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viernes, 6 de septiembre de 2013

TRES MOMENTOS DEL PARIA




Por Juan Cueto-Roig

Trilogía del paria es un pequeño libro de sólo 17 poemas, dividido en tres secciones que corresponden a tres etapas geográficas y cronológicas de la vida de su autor, Joaquín Gálvez (Cuba, 1965). Curiosamente, los poemas que conforman cada una de las secciones fueron escritos en un lapso de igual duración (dos años): Último suspiro de la inocencia (1985-1987), entre sus 20 y 22 años de edad. Poesía debajo de la tierra (1993-1995), entre sus 28 y 30. Y Premonición del iniciado (2004-2006), entre sus 39 y 41.

En la primera parte, el poeta se refugia de lleno en la poesía, sin apenas referirse al horror que le rodeaba mientras vivió en su patria. Encabeza esta sección Arte Poética, una búsqueda desesperada de su voz como escritor: un cataclismo que me haga comprender que el arpa aún existe. En Sinfonía para provocar el amor, el autor es un joven en la plenitud de sus veinte años que sublimiza la ilusión amatoria y en un arranque de exaltación le dice a la enamorada: Todo sucederá, amor, (…) más allá de las lindes de otras lenguas. / Entonces seremos un pretexto para la aurora, / y las publicaciones de Marte anunciarán: / "Se observaron señales de vida / en un accidente de la Tierra".
En la segunda parte, escrita ya en el exilio, el poeta da rienda suelta a su repudio al horror y, en su propia palabra, al "hedor" existencial que dejó atrás. En el primer poema de la sección anterior, Arte Poética, cuando Gálvez añora un cataclismo que le haga comprender que el arpa aún existe, no parece referirse más que a su estado de ánimo, a su falta de inspiración. En cambio, en Poesía debajo de la tierra, el poeta es más específico: aquí el culpable es "el país", el sistema político: Conozco un país donde el arpa / pierde su mudez, / sólo al dar con un refugio. Fuera de ese refugio, y una vez transpuesta la intimidad del hogar, en el poema Testimonio habanero para ser leído después que pase el hedor, Gálvez nos dice: Las tiñosas, cada día, multiplicaban su vuelo / sobre esa ciudad.

En A bastard son of America, poema escrito en inglés y seguido por una acertada traducción al castellano del propio autor, el poeta describe con admirable sencillez su condición de exiliado: Yo nunca asimilaré, como es debido, esta cultura extranjera. Aunque más adelante, influido por los años que vivió en un suburbio de Nueva York, confiesa: hay en mi mesa un sushi japonés, / un pan judío, una pasta italiana, una hamburguesa de Norteamérica.

En la tercera y última sección de este excelente libro, el poeta se muestra más sosegado, más maduro, y nos habla con un dejo de conformidad ante su destino. "Espantado de todo, me refugio en ti", escribió José Martí al hablarle a su pequeño hijo. Del mismo modo, Gálvez parece haber llegado a un momento de su vida en que, desengañado de todo, se refugia en su principal vocación: Escritura, ahora que he desechado todos los dioses, / que ya no me queda un ápice / de teogonía ni cosmogonía, / me entrego en cuerpo y alma a tu culto. Y hace bien Joaquín Gálvez. En definitiva, la poesía es una de las pocas cosas que nos salvan del horror, del hedor y de todas las miserias de este mundo.


Revista digital Decir del agua
Segundo ciclo/Cuarta entrega/Octubre de 2007

martes, 18 de diciembre de 2012

DEL IDIOMA Y SUS CAPRICHOS


 
 
De un artículo de H. L. Mencken, publicado en junio de 1999 en Harper’s, sobre las características y peculiaridades del idioma que, mal que bien, hemos venido balbuciendo durante los últimos años. Lo que sigue es una versión libre y comentada del traductor, pero respetuosa de la idea original del ensayo.

 

Traducción: Juan Cueto-Roig



El inglés se ha impuesto más que a fuerza de números o de arrogancia, por sus méritos intrínsecos. En riqueza y economía, ninguna de las otras lenguas vivas puede competir con él. Es positiva y deliberadamente un idioma masculino: lenguaje de hombres, nada afeminado ni infantil; simple, de sonidos claros (1); enlaza sus vocablos con naturalidad y es lógico en su estructura, sin pedanterías ni rebuscamientos. Qué inmensa ventaja el que sea un lenguaje sin géneros gramaticales (2). Consta de un enorme vocabulario que duplica el de cualquier otro idioma (3). Es conciso y simple. Contrarresta los muchos vocablos polisílabos incorporados del latín, con la abundancia de los de sílabas cortas y propende constantemente a acortar las palabras. En el siglo dieciocho, para designar las cada vez más frecuentes turbas revolucionarias se usaba mobile vulgus. Pues bien,  en su afán abreviatorio, esas dos palabras se convirtieron en mob. Lo que una vez fue pundigrion es ahora pun, lo que hasta ayer era gasoline es hoy gas. Ningún otro idioma europeo tiene tantas palabras (decorosas o impúdicas) de sólo tres o cuatro letras. Y ninguna otra lengua puede decir tanto con tan poco, ej: First come, first served, típica expresión inglesa: breve, simple y atrevida. Para expresar la misma idea en danés, se necesita decir: Den der kommer forst til molle, far forst malet.

 

Hace algunos años, un filólogo americano, Dr. Walter Kirconnell,  contó el número de sílabas necesarias para traducir el Evangelio de San Marcos a cuarenta idiomas indoeuropeos, desde el persa e indostano hasta el inglés y el francés. Resultó que de todos, el inglés fue el más económico con sólo 29,000 sílabas, mientras los idiomas teutónicos necesitaron 32,650; los eslavos, 36,500; los de origen latino, 40,200; seguidos por el bengalí, el persa y el sánscrito con más de 43,000 cada uno. Sin embargo, el articulista reconoce que la ortografía inglesa es tan caótica como la francesa o sueca, pero para los comunes mortales que se contentan con atacarlo a viva voce, sin preocuparse de reglas ni preciosismos, resulta bien sencillo. Por ejemplo, un ruso, nacido en un idioma donde hay seis casos y tres géneros gramaticales, consonantes palatales y complicados pronombres, se asombrará al encontrar dos casos, ningún  género y unos pronombres tan simples, que uno de ellos es suficiente para dirigirse lo mismo al presidente de los Estados Unidos, a un niño, a una dama o a un criminal (4). Sólo el español es un idioma comparable en claridad lógica, aunque el mismo adolece de géneros gramaticales. El filólogo C. K. Odgen  cree que 850 palabras bastan para una buena comunicación en inglés y que la mayoría de ellas, unas 600, son simples nombres de cosas, y 250, de acciones, cualidades o vocablos conectivos. Y si nos parecen pocas, es porque olvidamos la principal cualidad de este idioma: su capacidad para expresar infinidad de significados con una sola palabra, combinándola con diferentes modificadores. Veamos: to get, to get going, to get by, to get on to, to get wise, to get off, to get ahead of, to get over. Y este mismo filólogo aboga por eliminar muchos más verbos. Él eliminaría disembark, recovered from the flu, escaped from the police,obtained a job. En su lugar usaría get off, got over, got away, y gotY refiriéndose a la necesidad de simplificación, Mencken cita el fenómeno  phthisic (tisis) y más adelante invoca la frase del Dr. Ernest Weekley: “Estabilidad en un lenguaje es sinónimo de rigus mortis”.

 

Notas del traductor

 

(1) Serán sonidos claros, pero no absolutos y definidos como en español. Recordemos sólo las disímiles pronunciaciones en wind (viento) y wind (dar cuerda),  pleasant and please, signal and sign, etc.

(2) Si bien es cierto que esa asexualidad simplifica enormemente el aprendizaje de la lengua inglesa, los adjetivos atributivos (his, her), contrario al castellano donde son neutros, requieren la atribución adecuada al sexo correspondiente. Aunque, debemos también reconocer que en español la ambigüedad de esos adjetivos se presta a confusión (su de él, su de ella, su de ellos)

(3) Siempre oí celebrar al castellano por exuberante y prolífico y, sin embargo, Mencken afirma que el vocabulario inglés lo supera en abundancia. Por otra parte, pienso que esto puede ser cierto, ya que el inglés apropia muchos vocablos latinos, que aunque no son de uso común, lo enriquecen notablemente.

(4) Mencken no cuenta los thou, thy and thine, que aún se usan en la liturgia  cristiana, y eran hasta época muy reciente comunes en textos poéticos.

 

Y si nos parecen válidos los méritos de simplificación y síntesis atribuidos al  idioma inglés, no debemos olvidar que el lenguaje, además de ser un instrumento de comunicación, es la fuente donde se nutre el oficio literario, y que en la riqueza y variedad del idioma estriba la belleza de ese arte.

 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Palabras leídas por Juan Cueto Roig en La Otra Esquina de las Palabras


Por Juan Cueto-Roig

Gracias Joaquín, no sólo por invitarme, sino también por patrocinar estas tertulias culturales. Y muchas gracias al laureado dramaturgo Manuel Reguera Saumell y al profesor Manuel Torner, que regresaban hoy a Barcelona y cambiaron su reservación para mañana, con el fin de poder asistir a mi lectura. Y gracias a todos los presentes, que robaron tiempo a las compras y preparativos navideños para estar aquí hoy.

Quiero advertirles a los que no me conocen que quien les habla es un escritor al que puede definírsele con una sola palabra: escueto. Y si de creación poética se trata, con dos: muy escueto. Y aunque confieso que me gustaría ser más hacendoso, no envidio a los poetas que desde que se levantan hasta que se acuestan escriben, no sólo todo lo que les ocurre, sino también todo lo que se les ocurre. ¡Qué aburrimiento!

Suscribo lo que expresó ese maravilloso poeta español contemporáneo José Ángel Valente. Un haiku es un poema breve de larga, a veces enorme, duración. Mientras que hay poemas extensos cuya duración es manifiestamente escasa. ¡Qué acertada definición la de Valente!

Para mí, la poesía es un elixir, cuya exquisitez debe ser degustada en dosis que no harten ni indigesten.

Ahí tenemos a Tomas Tranströmer, el premio nobel de literatura 2011, cuyo corpus poético está constituido por la escritura de no más de seis poemas al año.

No quiere esto decir que yo menosprecie de manera absoluta los poemas largos. Por ejemplo, En la Calzada de Jesús del Monte, de Eliseo Diego, es uno de mis poemas favoritos, pero no cualquiera tiene el talento de Eliseo ni es capaz de mantener el interés del lector durante páginas y páginas.

Como bien expresa ese sabio refrán “Quien mucho habla, mucho yerra”. Así también, mientras más extenso sea un poema, más posibilidades hay de que yerre y aburra.

Pues bien, debido a mi limitado y prudente repertorio, no se extrañen si escuchan esta noche poemas que he leído en otros recitales (que aunque no cante ni recite, me encanta esa palabra). Si recuerdan algunos de los que voy a leer, es porque merecieron permanecer en sus memorias, y quiero suponer que no les importará oírlos de nuevo.

Para hacer menos monótono y más duradero este acto, intercalaré algunos textos en prosa. Así que dispónganse, con la mejor disposición y benevolencia, a escuchar crónicas, poemas muy buenos (yo no creo en la hipócrita falsa modestia), varios que han sido catalogados, no sólo por generosos colegas, sino también por prestigiosos críticos literarios, como antológicos. Y además, poesía divertimiento, que, aunque algunos la menosprecien, también tiene su encanto. Así que vamos a divertirnos, y a pensar sonriendo, como invitaba a escuchar su programa radial ese magnífico cronista y excelente poeta, Orlando González Esteva.

Finalmente, quiero añadir que mi poesía es convencional; quienes gusten de ciertos vanguardismos tan de moda, que por cierto, con la proliferación mimética de esa moda ya van pasando de moda, sean tolerantes, que aquí no he venido a sentar cátedra ni a polemizar, sino a confraternizar entre amigos.

LECTURA DE JUAN CUETO-ROIG EN LA TERTULIA LA OTRA ESQUINA DE LAS PALABRAS
El viernes 16 de diciembre de 2011, en Café Demetrio

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un poema de William Butler Yeats traducido por Juan Cueto-Roig



La Segunda Venida


Girando y girando en el vasto girar

el halcón no puede oír al halconero.

Las cosas se deshacen,

ceden los cimientos,

la anarquía se desata sobre el mundo,

una marea de sangre se desborda

y se extingue en todas partes el ritual de la inocencia.

Los mejores carecen de toda convicción,

mientras los peores

están llenos de fanática osadía.


Sin duda nos hallamos ante una revelación:

Sin duda la Segunda Venida se avecina.

¡La Segunda Venida!

Apenas pronunciadas las palabras,

cuando una horrenda imagen del Spiritus Mundi

conmueve mi visión:

en algún lugar en las arenas del desierto

una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,

una mirada vacía y despiadada como el Sol

está moviendo lentamente sus piernas,

mientras acechan por doquier las sombras

de las indignadas aves del desierto.


Las tinieblas descienden de nuevo,

pero ahora comprendo

que veinte siglos de impávido sueño

fueron trocados en pesadilla por el mecer de una cuna.

¿Qué infame bestia, cuya hora al fin ha llegado,

se arrastra hacia Belén para nacer?


The Second Coming


Turning and turning in the widening gyre

The falcon cannot hear the falconer;

Things fall apart; the centre cannot hold;

Mere anarchy is loosed upon the world,

The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere

The ceremony of innocence is drowned;

The best lack all conviction, while the worst

Are full of passionate intensity.


Surely some revelation is at hand;

Surely the Second Coming is at hand.

The Second Coming! Hardly are those words out

When a vast image out of Spiritus Mundi

Troubles my sight: somewhere in the sands of the desert

A shape with lion body and the head of a man,

A gaze blank and pitiless as the sun,

Is moving its slow thighs, while all about it

Reel shadows of the indignant desert birds.


The darkness drops again; but now I know

That twenty centuries of stony sleep

Were vexed to nightmare by a rocking cradle,

And what rough beast, its hour come round at last,

Slouches towards Bethlehem to be born?


La traducción de este poema del irlandés William Butler Yeats (Dublín, 1865-Roquebrune-Cap-Martin, 1939) aparece en Esas divinas cosas. Tribulaciones y alegrías de un traductor (Silueta, Miami, 2011)

Cortesía: Diario de Cuba

lunes, 8 de agosto de 2011

EL INSTANTE, UNA NOVELA DE JOSE ABREU FELIPPE




EL INSTANTE

José Abreu Felippe, 2011
Novela. Editorial Silueta, 463 págs.


Por Juan Cueto-Roig


En su quinto y último libro, recién publicado, de la serie El olvido y la calma, José Abreu Felippe continúa narrándonos las vivencias de Octavio (Tavi), personaje semiautobiográfico, que ya nos había dado a conocer ampliamente en las anteriores entregas de esta fascinante pentalogía.

En el presente volumen, el autor sitúa al protagonista en la turbulenta década del setenta, en que tantos acontecimientos importantes ocurrieron en Cuba, y marcaron de una manera definitiva a sus habitantes.

En frecuentes saltos en el tiempo, Abreu rememora episodios ya mencionados en las tres novelas que precedieron a El instante. Pero no lo hace gratuitamente, sino que con esas visitas al pasado imparte cohesión al ciclo narrativo, y establece un vínculo esclarecedor con hechos y personajes que influyen el presente novelado.

Antes de elogiar esta magnífica obra, quiero decir que hay páginas que, para mi gusto, podrían haberse eliminado, sin que la novela sufriera en su discurso, estructura o calidad. Y que la haría más tentadora, sobre todo para lectores que le temen a un libro tan voluminoso como éste. Pero, en definitiva, es cuestión de gustos y, por ende, prerrogativa del autor.

Abreu evoca personajes (a veces disfrazados en otros nombres) del mundo intelectual cubano; y aborda hechos y circunstancias importantes, como la escasez de alimentos y materiales de construcción, las dificultades de la vida cotidiana, el caótico transporte público, la irrupción masiva de personas en la Embajada del Perú, y el éxodo del Mariel.

Es de celebrar la poesía que transpira en cada una de las páginas de este libro, aun en aquéllas que lectores timoratos pudieran calificar de “escabrosas”. Y es también muy meritoria la maestría con que Abreu vincula las transiciones de espacio y tiempo, las cuales se suceden casi inadvertidas para el lector. Así, en pocas palabras, podría yo destacar la calidad literaria de esta novela. Basta la hermosa narración del viaje de los dos jóvenes a Soroa para apreciar el poder descriptivo de este autor. No exagero si digo que me sentí testigo presencial de la aventura. Tampoco exagero si afirmo que ésta, y las otras cuatro que integran la pentalogía El olvido y la calma son obras antológicas de la novelística cubana.

Este libro será presentado el jueves 18 de agosto, a las 7:30 p.m., en Havanafama, 752 SW 10th Avenue, Miami. Para mayor información llamar al teléfono (786) 319-1716. La presentación estará a cargo de los escritores Luis de la Paz y Rodolfo Martínez Sotomayor.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Presentación de Yolanda Farr en La Otra Esquina (fotos y palabras)























Por Juan Cueto-Roig

Primero quiero agradecer a Manny López, que había ofrecido Zu Galería para este acto, antes de que se viera obligado a cerrarla. Y, por supuesto, quiero dar las gracias públicamente a mi amigo Joaquín Gálvez, porque desde el momento en que se lo propuse accedió a gestionar con Café Demetrio esta presentación especial de Yolanda Farr. También quiero destacar que la promotora principal de los actos en que se presentará Yolanda en Miami es la dinámica Mequi Herrera, que aunque a ella no le gusta pregonarlo, es también una actriz que dejó su huella en las artes escénicas y en la cinematografía de nuestro país. También debemos agradecer a José Taín por su aporte. Y a Ignacio Granados por el vídeo que filmó para la publicidad de estas presentaciones.
Mi vinculación con este acto se debe a que yo fui creo que el primero en comentar en Miami el libro de Yolanda: el 6 de junio de este año, en el semanario, «El Diario  Vivir»; y posteriormente en el blog del Instituto Cubano René Ariza, el pasado 10 de agosto.
Y para los que no suelen asomarse a ese blog ni son suscriptores del mencionado semanario, voy a leer el comentario que escribí sobre Periplo de amor y lucha                    
   
PERIPLO DE AMOR Y LUCHA
           Yolanda Farr, 2009     
Autobiografía. T & B Editores, Madrid. 214 págs.

Periplo de amor y lucha sorprende desde sus primeros párrafos por la calidad de su redacción. Si la autora fue la propia Yolanda Farr , hay que agregar a sus múltiples talentos artísticos, su habilidad para narrar la historia de su vida, en una forma comparable a la de un experimentado escritor, en un texto con relativamente pocas erratas, y sin mayores yerros sintácticos o idiomáticos.
Bella mujer, cantante, bailarina, vedette, actriz, desde muy joven estuvo inmersa en el mundo del teatro pues su madre, Dora Pfarr (de ascendencia alemana), fue una de las mellizas que, con su hermana Yenny, formaron  el dúo de variedades Las Pfarry Sisters, muy populares en España en la primera mitad del siglo pasado.
Yolanda nació en Madrid en 1940. A los nueve años se trasladó con su familia a Cuba, donde vivió hasta 1967, año en que regresa a su país natal. Durante su estancia en la isla, tomó clases de piano, ballet y actuación; y logró una breve pero exitosa carrera en teatro, cine y televisión. Fue estrella de espectáculos musicales en varios cabarets habaneros. En Tropicana, Tentaciones (1963). Y en El Salón Rojo del Hotel Capri, Tiempos de mamá y papá (1965).
Además de sus presentaciones en obras teatrales y televisivas, actuó en dos largometrajes del ICAIC. En 1965 en Desarraigo, del director Fausto Canel, con los actores Sergio Corrieri, Reinaldo Miravalles y José Taín. Y en 1967, de nuevo con Sergio Corrieri, en Memorias del subdesarrollo, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea.
Después de haber alcanzado una destacada posición en los escenarios de Cuba, a los 27 años tiene que empezar de cero en la ciudad que la vio nacer. Debe, incluso, cambiar su forma de hablar, pues en su primera audición en el Teatro Bellas Artes de Madrid, cuenta Yolanda: sólo escuché una extraña voz que surgía desde las tinieblas del patio de butacas: «Buena memoria, señorita, pero tiene usted demasiado acento sudamericano». Años atrás, en sus comienzos en la isla, había tenido que superar el ceceo peninsular, ahora tendría que deshacerse del seseo cubano.
Con el tiempo, pudo reanudar su carrera en España actuando en películas, teatros y cabarets.
Hoy, semirretirada, vive en Madrid con su esposo de hace cuarenta años, Jesús Alcántara; conforme, según sus propias palabras con disfrutar, sabiendo que amplio ha sido el recorrido de mi vida, extenso y fecundo mi periplo de amor y lucha, y que en mi memoria guardo suficientes manjares para alimentar varias vidas, si las tuviera.
Fue muy grato reencontrarnos con esta actriz que dejó su huella en la cinematografía y en varios espectáculos teatrales de nuestra patria. Y nos alegró saber que sus triunfos continuaron después de su salida de Cuba.
          Estoy seguro de que estas presentaciones de Yolanda en nuestra ciudad, y la cálida acogida que le estamos brindando, servirán también, para que ella se lleve una grata impresión de Miami, y de esta otra Cuba, la Cuba exiliada, tan llena de dolor, heridas y cicatrices, y que suele ser tan vilipendiada en España.

Palabras leídas por Juan Cueto- Roig en la presentación de Yolanda Farr  en el Café Demetrio, el 12 de noviembre de 2010.

viernes, 28 de mayo de 2010

LAS NALGAS DE OLORÚN


LAS NALGAS DE OLORÚN,
El Gran Premio de F.B.
Luis F. González-Cruz, 2010
Novela. Ediciones Universal, Miami. 286 págs.

Por Juan Cueto-Roig

A nueve años de la publicación de Olorun’s Rainbow: Anatomy of a Cuban Dreamer (First Book Library), y a cinco de la versión en español El arco iris de Olorún: Anatomía de un cubano soñador (Ediciones Universal), Luis F. González-Cruz retoma el personaje de Francisco Binerfa, protagonista de su anterior novela, para narrarnos el nuevo giro que ha tomado su vida, después del inesperado encuentro en Cuba con su hijo Mendel, su adopción y su vida en común con él en Miami.

Aunque esta relación es el hilo conductor de la trama, el autor incluye dos personajes que, dada su importancia, resultan también protagónicos, las dos amantes de Francisco: Amanda, casquivana y promiscua; y Luz, bipolar e inconstante; que le ocasionan más sinsabores que placeres.

González-Cruz emplea el mismo método de su novela anterior. Un «editor» comenta lo narrado, aclarando, corrigiendo y hasta desmintiendo lo que el autor ha escrito. Y esta vez incluye un nuevo elemento, una «cámara»: una especie de guión cinematográfico que «retrata» algunas escenas con gran efectividad.

Es admirable la forma en que este escritor desarrolla y concluye la trama y cada uno de los argumentos que la integran.

También es de celebrar la inserción de poemas, que quedan «bordados» en el tejido de la obra en forma muy apropiada.

Otro acierto es haber intercalado varias crónicas de viaje (el autor es un incansable viajero), que amenizan el relato sin que se disocien del tema principal.

Los toques de humor están bien manejados; y el autor aprovecha en forma muy eficaz los trastornos mentales de los protagonistas para incluir temas sobrenaturales y esotéricos.

La sugerente portada es del pintor Mario Torroella.

La novela se lee casi de un tirón, pues los factores sorpresa y suspense incitan la curiosidad del lector.

El libro está a la venta en la Librería Universal de Miami.


Juan Cueto-Roig nació en Caibarién, Cuba. Exiliado de la Isla en 1966, reside actualmente en Miami. Ha publicado los libros de poesía En la tarde, tarde (Miami, 1996), Palabras en fila, en clase y en recreo (Madrid, 2000), y En época de lilas (traducción al castellano de 44 poemas de E. E. Cummings) (Madrid, 2004), de relatos, Ex-Cuetos (Miami, 2002), Hallarás lobregueces (Miami, 2004), las crónicas Verycuetos (Miami, 2007) y Veintiún cuentos concisos (Editorial Silueta, 2009).

lunes, 22 de febrero de 2010

Las ciudades de Cavafis

Las ciudades de Cavafis

Sr. Don Joaquín Gálvez:

Querido Joaquín,
aprovechando la ola caváfica que ha dejado caer sobre la ciudad nuestro querido y escueto Juan Cueto, con su último libro de traducciones sobre los poemas de Cavafis, te mando una pequeña compilación de textos en torno a La ciudad del bardo neoheleno. La idea es degustar y comparar los niveles de escritura y reescritura que puede generar un texto canónico, ya sea una traducción o una versión poética.
En un memorioso artículo de Mario Vargas Llosa, publicado en el lejano año 2000 e intitulado El alejandrino (Revista Arquitrave), el narrador peruano nos cuenta de su paso por la ciudad egipcia y por la casa, hoy convertida en museo, donde vivió sus últimos años el poeta que murió esperando a los bárbaros. En uno de sus párrafos, hablando de la perfección artística alcanzada por el poeta, Vargas Llosa nos dice que “su poesía es capaz de resistir la prueba de la traducción —una prueba que casi siempre asesina a la de los demás poetas— y helarnos la sangre y maravillarnos en sus distintas versiones, a quienes no podemos leerla en el griego demótico y de la diáspora en que fue escrita.”
Junto a las imágenes del pasaporte —con el que nunca pudo escapar de su ciudad— y de una impresión en griego de La ciudad de Cavafis, te van cuatro ciudades otras: dos traducciones, una desde las manos del poeta español Luis de Cañigral, y otra acabada de salir del horno de nuestro Cueto-Roig, poeta y traductor de poetas; y dos versiones, una desde la jaula métrica donde Félix se sienta a parir sonetos, y otra mía, en verso libre.
Recibe con esta un abrazo grande. Tuyo,
en Miami, Germán Guerra.


La ciudad


Dijiste: «Me iré a otra tierra, me iré a otro mar.
Otra ciudad aparecerá mejor que ésta.
Cada esfuerzo mío está destinado a una condena;
y está mi corazón —como un muerto— enterrado.
¿Hasta cuándo mi espíritu quedará en este marasmo?
Donde dirijo la mirada, donde miro
las negras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años he pasado y he arruinado y corrompido. »

Nuevos lugares no encontrarás, ni encontrarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Por las mismas calles vagarás.
Y en los mismos barrios envejecerás;
y en estas mismas casas encanecerás.

Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro sitio —no esperes—
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida has arruinado aquí
en este pequeño rincón, en toda la tierra la has corrompido.

Luis de Cañigral
, traducción directa del griego,
en Constantino Cavafis (Ediciones Júcar, Madrid, 1981).

La ciudad


Dijiste: «Iré a otro país, a otras playas,
encontraré otra ciudad mejor que ésta.
Todo empeño mío, condenado está por el destino
y mi corazón es como un cadáver sepultado.
¿Cuánto tiempo más podrá mi mente consumirse en este páramo?
Dondequiera que voy, dondequiera que miro,
veo los lóbregos despojos de mi vida, aquí,
donde he pasado tantos años, derrochándolos, arruinándolos».

No encontrarás ni playas ni países nuevos.
Esta ciudad te perseguirá por siempre.
Deambularás por las mismas calles, envejecerás en el mismo barrio,
tu cabello se volverá gris entre estas mismas paredes.
Siempre estarás de vuelta en esta ciudad.
No anheles otra.
No hay barcos ni caminos para ti.
Así como has destruido aquí tu vida,
en este pequeño rincón del mundo,
arruinada ha de estar en cualquier otro sitio.

Juan Cueto-Roig, traducción a partir de textos en inglés,
en Constantino P. Cavafis: Veintiún poemas
(Ultra Graphics Corporation, Miami, 2010).


La ciudad

a K.P.Kavafys

"He arruinado mi vida entre los muros
De esta ciudad enferma, paralítica,
Donde hasta mi alma se ha quedado artrítica
De llantos, maldiciones y conjuros.
Allende el mar encontraré, seguro,
Una ciudad mejor y ya no mítica
Donde podré rehacer mi vida crítica
Y renacer, como aquel Rey Arturo".
Si eso pensaste, date por vencido.
No huyas: la ciudad te seguirá.
Sólo has de cosechar penas y olvido;
Fracasarás lo mismo aquí que allá.
Tú mismo en la ciudad te has convertido:
Eres tú el muro que te detendrá.

Félix Lizárraga
,
en A la manera de Arcimboldo (Editions Deleatur, Angers, 1999).


La ciudad y el borde de la isla


A Félix Lizárraga

Ya no hay ciudad que te repita las canas y el olvido,
irte, ser, estar o acostumbrarte ya nada significan,
ya no hay ciudad ni muro que detenga tus pasos
ni abiertas calles con fuegos de artificio a tu regreso.
Ya no hay ciudad ni mar ni barcos en los puertos,
no busques más, tu sombra no te sigue.
Tú mismo en la ciudad te has convertido:
Eres tú el muro que te detendrá.

Ya no hay ciudad ni hombres hundidos en el sueño.
Aquí estamos, diciendo para que nadie entienda,
fingiendo ya ser mudos, ya ser ciegos y sabios,
rehaciendo nuestras casas para espantar el tiempo
con las hojas ruinosas de este otoño tan largo.
Y aquí estamos, sentados sobre la luz y el tedio,
colgando nuestras piernas al borde de la isla.
Aquí estamos, y estamos tan cansados.

Germán Guerra,
en Libro de silencio (Ediciones EntreRíos, Los Ángeles, 2007).

domingo, 31 de enero de 2010

Dos traducciones de un poema de C.P. Cavafis



Deseos

Como cuerpos bellos de muertos que no han envejecido
y a los que, con lágrimas, en mausoleos espléndidos encerraron
—jazmines en los pies y en la cabeza rosas—
así son los deseos que pasaron
sin tener cumplimiento, sin merecer
una noche de placer, o un alba luminosa.

Traducción hecha directamente del griego por el poeta español
Ramón Irigoyen.



Deseos

Como hermosos cuerpos que murieron jóvenes
y fueron sepultados, con lágrimas, en mausoleos suntuosos
coronados de rosas y con jazmines a sus pies—
así son los deseos no satisfechos; que nunca alcanzaron
una noche de sensual deleite, o una mañana de esplendor.

Ejemplo de una traducción indirecta (del inglés al castellano) de Juan Cueto-Roig.

miércoles, 13 de enero de 2010

POEMA DE C. P. CAVAFIS ESPERANDO A LOS BÁRBAROS Y UNA PARODIA DE DICHO POEMA (Traducción del inglés y parodia por Juan Cueto-Roig)


C. P. Cavafis
(1863-1933)

Esperando a los bárbaros

¿Qué esperamos congregados en el Foro?

Es que hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué entonces esa indolencia en el Senado?
¿Por qué los senadores no promulgan leyes?

Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Y qué leyes podrán ya promulgar los senadores?
Cuando lleguen los bárbaros, ellos promulgarán las leyes.

¿Por qué nuestro emperador se despertó temprano
y está a la puerta principal de la ciudad
sentado en el trono muy solemne con su corona?

Porque hoy llegan los bárbaros
y el emperador está esperando al jefe invasor
para entregarle un pergamino
orlado de títulos y honores.

¿Por qué han salido
hoy nuestros cónsules y pretores
con sus togas púrpuras bordadas?
¿Por qué se han puesto brazaletes engarzados de amatistas,
y anillos relucientes de esmeraldas?
¿Por qué usan hoy sus más costosos báculos
maravillosamente labrados en oro y plata?

Porque hoy llegan los bárbaros
y a ellos les fascina ese boato.

¿Por qué no han venido como siempre los pomposos oradores
a pronunciar sus arengas y a imponer sus opiniones?

Porque hoy llegan los bárbaros
y ellos detestan la elocuencia y los discursos.

¿Por qué de repente esta confusión, este alboroto?
(¡Cuán solemnes y apesadumbrados se han vuelto los rostros!)
¿Por qué se están quedando desiertas las plazas y las calles,
y todos se retiran cabizbajos a sus casas?

Porque está anocheciendo y los bárbaros no llegan.
Y hombres recién venidos de la frontera
afirman que ya los bárbaros no existen.

Y ahora ¿qué será de nosotros sin los bárbaros?
Ellos eran, al fin y al cabo, una solución.

C. P. Cavafis (1904)



Esperando a los yanquis

¿Por qué estamos reunidos en la Plaza?

Porque hoy nos invadirán los yanquis.

¿Por qué entonces esa indolencia en el Comité Central?
¿Por qué no promulga alguna ley la Asamblea Popular?

Porque hoy nos invadirán los yanquis,
y ¿qué leyes podría ya promulgar
la Asamblea Popular?
Cuando lleguen los yanquis, ellos promulgarán las leyes.

¿Por qué el máximo líder se despertó hoy tan temprano,
y está en la tribuna muy circunspecto,
con su uniforme y su gorra verde olivo?

Porque hoy nos invadirán los yanquis,
y el máximo líder se prepara para recibir
al jefe invasor.

¿Por qué están aquí los miembros del Comité Central, de la Asamblea Popular, de los Comités de Defensa de la Revolución, de las Brigadas de Respuesta Rápida y, también, los camilitos, las federadas, los jóvenes comunistas y hasta una nutrida representación de pioneritos asmáticos como el Che? Todos con sus uniformes de gala, brazaletes, insignias y condecoraciones.

Porque hoy nos invadirán los yanquis,
y a los yanquis les encantan los desfiles y las celebraciones.

¿Por qué nuestros dirigentes no están gritando
sus consignas ni sus arengas?

Porque hoy nos invadirán los yanquis,
y a los yanquis les aburren los oradores y sus discursos.

Pero, ¿por qué de repente hay tanto malestar y confusión?
¡Cuán solemnes y apesadumbrados se han vuelto todos!
¿Por qué se están quedando desiertas las calles y la Plaza?
¿Por qué el pueblo, atribulado, se está retirando a sus casas?

Porque está anocheciendo y los yanquis no llegan.
Y unos hombres que vigilaban
el horizonte desde el malecón,
acaban de informar que no hay ningún yanqui a la vista.

Y ahora, ¿qué será de nosotros sin los yanquis?
Ellos eran, al fin y al cabo, la única solución, nuestra última esperanza.

Juan Cueto-Roig (2009)

viernes, 25 de diciembre de 2009

El adolescente pálido


EL ADOLESCENTE PÁLIDO
Manuel Reguera Saumell, 2009
Novela. Parnass Ediciones, Barcelona. 326 págs.

Por Juan Cueto-Roig

El adolescente pálido, tercera novela de Manuel Reguera Saumell, retoma el tema y algunos de los personajes que el dramaturgo cubano había explorado en su anterior incursión en el género novelístico. En La noche era joven y nosotros tan hermosos (Ediciones Barataria, 2007) la acción se centraba en la relación entre un joven y un hombre maduro en la Cuba del batistato, y en los riesgos y en la violencia inherentes a un régimen dictatorial. En El adolescente pálido los hechos ocurren en los primeros años del castrismo, y los personajes son esta vez víctimas de un gobierno totalitario que engendra la homofobia, la sospecha generalizada, las delaciones y los más brutales castigos.
Algunos de los méritos que resaltaré en esta reseña son similares a los que atribuí a otras novelas de Reguera Saumell, repetición que es intencional; porque no deja de asombrarme la habilidad de este autor para resolver situaciones difíciles y manejar con singular destreza las relaciones humanas más conflictivas. Y lo hace con un poder de persuasión tal, que el lector no cuestiona los insólitos desenlaces.
Todos los personajes de El adolescente pálido han sido concebidos magistralmente, pero hay tres que están descritos con la pericia de un experto psicólogo: Luis, el médico y profesor universitario, capaz de perdonar hasta la traición; el comandante negro, que no repara en nada por conservar a su amada; y Ñico, un joven que lucha contra viento y marea hasta lograr su objetivo; personaje este tan bien creado que no nos extraña su mezcla de ternura y cinismo, de bondad y maquiavelismo.
Además de la fluidez de los diálogos y de la acabada psicología de los personajes (todo lo cual es resultado de la vasta experiencia teatral del autor), hay otro aspecto digno de mención y elogio: la forma tan convincente con que Reguera Saumell maneja las relaciones humanas. Lo que en cualquier otro escritor hubiera resultado falso e increíble, él lo expresa con eficacia y convicción. Así, el lector participa en los amores y desamores de los personajes, con la misma naturalidad con que estos asumen y sobrellevan sus propias emociones, con el mismo candor con que estos aceptan las lealtades y deslealtades que esas relaciones les ocasionan.
Estoy seguro de que esta novela de Reguera Saumell será de interés para cualquier lector, pero en especial para los cubanos, pues aunque lo que impera en sus páginas es el amor, su trama describe a la perfección las iniquidades que caracterizaron al régimen castrista desde su comienzo.

(El dibujo de la portada es del pintor cubano Servando Cabrera Moreno).

EXTRACTOS DE LA NOVELA EL ADOLESCENTE PÁLIDO

Párrafo inicial

Ahora, después de tanto tiempo, resulta fácil denostar al estudiante elegido para perpetrar la traición, o el deicidio, si tenemos en cuenta que el profesor era su dios personal. Pero hay que haber nacido y crecido en un pueblucho asfixiado entre ciénagas para comprender qué precio estaría dispuesto a pagar un jovencito marginado con el sello de “distinto” para escapar y hasta qué extremo pactar, por evitar el retorno.
En una isla como ésta, tan dada a los extremos, en que hasta el héroe de la guerra de Independencia, Máximo Gómez, sentenció que «el cubano no llega o se pasa», lo habitual son los excesos, tales como el choteo, el flamboyán, el sol y el bolero. Por supuesto, la geografía no podía ser una excepción: termina abruptamente al Oeste en un cabo (San Antonio) y al Este en una punta (Maisí), definiendo sólo dos costas, la Norte, arenosa y la Sur, fangosa.

Parte del interrogatorio en el Juicio Popular contra el profesor

P: ¿Intentó el incriminado alguna maniobra esa noche? ¿Insinuarse? ¿Intentar emborracharlo? ¿Propasarse? ¿Aprovecharse de su sueño?
R: ¡En absoluto! ¡Se comportó con toda corrección! ¡Yo soy muy hombre y quiero dejar claro que al día siguiente puse en conocimiento del incidente al Responsable ideológico de la Juventud en el internado y le dejé saber que no volvería a mantener ningún tipo de contacto con él… ¡Eso lo puede confirmar el compañero Artime, aquí presente!... y entonces fue cuando el compañero Paco me pidió que en vez de evitarlo, continuara cultivando su amistad porque el comité de depuración estaría interesado en mis informes. Y así lo hice, obedeciendo órdenes. ¡Aunque repito que nunca permití ningún tocamiento!... Eso es todo.
P: ¡No, compañero, eso no es todo! ¡Tiene que denunciar el acoso a que lo sometía el reo, el hecho de que se aprovechara de su situación privilegiada en la Escuela y hasta de su dinero sucio con la intención de sodomizar a un joven proletario, socialista y menor de edad! ¡Explíquese!

Fragmento de una caminata por El Vedado

–¿Vamos a dar una vuelta por la cuadra?... El Auditórium –señaló Paco al teatro de conciertos en la acera opuesta– Consultaré los programas a ver si hay anunciado algo y te llevo. ¿Verdad que me dijiste que nunca habías ido? Nosotros, toda la familia, estábamos abonados a Pro-Arte. Mamá era del Patronato de la Filarmónica y amiga de Kleiber… el mejor director de la época…
–Esta es la escuela de ballet de la Alonso. Hoy aquí estudia la gente del pueblo, hasta los negros entran, pero antes de la Revolución era de Pro-Arte, exclusiva para burguesitos como mis viejos… ahí matricularon a Mariana, pero duró poco. Era demasiado bajita y culona.
Ñico iba caminando a su lado, absorbiendo, envidiando el entorno en que había crecido su amigo, incapaz de comprender el rechazo y hasta el repudio de éste por unos orígenes que tanto hubiera deseado para sí.
–¿Verdad que no hay nada comparable al atardecer del Vedado cuando entran los nortes? No me explico cómo mis padres renegaron de esta maravilla para mudarse a la gusanera de Miami. Si por mí fuera nunca saldría de mi útero particular.



Juan Cueto-Roig nació en Caibarién, Cuba. Exiliado de la Isla en 1966, reside actualmente en Miami. Ha publicado los libros de poesía En la tarde, tarde (Miami, 1996), Palabras en fila, en clase y en recreo (Madrid, 2000), y En época de lilas (traducción al castellano de 44 poemas de E. E. Cummings) (Madrid, 2004), de relatos, Ex-Cuetos (Miami, 2002), Hallarás lobregueces (Miami, 2004), las crónicas Verycuetos (Miami, 2007) y Veintiún cuentos concisos (Editorial Silueta, 2009).