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martes, 23 de agosto de 2011

Dos poemas de Carmen Karin Aldrey



El ventanal está



El ventanal está

parcialmente cubierto

por la ofrenda de la amistad

Cuando lo miro desde abajo

veo a la virgen

con una vela encendida

el candelabro

que aun no se ha usado

la diosa hindú con sus custodios

el florero azul ahora sin flores

el incienciario del recuerdo

oloroso a sándalo


el aceitero que apago

antes de acostarme cada noche

el pequeño elefante

que traje de muy lejos

el bonzai de la esperanza

que sonríe a la higuera

la rana de la suerte

y un par de budas


Aun así por el ventanal

entra la luz

se asoman los pájaros

y un pedazo de cielo

los árboles

que sobrepasan el techo

los besos de sal que trae el mar

la abeja con su miel sincretizada

la suave brisa que indica

que todo está bien

que la hierba es una cama

donde acuesto las memorias

y el perdón un verso

hablando de la extinguida furia


Se cierra el ventanal

y queda aprisionado el tiempo

y todas esas imágenes

son cubiertas por las sombras

el silencio camina

sobre las baldosas blancas

el perro sueña con ladrar

a las inquietas mariposas

Y yo vuelo vuelo vuelo

sobre las islas calladas

detenidas en las sombras.


Porque la vida espanta muchas veces

A Elena


Porque la vida espanta muchas veces

amo el ritual de los días

sumergir las miradas en el mar

tocar la flor sangrante de tu pecho

Cuando caminas siembras tu palabra

en la nube inaccesible

que de pronto es pájaro y otras lluvia

No hay temor en esa consagración

donde la herida es verso

tus penas el sonido que regresa

para ofrecer el asombro reencarnado

Si el tiempo fuera papel

arrastrado por el viento de la noche

si la luz dibujo sobre el agua

fundido en su silencio oscuro

¿La herida que atraviesa tus pupilas

fuera más azul, menos profunda?

Porque la vida espanta muchas veces

el árbol yergue sus ramas si amanece

los ríos bendicen las piedras con sus lenguas

el sol desciende a tu ventana en primavera

No hay temor en esa consagración

donde la herida es verso.


Este jueves, 25 de agosto, a las 7: 00 pm, en La Alianza Francesa de Miami, se presentará Aceite, un libro de Carmen Karin Aldrey.

lunes, 6 de junio de 2011

Dos poemas de Carmen Karin Aldrey


El poeta

A María Eugenia Caseiro

El poeta  con su poemario abierto
dice que el cristal es una ánfora partida
cuando la luna se mira en los charcos
Yo veo la lagartija subir por el tronco
del árbol centenario
se me van los ojos detrás de su larga cola
Es negra con destellos policromáticos
está a punto de saltar sobre la espalda del poeta
pero sube se cuelga de las ramas
se mete dentro de las hojas
muerde las flores
Mis ojos no pueden desviar la mirada
que obsesiva la persigue
El poeta dice que la herida ya no duele
como antes  del diluvio
y la lagartija se lanza alegremente
a su camisa blanca
traza un camino suave en su columna vertebral
Pero el poeta sólo siente
el viento que baja de las sombras
el brazo iluminado del árbol lleno de palabras
las brasas de su fuego que poco a poco se extinguen
La lagartija me mira desde su reino humedecido
y retoza con el tiempo y las olas lejanas
desaparece inquieta en el musgo de las piedras
con dos soles en sus ojos
y un poema entre sus patas.


Todo pasa

“Nuestras vidas pudieron ser algo, pero no son nada…”
                                     -Doris de la Torre-

Todo pasa
el tiempo es una rama
que a veces cae
abatida por el viento
y otras su esbeltez
toca las nubes
Todo pasa
La lluvia que es escudo
contra los maleficios
el eco, ese compañero fiel
de las palabras
las aves que emigran
y a veces no regresan
Hasta la abstracción
del pensamiento
un día será sepulcro
de cada idea fallida
Todo pasa
es la ley de la vida
No le temas a la embriaguez
ni al súbito esplendor
de los olivos
o a la espina que por honda
clava su pasión al perforar la niebla
No le temas a la estrella
que brilla lejos de la tierra
y al océano que es barrera
de magia insostenible
Todo pasa, amor mío,
somos piedras del azar
que jamás se encuentran.