptados fuera de la isla se han visto obligados a aceptar el ditirambo de un sujeto poético espiritualizado, que en Cuba ha logrado "ubicarse afuera", en las márgenes residuales del espacio que constituye las áreas proteicas de una poética dominante desde el gran invernadero: “El Palacio de las Convenciones".

Lo que se produce como ruptura poética en Cuba, por los llamados neo-origenistas en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, no es una Revolución Espiritual (entiéndase esta en el sentido que Nietzsche le asigna al impulso creativo de un espacio hacia adelante), sino una vuelta atrás, al renacimiento espiritual de lo individual en contraste con una política poética colectivista.

Por estos días nos visita una de las más insignes representantes de esa "poética de la diferencia", o "de la renuncia". O, en palabras de Schopenhauer, de la "no-representación" de la realidad cubana revolucionaria: Reina María Rodríguez. Usando una arriesgada metáfora, ella es como un puente espiritualizado de la poética cubana actual por donde todos, simbólicamente, caminamos para transgredir las fronteras geográficas entre el útero nacionalista cubano y las afueras del exilio. Ella representa el viejo dilema ascetológico de los poetas que buscan una escritura del cuerpo para refrendar la melancolía y la angustia del sujeto poético espiritualizado. Y esto es, aun cuando la de Reina María es una poética de vanguardia dentro y fuera de Cuba, estar lejos todavía de la realidad. Restablecer un lenguaje en base a otro establecido constituye una desconstrucción del discurso poético para desenmascarar, pero no precisamente para crear.

En Cuba existe un objeto poético que pide a gritos su pronta e insoslayable intervención: se trata de la desespiritualización del discurso nacionalista. Los poetas deben estar atentos al mandato moral hoy en Cuba: ¿Por qué seguir con el mandato “La poesía en lo cubano”? Hay que trasgredir este valor espiritual por aquel que se hace evidente: el cuerpo poético de la cultura cubana ha sufrido una transmutación. Y es que sin saberlo los poetas, los soñadores como Reina María, no están produciendo un cuerpo escritural: están produciendo objetos que vislumbran la ascesis poética, la materialidad del ser poético hecha realidad

Cortesia: Neo Club Press



La poeta cubana Reina María Rodríguez se presentará este viernes en la tertulia La Otra Esquina de las Palabras. Café Demetrio, 300 Alhambra Circle, Coral Gables. Hora: 7:00 p.m.

 

lunes, 17 de junio de 2013

El triunfo de la nación digital


 
Por Armando Añel
Súbitamente, los libros apilados en los estantes, la sucesión innumerable de apellidos en los lomos, sobre las cubiertas, me produjeron la sensación de encontrarme en un cementerio. Era como una necrópolis la vieja librería de Miami, que no visitaba desde hacía más de dos años. Sentí lástima por todos aquellos hombres y mujeres que habían abandonado su insomnio allí, y sus esperanzas, y sus paranoias y sus sufrimientos, jugándose la carta de las estanterías, sepultados bajo los escombros del pasado. Una pena cercana al cariño, pariente de la desolación. De cuando en cuando un anciano distraído se inclinaba sobre una de las cajas. Escuché un suspiro.

Transversalmente, viendo los libros de Carlos Victoria y Reinaldo Arenas apilados en cajas de cartón, a cinco dólares el ejemplar, mosqueados en las esquinas –dos de los escritores más reconocidos del exilio cubano--, se comprende mejor el por qué de la extraña servidumbre con que tantos y tantos “intelectuales” bajan la cabeza y entran por el aro del neocastrismo clientelar. Papá Estado supuestamente los protege de terminar miserablemente apilados en cajas de cartón. Se trata de una fantasía, claro, ningún Estado podrá protegerlos nunca de la derrota que llevan dentro, en su gregarismo salvaje, pero al menos hace la pantomima.  El “paripé”, como le llaman algunos.

Papá Estado, en tanto mecenas institucional del “arte y la cultura”, es ya otra víctima de la revolución tecnológica e Internet, y nada podrá salvarlo. Sus días están contados. Como los de sus acongojados lactantes dentro y fuera de Cuba (Cuba ahora mismo no es más que una reliquia de la prehistoria cultural, referencia de dinosaurios). Amazon no perdona. Google no perdona. AppIe no perdona. Incluso, y en otro orden de cosas, un escritor laureado internacionalmente, rico, como Vargas Llosa, llora por las esquinas ante el avance del futuro. Contemplé por última vez el cementerio, la vieja librería de Miami, metáfora de la nación impresa que se revuelve, y retrocede a cajones y gavetas, bajo el empuje de la nacional digital. Incluso fuera de Cuba, Cuba es ya un espejismo.


Cortesia: Neo Club Press

domingo, 9 de diciembre de 2012

Condenan a escritor cubano a 5 años de prisión

                                               
El escritor cubano Angel Santiesteban Prats, distinguido con un Premio Casa de las Américas en el 2006, fue condenado a cinco años de cárcel bajo acusaciones de violación de domicilio y lesiones.
"Es algo absurdo e injusto, pero vamos a apelar la sentencia", dijo el escritor en conversación telefónica con CaféFuerte. "Después del juicio pensé que iba a ser absuelto, pero ya sabemos que todo el sistema judicial es una farsa".

La sentencia le fue entregada a Santiesteban en horas de la mañana de este sábado. El escritor tiene 10 días para apelar su caso al Tribunal Supremio Popular, que deberá pronunciarse en un plazo de tres meses.

"Todo este caso ha sido manipulado", comentó el escritor, que ha asumidos posiciones abiertas de disidencia política. "Mi hijo [Eduardo Angel] que tiene 15 años, ha sido manipulado y presionado; mi ex esposa, que está enferma de los nervios, está dispuesta a grabar un video contando que la han usado y presionado para fabricar cargos en mi contra".

Pruebas inverosímiles
Tras recibir la sentencia, Santiesteban se dirigió a la casa de su abogado, Miguel Iturria, para discutir la estrategia de la apelación ante la máxima entidad jurídica del país.

El juicio contra Santiesteban se realizó en el Tribunal Provincial de Diez de Octubre, en La Habana, el pasado 29 de octubre. La causa se prolongó durante tres años, y la fiscalía decidió desestimar el listado inicial de acusaciones que incluía robo con fuerza, violación, amenaza y daños contra su ex esposa.

Santiesteban manifestó que ninguna de las pruebas presentadas en el juicio fueron verosímiles y recordó que incluso varios testigos reforzaron su inocencia, incluyendo una representación de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). La petición fiscal fue de seis años de privación de libertad.
Luego del juicio su abogado pensó que la sentencia iba a ser de absolución o en todo caso dos años de libertad condicional sin internamiento.

"Creo que la decisión de la sentencia estaba tomada antes de comenzar el juicio sobre la base de un criterio político", declaró el escritor. "El 7 de noviembre, cuando me detuvieron, Cuando fui detenido, el que me arrestó me advirtió que si no me bastaba con los cinco años de sanción que me esperaban".

Laureado escritor
La sentencia -relató Santiesteban- reconoce que él es una persona de buenas credenciales y no es un peligro para la sociedad.

Santiesteban fue golpeado y detenido el pasado 8 de noviembre, cuando protestaba frente a una estación policial por la detención de Anton io Rodiles, director del proyecto alternativo Estado de SATS, y de un grupo de abogados. En el operativo recibió una golpiza que le provocó lesiones en las costillas.

Tras su liberación, el 11 de noviembre, publicó un testimonio contando los pormenores de su violento arresto y divulgó en internet la camisa que llevaba puesta, con huellas de sangre.

Reconocido como uno de los más talentosos creadores literarios de la Cuba actual, Santiesteban, de 46 años, recibió el prestigioso Premio Casa de las Américas 2006 por su libro de cuentos Dichosos los que lloran.

Sus relatos han ganado múltiples reconocimientos literarios como el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional, en 1989, y el Premio Alejo Carpentier del Instituto Cubano del Libro, en el 2001. Su libro Sueño de un día de verano, dedicado a las dramáticas experiencias de los cubanos en la guerra de An gola, ganó el Premio Nacional de la UNEAC en 1995, pero no fue publicado hasta años después.

Es autor del blog Los hijos que nadie quiso, donde ha desarrollado una sistemática labor de denuncia de las violaciones de derechos ciudadanos en Cuba.

Cortesía: Blog Café Fuerte

viernes, 7 de diciembre de 2012

Poetas de Miami en Poesía sin Fin 2012

Cortesía: Neo Club Press

lunes, 14 de mayo de 2012

Esteban Luis Cárdenas y la literatura marginal exiliada



Por Rodolfo Martínez Sotomayor

Si alguien se propusiera recoger en una antología la mejor literatura cubana del exilio que describe el mundo marginal en los Estados Unidos, sin duda tendría que contar con nombres y obras tales como Misa de sanación, de José Abreu Felippe, Frente al expressway, de Armando de Armas, Mandrake el Mago brilla en el Southwest, de Luis de la Paz, El estrangulador de la calle Flagler, de Néstor Díaz de Villegas, El Portero, de Reinaldo Arenas, entre muchos otros que por falta de tiempo y espacio no puedo mencionar.

Entre esos otros, hay cuatro nombres fundamentales, que escogeré para trazar un punto de vista sobre su relación con la marginalidad. Comenzaré por Guillermo Rosales: Su relación con el mundo marginal es paralela a su demencia, la que la describe en su literatura de manera magistral, pero también su explicación es desde una óptica racional donde prevalece su intelecto. Su novela Boarding Home, avala esta teoría. En ella nos dice “He estado ingresado en más de tres salas de locos desde que estoy aquí, en la ciudad de Miami, a donde llegué hace seis meses huyendo de la cultura, la música, la literatura, la televisión, los eventos deportivos, la historia y la filosofía de la isla de Cuba. No soy un exiliado político. Soy un exiliado total. A veces pienso que si hubiera nacido en Brasil, Venezuela o Escandinavia, hubiera salido huyendo también de sus calles, puertos y praderas”.

A Carlos Victoria la marginalidad lo asecha, pero él escapa de sus fauces, de sus límites estrechos, comulga con las víctimas y las hace sus personajes, sus protegidos en el mundo ficticio y real.

Pero él necesita un orden, un ancla para salvarse y escapar de esa asechanza. El aislamiento, la soledad, la distancia, son herramientas que utiliza para ese escape. En su novela Puente en la oscuridad, las zonas oscuras de Miami son coprotagonistas de la historia.

En Eddy Campa y Esteban Cárdenas, ocurre algo singular, y es que hay un regodeo en mantenerse en los bordes. Sus personajes no establecen conflictos con el mundo marginal, todo lo contrario, pareciera que hay un disfrute en ellos que los hace asumirla de manera natural. A Campa solía encontrarlo a veces por los alrededores de la biblioteca Hispánica. En la Pequeña Habana, allí se nutría su intelecto. Ese era su Estado mayor, a varias cuadras más abajo, en inhóspitas barriadas se alimentaba su vida. Él nos dejó un extraordinario libro inédito titulado Curso para estafar y otros relatos, donde el protagonista es el mismo Eddy Campa. Hace unos años, Joaquín me contaba que el propio Eddy le decía que vivir sin posesiones de ningún tipo, sin vínculo laboral, eran las únicas maneras de ser totalmente libre.

Esteban Cárdenas, por su parte, se abrazaba a la alienación con verdadero fervor, también era un ingrediente vital de su literatura, de su narrativa e incluso de su poesía. Su poema Magic City debería de estar en un catálogo para visitantes de la ciudad. Al lado del glamour y el Jet set de Miami Beach, los turistas conocerían ese otro Miami, el pintoresco hábitat de los verdaderos outsiders, como diría un angloparlante. Se llevarían grabada el “alma de la ciudad”. Esteban no explora las causas del marginalismo como un sociólogo, las retrata como un escritor, nos adentra en la cosmovisión de sus personajes donde él es uno más. En algunos de sus cuentos, como en el cine negro norteamericano, la frontera entre el bien y el mal es muy leve y el protagonista es un antihéroe de oscuro pasado y presente. Además de sus amigos escritores, Esteban tenía otros de ese mundo. Una tarde en que se presentaba en el Koubeck Center, vino acompañado de aquellos seres casi impresentables, y en medio de un recital de poesía, uno de ellos, sirviendo de líder a los otros en la retirada le dijo: “Oye Esteban, nos vamos que aquí no hay curda”.

Su cuento Un café exquisito es una vitrina donde confluyen crimen y sadismo con una naturalidad que subvierte al lector. Su prosa limpia y su estilo directo hacen fluir el relato dulcemente hasta el final. Con certeza, un clásico de la literatura cubana del exilio con el que Esteban Cárdenas, ya se hace inmortal.


domingo, 11 de marzo de 2012

Adalberto Guerra y un fantasma de La Seguridad del Estado Cubano




En un artículo de Waldo González López, cabalgando llega hasta mi puerta un fantasma de La Seguridad del Estado Cubano.


 Por Adalberto Guerra


En la época temprana de los años 90’s  andaba con un manuscrito de textos, diría yo “inocentes” bajo el brazo en mi pueblo Santa Cruz del Norte, cuando conocí a Fausto Adolfo Martí hijo del conocido poeta Adolfo Martí Fuentes,  y hermano de Carlos Martí Brenes, viceministro de cultura de Cuba en los 90’s. Fausto estaba convenientemente viviendo en el pueblo y se presentaba de vez en cuando en mi casa con la intensión de compartir textos, de ahí nació una amistad custodiada por el ojo amonestador de mi esposa, que siempre lo presintió como una persona de poca fidelidad y ligero en las palabras, pero yo andaba en los años de mi juventud, que como es sabido por muchos, me llevaron a APAL (Asociación Pro-Arte Libre) a finales de la década de los 80’s y no reparaba en Fausto más que a un hombre en busca de “las palabras”. Fausto de aprendiz de poeta pasó a activista de derechos humanos y en poco tiempo ya militaba en un grupo que cambió de nombre  y se dividió en varias ocasiones, junto a Héctor Castañeda y José Antonio Fornaris.  En el año 1991 mi hija Keyla, de tres años de edad, contrajo una enfermedad viral que le producía fiebre cada 15 días, que después de muchos estudios fue diagnosticada y le prescribieron penicilina benzatinica, que no era posible conseguir en las farmacias cubanas.  En una de esas conversaciones de sillón que sostenía con Fausto, sin otra intensión que el desahogo, le conté sobre la penicilina benzatinica y a los pocos días se apreció en mi casa con un frasco y posteriormente con otro, y en adición a algunos que yo pude conseguir en el mercado negro, terminó el tratamiento de 8 inyecciones.


En el  año 91, Fausto incrementó su actividad dentro de los grupos de pro-derechos humanos donde cubría los sucesos de Alamar en el caso María Elena Cruz Varela de Criterio Alternativo. El día  21 de Noviembre de 1991 llegó sorpresivamente a una casa en la playa de Guanabo donde me encontraba de vacaciones, visiblemente maltrecho, golpeado según él en Alamar, pero no ensangrentado como se conoció fuera de Cuba en este artículo (http://www.sigloxxi.org/Fisura/braga-13.htm).  Para hablar en privado nos fuimos a dar una larga caminata, tiempo que aprovechó mi esposa para extraer de su mochila una grabadora de bolcillo y una libreta de notas de las cuales se hicieron trascripciones del contenido (aún en mi poder), por lo que supimos que de hecho que Fausto era un Agente de la Seguridad del Estado, esa fue la última vez que vi a Fausto Adolfo Martí en persona.


Agosto 13 de 1992, en un juicio militar, el Gobierno cubano condenó a tres civiles; al Dr. Omar del Pozo Marrero a 15 años, a Víctor Reynaldo Infante Estrada a 13 años y a Carmen Julia Arias Iglesias a nueve años; y a un miembro del aparato de seguridad del Estado, el subteniente, Julio César Álvarez López, a 19 años, todos por revelación de secretos de Estado. Este documento de denuncia puede encontrase en www.directorio.org buscar bajo Directorio Democrático Cubano, 2007, ver  página 79, Fausto Adolfo Martí. El gobierno había infiltrado en sus organizaciones a Héctor Castañeda, Fausto Adolfo Martí y José Antonio Fornaris quienes testificaron para la fiscalía, en pocos días el señor Fausto fue enviado por su hermano a Islas Canaria con el título de “publicista”.


A raíz del “Maleconazo” en 1994, surge un caso de una embarcación cubana que naufragó en Cozumel-Quintana Ross, México donde mueren 9 de sus ocupantes y otros 8 fueron regresados a Cuba, a mi pueblo Santa Cruz del Norte, donde le facilité que fueran entrevistado por  agencias de prensa, entre ellas EFE y REUTER. Después de  las entrevistas hay un boycott de los productos Mexicanos en EU, dirigido por los exiliados de Miami y surgen presiones de todo tipo hacia el gobierno Mexicano por lo que fueron regresados a México y posteriormente recibidos por EU, a donde también se trasladaron los 9 cadáveres, suceso muy conocido por esta comunidad. Todo esto me situó en el centro de una controversia y tuve la habitual visita de la Seguridad del Estado donde entre otra cosas  me dijeron “hemos hablado contigo ya tantas veces y no haces caso, que te vamos a dar por donde más te duele” a primera instancia no capté la profundidad de la advertencia, posteriormente en la entrevista, uno de  ellos (que eran 5) me dice: “eres un mal agradecido” y al preguntarle la razón, me dice: “por lo que hemos hecho por la salud de tu hija” y le dejé saber que yo sabía que se referían al medicamento que me había provisto Fausto, en lo cual no había pensado hasta ese momento,  hubo un silencio momentáneo, de ahí en adelante mi mundo se fue en blanco y negro, no supe cuanto demoró la entrevista, solo pensaba que pudieron poner algo en la penicilina y matarla o dejarla parapléjica. Esto únicamente puede compararse a un padre que sabe que su hija estuvo tan cerca de un depredador sexual que pudo tocarle el pelo, las manos, las entrepiernas, pero quiso dejar para otro tiempo el resto. Llegué a mi casa y le dije a mi esposa que preparara todo, que nos íbamos, y tres días  después, el 21 de agosto de 1994 salimos ilegal de las costas de Santa Cruz del Norte en una embarcación. He pretendido olvidarlo todo por 20 años, pero me ha sido imposible porque el fantasma de Fausto me ha llegado cabalgando en este artículo de Waldo González López (http://fausto-adolfo-marti.artelista.com/) ahora en Miami, que me lo presenta renovado como un pintor, con otra cara, otra mano donde la crueldad se aplica con pinceles y colores tiernos. Recientemente en mi reencuentro inevitable con el fantasma de Fausto (en Facebook), le he escrito a su perfil la siguiente nota, con la que quiero cerrar estas palabras y finalmente olvidar, porque después de ver la obra, prefiero recordar  a Fausto “el pintor” que a Fausto el hombre. Un hombre puede hacer su obra buena, más una obra no puede hacer a un hombre bueno.“Esperó que la vida te haya dado la medida justa de las cosas, ni paz ni guerra extrema, para morir o vivir por algo


Adalberto Guerra


Nov.8.2011


Velamenes@gmail.com



           Correspondencia en respuesta.


Guayaquil, 9 de noviembre de 2011.


CARTA ABIERTA DEL FANTASMA AL FANTASMÓN



Sr. Adalberto Guerra:


Han pasado 20 años desde que lo conocí y continuo recordándole como un talentoso joven poeta del lugar donde vivía en ese entonces. Es indudable su interés por la literatura pues aún hoy vuelvo a saber de usted, pero en este caso no por su poesía, sino por la capacidad narrativa de que hace gala el cuento que me dedicó recientemente en su blog.


Construir literatura desde su subjetividad no se le da tan bien como la poesía y pretender hacer historia sin profundizar antes en los temas que escoge, no creo sea un buen camino para alcanzar notoriedad, más bien, esta falta de rigor lo puede convertir en el amplificador idóneo del mensaje de aquellos a los que cree repudiar. El Sr. José Antonio Fornaris me ha distinguido en varias ocasiones con trabajos muy parecidos al suyo. Extraña coincidencia esa que lo une a usted y a ese señor. A él nunca me he tomado el trabajo de responderle, en su caso lo hago más por el asombro que por el tema que sugiere. Hace años que lo oigo y ya a estas alturas de mi vida, si le soy sincero, me da igual las opiniones de los individuos como usted y de la mitología donde mecen sus frustraciones y olvido. 


Solo recuerdo haberle hecho el bien siempre que pude, lo cual veo no ha olvidado y reconoce en sus líneas, por lo que sobran las explicaciones que no le debo. Le aseguro que nunca registre sus pertenencias como hizo su esposa con mi mochila, supongo que obnubilada por la paranoia. Ignoro de que importantes pruebas pudo hacerse en tal robo, pero créame que tampoco me interesa mucho el asunto, más bien le sugiero que haga públicos tan valiosos documentos a fin de dar algún alo de credibilidad a su relato.
No me arrepiento de haber resuelto en su momento esa medicina que le hacía falta a su hija. Hacer el bien supongo que compensará siempre cualquier desaire u ofensa suya. Eso que sugiere de que podría haberla envenenado o contaminado es digno de quien lo piensa y no de mí, la mejor prueba con la que cuento no es su agradecimiento, sino que supongo su hija está viva. El juicio que me interesa es el de Dios y créame duermo tranquilo. Desconocía hasta hoy todo ese resentimiento y mala voluntad de su parte, pero no puedo hacer nada al respecto y tampoco me importa mucho.


Desgraciadamente toda esta historia no se ha terminado aun de escribir, así que le sugiero espere el final para hacer resúmenes. Por suerte para mí y para mi familia supongo no todos piensan como usted que he muerto y soy un fantasma. Una búsqueda en Google con mi nombre completo le ayudarán a convencerse que usted encaja mejor en esa definición o perfil. 


Como veo le han gustado mis pinturas, lo que reconoce indirectamente en sus despreciables e injuriosas líneas. Espero no tener que valerme de incidentes de este tipo para promoverme como pintor y desearía que a usted no le hagan falta para que lo reconozcan como poeta o alguien se decida a leerlo.
Sin más.


Fausto Adolfo Martí.


  
West Palm Beach Florida.


Noviembre 9 de 2011.


 Tengo lamentablemente que comunicarle Sr. Fausto que lo que usted leyó no es un relato, cuento o inventiva narrativa, donde lo incluyo, aunque presiento que sería de su agrado que lo fuera, porque  en los cuentos se distorsiona la realidad y al menos eso, le proporcionaría un escape de la realidad que sigue siendo su pasado. Las historias que son bochornosas duelen hasta el papel en que se escriben, como me duele usted profundamente.


 No me gastaría yo una letra o pensamiento en un personaje que tenga su semblanza. No figura usted en una lista de odio, porque no la tengo. En el final de mi artículo (era un artículo) le dejó el olvido como puente para que viaje usted hacia la luz, si tiene fuerzas. Sorprende que no se defienda de la realidad empírica que es, haber sido (o ser) un Agente de la Seguridad del Estado. Difícil será para Fausto explicar la resurrección de Fausto, lo que bien pudiera ser su reaparición en Cuba en el 2009. Admiro su obra por encima del hombre y le agradezco al hombre el bien que el hombre ha hecho. No ha negado usted lo de la medicina, cosa que me agrada, como tampoco ha negado que la obtuvo del mismo cuarto oscuro donde le daban órdenes.


Si hablamos de fantasmas te diré Fausto, que amo esta muerte donde me recuerdan con amor, que es más justa que estar vivo y ser recordado con encono. Nadie ha ido a la cárcel por mí, no tengo pasado, puedo morir en paz, ¿puedes tu Fausto? Te invito a que publiquemos tu carta y la mía (todas) en el sitio que elijas, a ver si das un paso hacia la luz.


Sobre google, poniendo tu nombre he encontrado cosas buenas y malas, las últimas son menos, pero pesan más en mi balanza, tu obra es buena, más las obras de un hombre es el peso completo de su vida. Poniendo mi nombre en google: tienes razón, me da un fantasma con unos libros publicados (dos), nadie me busca o me maldice, lo que me hace un fantasma feliz.


Con todo respeto.


               Ad Guerra.



Guayaquil, 10 de noviembre de 2011.



Pensé responderle de inmediato su mensaje al recibirlo, pero después de analizar su contenido decidí esperar unas horas a fin de poder discernir sus verdaderas intenciones tras esta, llamémosla, provocación digital tras veinte años de silencio.


Coincidirá conmigo que la publicación en su Blog de este artículo donde trata de hacerse mi víctima y su reproducción en Facebook no podían quedar sin una adecuada respuesta dejando clara mi posición, pero no le daré más valor que el que día a los artículos publicados por Fornaris y a los que no hace referencia alguna en este segundo mensaje. No será conmigo con quien hará meritos para sus ambiciones. 


Sus argumentos para iniciar este tardío debate después de 20 años no termino de verlos con claridad, ni cuál es su verdadero propósito tras este falso arrebato ético con el que pretende aleccionarme o dictarme cátedra de moralidad. En fin que no le debo ninguna explicación. Desgraciadamente no entiendo bien el lascivo lenguaje de los perros y no suelo actuar por impulsos entupidos, ni aguijoneado por situaciones imprevistas.


Usted ya hizo público el asunto así que no se a que nuevo espacio promocional pretende llevarlo. Lamento decirle que no soy su camino a la fama, ni la escalera a sus ambiciones personales.


Me perdona, pero no soy tan ingenuo como para dejarme dictar la agenda de lo que debo o no debo hacer por usted y ponerme a darle explicaciones. Dar mi versión de lo que sucedió realmente en aquel entonces sería caer en su juego.


Sus opiniones le repito me tienen sin cuidado así que haga lo que le parezca. Escriba lo que escriba y destile el veneno que destile, no le serviré de puente para salir de su mediocridad.


Mi primera reacción fue de asombro, en esta segunda parte comienzo a ver más claro su juego. Mal le debe ir económicamente con la poesía cuando necesita echar mano a un incidente de hace veinte años para comer supongo. No es mi caso y le comunico que este es el fin de nuestra comunicación.


Le deseo suerte y que Dios lo ayude.


                     Fausto Adolfo Martí.



West Palm Beach 10 de noviembre de 2011.


 Sr. Fausto:


Al inicio de todo esto pensé que me encontraría a un Fausto humanizado en la pintura, pero en fin, los colores que usted conoce son apliques que el tiempo o las manos dejan en las parares, que las mismas manos manchan o borran y yo venía pensando en los colores imperecederos. No le ofrecía más, que borrar de su mejor cuadro, (su vida) la mancha que lo arruina.  Lamento que en un impronto cierre la puerta de su tumba sin que al menos diga unas palabras de despedida al vivo que fue, o al fantasma que deja levitando. Veinte años son mucho tiempo para usted, creo que más largo le han resultado quince a Omar del Pozo, y a los otros de la causa. Usted pretende que el tiempo borre, yo pretendo que el tiempo sane, dos cosas muy distintas.


 Nada tiene que explicar sobre lo que sucedió porque las explicaciones son para los hombres que ponen luz donde hay sombras y no para los que ponen sombra donde hay luz. No me complazco en su respuesta pávida, asustadiza, más bien me apeno por usted. Ya habrá un tiempo para responderse así mismo, tal vez nunca llegue y siga el silencio escalando en las sombras de sus cuadros (que son muchas) y entre tanta sombra finalmente pueda enterrar ese fantasma que le habita los hueso.


 No lo uso a usted, como refiere en su carta, para afamarme, paladeó una vida meritoria, más bien humilde, sin que me persiga el pasado, ni busco en la literatura esconder al hombre que fui. ¿Qué otra riqueza digna pudiera un hombre pedirle al hombre que ha sido? Hay un momento donde no está la pluma o el pincel y el hombre entra en conversación con el hombre, no hay en esos momentos para mí bochorno.


 Sobre el Sr. José Antonio Fornaris, lo vi dos veces en mi vida, siempre en su compañía, y no hay cosa que tenga que decir,  más bien es usted quien tiene, que viene del mismo saco y comparten el esqueleto de un mismo fantasma. Por favor, no caiga en mi juego, siga en el suyo, el que le dictan la sombras que lo han acompañado por más de veinte años, no se gaste el tiempo en tratar de  entender “el lenguaje lascivo de los perros” que es para gente que entienden a los perros, que de hecho, ladran cuando un fantasma pasa. La próxima vez que ladre mi perro, le explicare que hay fantasmas míseros.


 Adiós para siempre Fausto, yo te perdono, y con esto te bajo misericordiosamente los parpados.


                       Ad Guerra.