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martes, 4 de octubre de 2011

Armando de Armas entrevista a Antonio José Ponte para MartíNoticias

Foto: Orlando Jiménez Leal


Antonio José Ponte en el día después


Uno de los más importantes ensayistas y narradores isleños del presente, Ponte es, por otro lado, excelente conversador dotado de la adecuada dosis de humor para alejarlo prudencialmente de la pedantería al uso de nuestra envarada clase intelectual.

Armando de Armas/ martinoticias.com 29 de septiembre de 2011

Antonio José Ponte, Matanzas, Cuba, en 1964, poeta, ensayista y narrador. Ha publicado, entre otros títulos, Las comidas profundas (Deleatur, Angers, 1997), Asiento en las ruinas (Renacimiento, Sevilla, 2005), In the cold of the Malecón & other stories (City Lights Books, San Francisco, 2000), Cuentos de todas partes del Imperio (Deleatur, Angers, 2000), Un seguidor de Montaigne mira La Habana/Las comidas profundas (Verbum, Madrid, 2001), Contrabando de sombras (Mondadori, Barcelona, 2002), El libro perdido de los origenistas (Renacimiento, Sevilla, 2004), Un arte de hacer ruinas y otros cuentos (Fondo de Cultura Económica, México D.F., 2005), La fiesta vigilada (Anagrama, Barcelona, 2007) y Villa Marista en plata. Artes, política, nuevas tecnologías (Colibrí, Madrid, 2010).

Ponte reside en Madrid, donde vicedirige el diario digital Diario de Cuba.

Uno de los más importantes ensayistas y narradores isleños del presente Antonio José Ponte es, por otro lado, excelente conversador dotado de la adecuada dosis de humor para alejarlo prudencialmente de la pedantería al uso de nuestra envarada clase intelectual.

Armando de Armas realizó la siguiente entrevista para MartiNoticias al autor de La fiesta vigilada.

¿Qué de especial tendrían las ruinas habaneras respecto a, digamos, las ruinas romanas?

Que hay habaneros que las habitan, que no tienen más remedio que habitarlas. Y así también fue en Roma, hace más de un siglo, aunque no tan extendidamente como en La Habana.

¿Pudiéramos hablar de una suerte de excepcionalidad de lo cubano?


De lo excepcional cubano y también de aquello que lo cubano tiene en común con otros casos. Una u otra perspectiva resulta útil según sea el punto en discusión. A veces es necesario generalizar y otras, particularizar. La pregunta más importante es: ¿qué procuramos al hablar de la excepcionalidad cubana? ¿Licencia para qué? ¿Justificaciones de qué? ¿Para qué va a servirnos de coartada?

¿Cómo compagina el quehacer noticioso con el hacer literario?

Cuando el día no es demasiado malo y uno anda más o menos atento, entre todo lo que acontece pueden descubrirse líneas de alcance mayor que las del simple día. Para ello no solamente es necesario leer entre líneas, sino también recordar e imaginar. Y memoria e imaginación son condiciones también del trabajo literario.

Por otra parte, pedir un día no demasiado malo y una atención no muy desentendida sirve lo mismo para quien hace un libro, trabaja en una redacción o sale de pesca.

¿Qué predomina en Ponte el escritor o el periodista?

El escritor. De entrada, le lleva al otro muchos años de ventaja.

¿Pudiera, a la larga, el periodista perjudicar al escritor?

Hemingway trató acerca de este tema. Sabía enfrentarse a una entrevista lo mismo que a un fotógrafo de safari, pero resolvía las preguntas un tanto elementalmente.

Dijo que el iceberg narrativo debía esconder, para flotar, gran volumen de detalles bajo el agua. Patentó el detector de mierda, y avisó que el escritor tendría que dejar el periodismo en un determinado momento.

Esto último, por muchas vueltas que le doy, me parece un falso problema.

¿Qué ciudad ha sido mejor para escribir, La Habana o Madrid?

La Habana, siempre que pueda hacer esta salvedad: escribí allí tan libremente (o casi tan libremente) como si hubiera vivido en Madrid.

¿Qué manías o ritos mantiene a la hora de enfrentar la pantalla en blanco?

El mariposeo del que hablaba Roland Barthes: cualquier exigencia es buena para demorar esa hora. Hasta que agoto la paciencia conmigo mismo y me obligo a sentarme frente al teclado y la pantalla.

¿Extraña la máquina de escribir?

Una vez vi a un amigo teclear en una computadora que producía los mismos ruidos que una máquina de escribir. Le había incluido un programa que reproducía esos viejos sonidos. No dejaba de preferir la velocidad y ligereza de los nuevos teclados, pero también añoraba las fricciones y los chasquidos de los teclados viejos.

Aquello parecía Rebeca de Du Maurier (y de Hitchcock) traducida a instrumento de escribir: vivía con su nueva esposa, pero no podía olvidar a la anterior esposa muerta.

¿Había una suerte de sensualidad en el teclear de una máquina de escribir?

Seguro. Aunque comparada con la sensualidad de la caligrafía a mano era una sensualidad ferroviaria.

¿Cómo se relaciona la escritura con el Eros?

Roce, emisión y percepción de tinta, pase de página..., ¿cómo no iban a estar relacionadas la escritura y la lectura con Eros?

¿Y el Eros y la escritura como se relacionarían con la muerte?

Como amante o como escritor se quisiera ser insustituible. Para decirlo con una fórmula pomposa y bastante inconfesable, se trata de un deseo de eternidad. O más exactamente (disimulando la pompa poética detrás de pompa clínica), de una pulsión de eternidad.

Para escarmiento de esa pulsión o deseo, están los demasiados libros (la fórmula es de Gabriel Zaid) y los demasiados cuerpos. Lamentablemente, no somos ni escribimos insustituiblemente. La muerte empieza a estar en ese reconocimiento.

¿Cómo vislumbra el final de juego en la isla, explosión social o pacto de socios?


Bajo una y otra forma, en días y momentos alternos.

¿Le gustaría estar en la isla para narrar el final de juego como quiera que este ocurra?

Igual que le pasaba a Emma Zunz, el extraño personaje de Borges que necesita pasar por la violencia con tal de fabricarse una coartada, me gustaría estar, no aquí o allá, sino en el día después.

Cortesía: martinoticias

lunes, 13 de junio de 2011

Desde el corazón de Irán: una entrevista al escritor español Rafael Cerrato


(Martí Noticias, A. de Armas, 14/01/11) - Rafael Cerrato, ensayista y narrador español, nacido en Córdoba, cursó estudios de Economía. Entre sus escritos destacan los libros Carta a Fernando Sánchez Dragó, presentado por éste y que alcanzó dos ediciones; Lepanto: la batalla inacabada, que ha sido elogiado por Pérez-Reverte y por Rui Doménech (catedrático de Historia en la Universidad de Jacksonville); El imperio perdido de los Jázaros y Desde el corazón de Irán, obra que marca un antes y un después en su carrera literaria. Ha publicado, además, el libro "¡25448, NO! Roberto Martín Pérez, Sí", biografía y memorias del combatiente anticastrista y ex preso político cubano del mismo nombre.

Cerrato es un investigador interesado en poner al descubierto, para el gran público, grandes verdades históricas que han sido veladas por las historiografías al uso pero que constituyen acontecimientos clave para entender nuestro presente. Y con motivo del éxito alcanzado por su libro Desde el corazón de Irán y teniendo en cuenta lo oportuno de este texto dada la problemática iraní y su incidencia en el mundo occidental, Armando de Armas realizó la siguiente entrevista a Rafael Cerrato para MartíNoticias.

MN. En su libro se lee que durante la extensa gira de 1912 por occidente Abdu'l-Bahá declaró en Boston: "La religión es la expresión externa de la divinidad. Por lo tanto, ha de estar viva, en movimiento y progreso. Si le quitamos el movimiento y el progreso es que está desprovista de vida, por tanto está muerta. Las leyes divinas están en continúa actividad y evolución, por lo tanto su revelación debe ser progresiva y continua. Todas las cosas están sometidas al cambio y este es un siglo de cambio y renovación..." Algo muy similar a lo dicho por el psiquiatra suizo, Carlos Gustavo Jung, en el sentido de la necesidad de la renovación del dogma religioso mediante el fenómeno de la revelación divina que, a su vez podía dar paso al surgimiento de nuevas religiones. ¿Sabe si en algún momento las órbitas de estas dos grandes lumbreras del conocimiento espiritual estuvieron en contacto de alguna manera?

RC. Son numerosos los libros que sobre la Fe Bahaí he leído y en ninguno de ellos he encontrado señales de ese posible encuentro. Pero si uno analiza el fenómeno religioso a lo largo de la historia, observará que este fenómeno de evolución ha sido así. Hace unos días leí un muy interesante artículo de un catedrático de la Universidad de Deusto, en el que hablaba de que tras una época de ateísmo, de alguna manera dirigido por ciertos gobernantes, esta crisis actual nos estaba llevando a la necesidad de una nueva búsqueda del sentimiento religioso, como refugio. Curiosamente en la Fe Bahaí, y lo puede ver en mi libro, todo esto ya está previsto por Abdu'l-Bahá.

MN. ¿Considera usted que fue un error geopolítico de la administración del presidente estadounidense Jimmy Carter contribuir al derrocamiento de el Sháh, Muhammad Reza Pahlevi, cuyas consecuencias pudieran arrastrarse al presente en la problemática oriental?

RC. Para mí, el Sr. Carter dejó una triste herencia, no sólo en Oriente Medio, también en Centro América. El Sháh, con todos sus errores y defectos, numerosos por cierto, pretendía la modernización de Irán. Carter hubiera debido hacerle corregir sus errores, pero no abandonarle. Más tarde, con el asunto de la embajada, un gran fracaso, el prestigio de los Estados Unidos, cayó al nivel más bajo. Sin duda alguna, los errores de Carter es muy posible que tengan que terminar pagándolos todos los países occidentales.

MN. ¿Cómo entró en contacto con la Fe Bahaí?

RC. ¿Casualidad o causalidad? Aún al día de hoy me lo planteo. Un viaje a Israel de investigación, un día libre, un viaje a Akká, un pequeño accidente de coche que me hizo parar y de repente, el Monte Carmelo con todo su esplendor. A partir de ahí: curiosidad, preguntas, investigación difícil y el conocimiento de una Fé que, sin renunciar a nuestras raíces cristianas, puede servir como el puente entre Oriente y Occidente. De ahí mi interés y el deseo de que mi libro sirva para que todas aquellas personas interesadas en un mundo mejor, sepan ver que existe un nuevo camino.

MN. ¿Cómo tuvo acceso a la profusa documentación que usted maneja sobre los bahaíes en su libro?

RC. En un principio fue bien difícil, tanto que ya casi había abandonado la idea, pero debo decir que una vez más el destino jugó a mi favor. Cuando ya estaba a punto de abandonar, la llamada de una amiga para invitarme a una comida, que nada sabía de mi búsqueda, casi inconscientemente, me abrió todas las puertas. A partir de ahí encontré todo tipo de facilidades; libros, artículos y contactos con refugiados iraníes que me narraron su triste odisea y ayudaron bastante. Al final, lo más importante para mí, que la Casa Universal de la Justicia, su más alto organismo administrativo a nivel mundial, me ha expresado su gratitud y reconocimiento.

MN. ¿Pudiera la comunidad de los bahaíes ser capaz de dotar a Irán de un proceso similar en sus consecuencias a lo que sería el Renacimiento para el mundo occidental en el siglo XV?

RC. Sin duda alguna. Sus principios fundamentales: liberación de la mujer, necesidad de acceso a la enseñanza, separación de la religión del estado, justicia universal, etc... contribuirían a un desarrollo en libertad de la sociedad iraní y a la estabilidad en Oriente Medio.

MN. ¿Pudiera ser la Fe Bahaí una suerte de sincretismo entre el islamismo, el judaísmo y el cristianismo?

RC. Para mí, más que sincretismo, hablaría de evolución y posible punto de encuentro de estas religiones. Fundamentalmente, islamismo y cristianismo.

MN. ¿Creen los bahaíes en la reencarnación?

RC. Los bahaíes creen en la evolución del alma en otras dimensiones, pero reencarnación como tal, no. Sin embargo el alma no muere y sigue su desarrollo y evolución.

MN. ¿Sabía usted que hay en Cuba una pequeña comunidad de bahaíes?

RC. Sí, lo sabía. La Fe Bahaí es geográficamente la más extendida, no la más numerosa. Se calcula que en la actualidad existen unos siete y medio millones de practicantes. Lo que no está mal para una religión que lleva poco más de un siglo de existencia. Además, hoy en día el interés por la misma esta avanzando a gran ritmo en los países más desarrollados, como es el caso de los nórdicos; y en cuanto a labor educativa y social, diferentes organizaciones internacionales la sitúan como la segunda en el mundo, sólo la adelanta la Iglesia Católica. El Islam se queda por detrás a pesar del gran número de creyentes que existen en casi todo el mundo y de su grandes recursos, provenientes del petróleo.

Entrevista publicada originalmente en Martí Noticias

lunes, 30 de mayo de 2011

Entrevista: Daphne en el salto del ángel

                                           Foto: Delio Regueral


Una artista que se entrega sin resistencia y deja hacer a la mano dominada por los duendes y demonios de las furias y las fuerzas creadoras.

La artista Daphne Rosas, nacida en La Habana, en 1981, es arquitecta y diseñadora de profesión y, además, pintora, con una obra en que sobresalen los mandatos del inconsciente manifiestos en el uso de colores fuertemente contrastantes. Daphne obtuvo una Licenciatura en Arquitectura por la Universidad Internacional de La Florida en el 2007 y, por otro lado, coordina los blogs Pinceladas y DRC Art.
Armando de Armas realizó la siguiente entrevista a  Daphne Rosas para MartiNoticias.
MN. ¿A que se refería cierto crítico cuando definía el derrotero último de su obra como el salto del ángel?
DR. Mi obra ha experimentado una metamorfosis, a mi parecer, interesante.  Por mucho tiempo fui observadora; buscaba la imagen afuera, una flor, un edificio o un objeto interesante que llevar al papel o al lienzo.  Me enfocaba mucho en el escrutinio casi microscópico del detalle.  Es algo que no voy a negar me gusta como un estudio de las formas y del mundo que me rodea, razón suficiente para no abandonarlo del todo. Después dejé de observar y empecé a sentir mi obra.  Ahora pinto emociones, sentimiento.  Eso hace la diferencia.
MN. ¿Qué busca usted en la pintura?
DR. Mi pintura busca liberar mi alma y ser mi esencia. Pretendo compartir, a través de mi pintura, mi realidad de musas y duendes sin sociedad, ni política, ni parámetros impuestos por el hombre. Mi pintura pretende ser pura, como una niña, que vaga por el mundo con los pies descalzos y siente a su andar las piedras del camino mientras se nutre a la misma vez de la tierra y crece.
MN. ¿Qué papel juegan en su pintura los mandatos del Inconsciente?
DR. Después de esa fase observadora, como si fuera una etapa de transición pinté casi a lo loco. Hice composiciones de colores que me venían a la mente, líneas y formas, todo muy libre, a veces sin un porqué, sólo por existir. Ahora aplico conciencia a lo inconsciente.  Las ideas fluyen inconscientemente desde lo más profundo, es un proceso espontáneo, sin hora ni lugar, a veces tan rápido y fugaz como un destello de luz.  Entonces tomo esos soplos de inspiración y los compongo, pienso en colores, busco sentido, respuestas y después pinto.
MN. ¿Por qué el uso de colores fuertemente contrastantes en su obra?
DR. A mi parecer, los colores contrastantes tienden a complementarse y conviven en armonía infinita pues no tienen que compartir un espacio, sobresale cada uno con su identidad propia mientras forman parte de algo mayor, la composición de la obra.   No pretendo suavizar, ni disolver los detalles, sino hacerlos evidentes, quizás hasta exagerarlos a través de contrastes fuertes ya sea de colores o del blanco y el negro.
MN. ¿Tiene conciencia de que su pintura Trapped Colors contiene unas reminiscencias masónicas?
DR. No tengo conciencia de esta relación. Quizás esta obra sea producto de uno de esos soplos de viento benditos que me inspiran. Quizás esta obra haya sido dictada por algo superior que ese día movió mi mano y pinceles. ¿Quién sabe? Reconozco que esta obra no pertenece a mi estilo pictórico, pero sin embargo si posee una limpieza y sencillez que valoro mucho en la arquitectura.
MN. ¿Cómo ha influido su formación de arquitecto en el desempeño pictórico?
DR. Creo que los dos siempre se han dado la mano. Primero vino el dibujo y después la arquitectura. De hecho, parte de mis dibujos a tinta sobre La Habana los hice antes de empezar la universidad. Honestamente, estudié arquitectura porque me gustaba dibujar y sentí la necesidad de una profesión que fuera práctica y a la misma vez artística. Sin embargo, el desempeño en este campo me ha demostrado que me inclino más hacia el aspecto artístico, tanto el diseño de exteriores como de interiores, dejando a un lado el aspecto práctico, que es la construcción.
Creo que las combinaciones de colores, composiciones y mi atención al detalle están muy ligadas al diseño.  Es como armar un conjunto que al final luzca bien y sea capaz de crear una experiencia, un momento.  Cuando diseño creo un espacio que a su vez crea una imagen y cuando pinto creo una imagen que se convierte en algo tridimensional creando espacio.

Cortesía: MartiNoticias

lunes, 28 de marzo de 2011

Armando de Armas entrevista a Joaquín Gálvez para MartiNoticias




Miami: La Otra Esquina de las Palabras
Un espacio cultural que se consolida en una ciudad cada vez más cosmopolita.
Joaquín Gálvez nació en La Habana en 1965. Ha cursado estudios de periodismo en la Universidad de Miami y obtuvo una Licenciatura en Humanidades en Barry University. Ha publicado los poemarios: Alguien canta en la resaca (Término Editorial, Cincinnati, 2000), El viaje de los elegidos (Betania, Madrid, 2005) y Trilogía del Paria (Editorial Silueta, Miami, 2007). Por otro lado, textos suyos aparecen recogidos en numerosas antologías y publicaciones en Estados Unidos, Europa y América Latina. Reside como exiliado en los Estados Unidos desde 1989.
Joaquín Gálvez habló para MartiNoticias, con motivo de su exitoso quehacer en la conducción de la tertulia La otra esquina de las palabras, un espacio mapeado ya como punto ineludible en el desempeño cultural de la ciudad de Miami.

MN. ¿Qué le motivó a fundar la ya exitosa tertulia La otra esquina de las palabras?

JG. Creo que, fundamentalmente, el incremento en Miami de un público que se interesa por la cultura y que desde hace tiempo reclamaba la existencia de este tipo de espacio cultural. Por eso comprendí que era importante tomar la iniciativa, pues la gestión independiente puede contribuir a fomentar la vida cultural en esta ciudad. Cada espacio  aporta algo diferente, diversifica las opciones y, de esta forma,  nos libra de las tendencias monolíticas, es decir, del consabido centralismo que ha lastrado a nuestra tradición latinoamericana.

MN. ¿Por qué en el Café Demetrio?

JG. Un día, mientras conversaba con unos amigos en el  Café Demetrio, me asalto la idea de hacer una tertulia en un lugar como éste, un café estilo europeo, y que rescatara esa tradición tertuliana del café, tal como lo hizo Gómez de la Serna en el  Café  Pombo de Madrid, por citarte un ejemplo. Dije: "este es el lugar idóneo  para hacer un evento cultural en esta ciudad, pero con un matiz diferente".

MN. Usted conduce un blog con el mismo nombre de la tertulia: ¿Qué fue primero en el tiempo el blog o la tertulia?

JG. Diría que son hermanos gemelos. Ambos nacieron juntos y apoyándose mutuamente. El blog, además de  publicar textos de arte y literatura y de promover los eventos de la tertulia  en el Café Demetrio, se ocupa también de divulgar los demás  eventos culturales que se efectúan en Miami. El compromiso del blog no es sólo con la tertulia en el Café Demetrio, sino además con la cultura y, en particular, con la de Miami.

MN. ¿Miami finalmente se está consolidando como una plaza cultural?

JG. Miami está pasando por un momento de efervescencia cultural, con un aumento considerable de eventos literarios y artísticos nunca antes vistos en su vida cultural.  Es cierto que en Miami, ciudad joven y sin la tradición de otras  metrópolis establecidas  de los Estados Unidos,  no abundan  prestigiosos  museos, teatros, galerías, salas de conciertos, etc., pero no por ello se le puede tildar de páramo cultural. El hecho de que exista una gran cantidad de artistas y escritores, que se las arreglan para conseguir un modesto espacio donde presentarse, echa por tierra ese estigma.  Miami todavía está evolucionando como verdadera ciudad que aspira a ser,  y el desarrollo de su vida cultural contribuirá a consolidarla como tal. La existencia y permanencia de los espacios alternativos,  junto a esos que ya  forman parte su cartelera habitual, como la feria internacional del libro, el festival de cine y  Art Basel, determinaran que esta ciudad se convierta en una plaza cultural.

MN. ¿Qué elementos tiene en cuenta a la hora de invitar un autor o artista a su tertulia?

JG. La calidad de su obra, el talento, independientemente de diferencias estéticas y de otra índole. Creo en la otredad, en la pluralidad. Aunque coordino esta tertulia, no la considero mi tertulia, por eso opino que no debo imponer exclusivamente mi criterio. Escucho también el criterio ajeno, las voces de los otros, por los que también se realiza esta tertulia.

MN. ¿Qué tipo de público asiste a su tertulia?

JG. Contamos con un público tan heterogéneo como los invitados. En el transcurso de este año de existencia, han asistido personas de diferentes generaciones y nacionalidades. Me place ver a cubanos del llamado exilio histórico cubano  compartir durante un evento  junto a jóvenes recién llegados de Cuba. También asisten personas que reflejan el multiculturalismo de Miami: venezolanos, colombianos, nicaragüenses, argentinos, etc.; algo que me parece importante, pues esta tertulia aspira a reflejar el rostro cultural de esta ciudad, que no lo componen solamente los cubanos.

MN. La tertulia: ¿no le roba mucho tiempo a su escritura poética?

JG. Todo lo que se haga por la cultura, en este caso la poesía, es tiempo ganado. Y ese es el tiempo de la tertulia y el blog.
*Publicado originalmente en MartiNoticas

sábado, 5 de marzo de 2011

Imagen y libertad (Armando de Armas entrevista a Ernesto González para Martí Noticias)




Ernesto González, La Habana, 1967. Poeta, narrador, videasta y blogger. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesas por la Universidad de la Habana.Colaboraciones suyas aparecen con frecuencia en diversos blogs y revistas impresas y digitales. Coordina por otro lado los blogs Ernesto’s Page y Los Relatos de Maurice Sparks. Actualmente reside en Miami con su esposa y sus dos hijas.Con motivo de una labor en que deviene una suerte de reportero de la índole cultural,  y donde ha ido captando y recreando tertulias, presentaciones, charlas y conferencias desarrolladas en la ciudad de Miami, así como la esencia de los autores y sus obras mediante la filmación de unos ágiles videos digitales, Armando de Armas entrevistó a Ernesto González para MartiNoticias.

MN. Ernesto’s Page, su blog, acaba de cumplir cuatro años. ¿Lo celebró? ¿Siente que ha cumplido su cometido con este blog?

EG. Veo mi blog como una experiencia muy positiva. Gracias a él, he hecho muy buenos amigos. También he podido compartir mis opiniones sobre política y cultura, he creado tiras cómicas, me he divertido haciendo videos, he publicado poemas y alguna que otra narración. Ha sido lo que quería que fuera: una página de expresión personal, sin más ambiciones que esa.

MN. ¿Cómo se le ocurrió lo de los videos sobre autores y sus obras?

EG. Hago dos tipos de video: los que documentan los eventos culturales a los que tengo la oportunidad de asistir y los que promueven libros y autores.
A los primeros los vi como una necesidad. De las tertulias no quedaba testimonio fílmico alguno. Se hacían fotos y se escribían reseñas, pero ahí quedaba todo. Hace poco un amigo escritor se quejaba del poco material fílmico que había de Carlos Victoria, un importante escritor cubano fallecido recientemente. Es algo lamentable.
Los segundos vídeos son un poco más creativos. Los hago por dos razones: para  promocionar libros (lo que en inglés se conoce como book trailers); o para mostrar mi interpretación muy personal de los textos de amigos poetas que me han autorizado a hacerlo. A estos últimos los llamo vidoemas o videoemas.
Me divierto mucho haciendo videos. Esa es quizás la razón que me mueve a pasar horas frente a la computadora haciéndolos.

MN. ¿Trabajar el video es para usted una escala hacia el cine o, por el contrario, cree que el video como tal le basta para expresar su estética?

EG. Me gusta la simplicidad y la inmediatez del video. Me parece increíble que pueda filmar un video de alta definición con una cámara que cabe dentro de un bolsillo. Me gustaría hacer cine, por supuesto, sobre todo documentales. Hace poco, en el marco del Festival de Teatro de Miami (TEMFest), se exhibió un documental que hicimos Rodolfo Martínez Sotomayor  y yo con entrevistas a  siete dramaturgos cubanos residentes en Miami. Esta es una de las cosas que me gustaría hacer.
Tengo varias ideas. Lo que falta es el tiempo.

MN. ¿Escribe poesía?

EG. Lo intento, siempre lo he intentado, y lo seguiré intentando. Es una obstinación casi enfermiza.

MN. ¿Cree que la Internet, y toda la tecnología que se le asocia, ha venido a representar una suerte de revolución en que ideas, obras y autores que no entran dentro del canon de lo políticamente correcto se dan ahora a conocer y abren avenidas anteriormente impensables?

EG. Un video de YouTube pudiera ser visto, en potencia, por millones de personas. Un blog pudiera tener el mismo alcance. En los últimos años hemos visto el avance de la Internet y las posibilidades que nos ofrece a todos. Los periódicos tradicionales han intentado insertarse en esta evolución mediática, algunos con más éxito que otros.
Lo que dices es cierto: ahora uno no depende de una editorial o de un periódico para tener lectores. Eso ha permitido que haya una democratización en el acceso a la información. El lector también ha tomado un rol más activo: si no le ofrecen lo que busca en un sitio, sabe que tiene muchas otras opciones. Ya nadie es dueño absoluto de la información.

MN. ¿Qué piensa de la libertad?

EG. Para mí, lo más importante es la libertad del individuo. Cualquier otro tipo de supuesta libertad es un cuento chino (que antes fue soviético, ahora es venezolano y desde hace cincuenta años es cubano).

MN. ¿Por qué cree que la palabra libertad ha desaparecido prácticamente del discurso político al uso?

EG. Porque no es conveniente. Porque hay mucha confusión en todos lados. Los enemigos de la libertad han tenido cierto éxito en buscarse nuevas máscaras. Nos piden que seamos correctos, que midamos nuestras opiniones, que seamos cuidadosos; poco a poco nos van coartando las libertades. Recientemente hemos visto un ejemplo claro de esto: algunos se han aprovechado del trágico incidente en Arizona para pedir moderación a la hora de emitir opiniones políticas. Para mi eso es un grave error. A propósito, no recuerdo esos mismos llamados a la moderación cuando George W. Bush era presidente.

Entrevista publicada originalmente en Martí Noticias

martes, 7 de septiembre de 2010

Un cuento de Armando de Armas



EL MACHETE

El hombre estaba sentado a mi lado en la barra. Tenía la misma mirada y pinta de policía. Policía ahora venido a menos; quizá. Le hice seña a Flores que despachaba del otro lado para que dejara la angosta puerta abierta, y Fuacata dijo a mí oído; dale Mandy, dale, que si tú no lo tumbas, lo tumbo yo. Eso me animó, podía estar armado, y había que desactivarlo al seguro. Flores, la melena una bandera flecuda, sirvió otra ronda de aguardiente. A esa hora de la tarde había pocos clientes, el ventilador chirriaba en el techo y desparramaba el aire espeso como diarrea caliente. El lugar, una barra larga y estrecha, un túnel oscuro con espacio apenas para pasar entre las butacas y la pared, un espejo sobre una fila de botella, resumaba alcohol y nicotina en vaharadas de cien siglos de sobrevivencia.

El tipo no se acordaba de mí. Aquella noche hubo bronca gorda en una descarga y al salir en la madrugada, porsia, arranqué una tabla con puntillas de una bodega en Campomanes y cogí rumbo a mi casa a un costado del Cementerio Acea. Pantalones campanas, camisa abierta, caminar por el centro de la vía nadie fuera a emboscarme, remando con la izquierda, la tabla oculta tras mi mano derecha, el pelo a mitad de la espalda, unos tragos, el haberme besado con Betty, la luna una bola que me guía; detalles que me hacían inmortal, dueño de la calle, del mundo; y entonces a la altura de la 42 y Cid el cheo fueradepico apareció un fantasma y se cruzo en mi camino. Me pasó por el lado, él y yo las únicas almas en la calle a esa hora, y como a dos o tres metros, o más, se paró y dijo dame el machete que llevas ahí a la espalda, cabrón. La voz grave rajó la madrugada. Un perro ladró largo con rumbo a Punta Gorda y un gallo pareció contestar con rumbo a Tulipán.

Dije qué machete, eh, qué machete, machete de qué, estás loco o qué. Yo vuelto de frente al cheo y la tabla agarrada atrás, pensé en las puntillas entrando en su lomo; pensé no le va a gustar. El cheo avanzaba una mano extendida en ademán de recibir el supuesto machete. ¡Dame el arma, no te hagas, dame el arma! ¡Qué arma, hombre! ¡La que escondes allá atrás! ¡No te voy a dar ni pinga! Entonces sacó el revolver niquelado, brillaba a la luz de la luna; y apuntó al pecho. Yo seguía creyendo que era inmortal. Repitió dame el mechete, soy policía, dame el machete. Pensé inmortal, mambí, y argumenté pero que tengas pistola no te hace policía.

¡Dame el machete!, y con la izquierda sacó un carné y lo mostró con suficiencia tras el revolver. Tenía una mirada fría o fiera o determinada. El perro volvió a ladrar, ahora un aullido, y el gallo está vez no le contestó. Lentamente saqué de atrás, mostré la tabla, mira es una tabla, una tabla, una tabla, y la dejé caer sobre el pavimento. Y me le eché a reír en su cara; una carcajada retumbando, rajando la madrugada. El tipo se quedó todavía un instante apuntándome al pecho, mirándome fijo, sin saber qué hacer, dominado por la furia, el demonio o el desencanto. Entonces sentí miedo, que no era inmortal, ni dueño de la calle, ni del mundo; ni de nada.

Pero el tipo guardó el carné de fiana, luego la fuca, dio media vuelta y comenzó a perderse en la noche.

Y ahora, meses después, un año quizá, lo tenía sentado, ensimismado a mi izquierda. Fuacata bajó el trago de un golpe. Flores sonrió tras la barra; una sonrisa o una mueca. Una mosca zumbó, revoloteó una nube frente a mis ojos. Bajé el trago de dos golpes. Miré de reojo al tipo, seguía allí la mirada perdida; rumiando algo. Miré a su oreja una empanada, cerré la derecha y la descargué con toda mi fuerza, con todo mi cuerpo en la empanada, paf, o pof, y con el golpe el tipo se fue de lado y hacia abajo, se descolgó un bulto de la butaca alta y dio en el piso con un ruido sordo, salté por sobre su cuerpo, el Fuacata detrás, y escapé por la puerta un bólido con rumbo a los muelles.

Miami, 8 de enero de 2009.


Armando de Armas. Escritor disidente cubano nacido en Santa Clara (1958). Licenciado en Filología por la Universidad Central de Las Villas. Fue preso político en Cuba. Ha publicado los libros de relato Mala jugada y Carga de caballería, así como el ensayo Mitos del anti-exilio, y la novela La tabla. Trabajos suyos han aparecido en diversas revistas, como Encuentro, Lettre Internacional, Fundación Hispano Cubana y Nexos. Un cuento suyo fue incluido en la antología Nuevos narradores cubanos, en Francia, y más recientemente en Cuentos desde Miami (Poliedro, 2004).

viernes, 27 de agosto de 2010

Armando Valdés-Zamora: Cuba, Francia y los argonautas (una entrevista)



Por Armando de Armas

Armando Valdés-Zamora nació en La Habana, Cuba, en abril de 1964, pero creció en Santa Clara por una razón trágica: su mamá y su papá fueron encarcelados y fue criado por una tía en esa ciudad del centro del país.

Ha publicado el poemario Libertad del silencio, Ediciones Trazos de Cuba, París, 1996, y la novela Las vacaciones de Hegel, Madrid, 2000, que resultó finalista del Premio Felipe Trigo, y publicada en Francia como Les vacances de Hegel, donde fue finalista del Premio a la mejor primera novela en Francia.

Doctorado por la universidad de la Sorbona en 2003 con una tesis sobre José Lezama Lima. Profesor Adjunto de la Universidad de Paris XII y de la Escuela Superior de Gestion (ESG) de París.

Armando Valdés-Zamora es autor de decenas de artículos y ensayos sobre la literatura cubana publicados en Cuba, Europa y Estados Unidos. Hombre de hablar pausado y reflexivo, estas fueron sus palabras para MartiNoticias.com.

MN. Como estudioso de las letras cubanas qué opinión le merece el estado actual de la literatura cubana en la isla y en el exilio.

AV. La principal ganancia de la literatura cubana actual viene de un doble aspecto cuantitativo: la cantidad de escritores con que cuenta y la cantidad de libros escritos por cubanos que se publican.

En cuanto a lo que en realidad cuenta, es decir, a la calidad, soy mucho más escéptico. En este aspecto la literatura cubana no es una excepción: ocurre lo mismo en todas las lenguas y países. El ensayista italiano Pietro Citati -uno de mis favoritos- afirma que actualmente la gran literatura "descansa". El escritor cubano José Manuel Prieto decía hace poco en una entrevista que la literatura cubana llega tarde, que es muy lenta. Pienso que Prieto se refiere a la forma de nuestra literatura. Creo que toda gran literatura llega un poco tarde, excepto la testimonial o la literatura que Cabrera Infante llamaba "de aeropuerto", la que dura, digo yo, el tiempo del vuelo.

Lo que más me preocupa de la escritura de ficción cubana actual es que parece ser escrita para ser aplaudida de inmediato, para ganarle una apuesta a otro concursante sin tratar, además, grandes temas con la reflexión de una prosa trabajada ni la búsqueda de una forma, de una manera de decir que corresponda a esas intenciones.

Pienso sin embargo que en los libros de Abilio Estévez, José Manuel Prieto, Antonio José Ponte, y en textos diversos de otros escritores del exilio, se inauguran nuevos cánones de la escritura literaria cubana.

Ah, no me gustaría hacer diferencias entre los escritores de Cuba y los que estamos fuera. Pero las limitaciones, las rupturas referenciales y de difusión, han llegado a extremos que nos tienen que diferenciar cuando escribimos, claro.

Debo confesar que cada vez leo con más temor los textos escritos en Cuba porque la suma de decepciones que he sufrido en los últimos tiempos con esas lecturas entristece mi memoria afectiva. Quiero al menos mencionar un ejemplo que contradice lo que acabo de decir, porque siempre hay personas que a pesar del ostracismo y la incomunicación insular, del desespero por ser reconocidos afuera, hacen una obra de calidad, como es el caso de Ena Lucía Portela.

MN. ¿Por qué salió de Cuba?

AV. Yo salí de Cuba porque le tengo terror a la cárcel. Es decir, temía no soportar los rigores del encierro y convertirme, por ejemplo, en delator de amigos. Salí también porque quería "perderme" como se dice en cubano. Confundirme con el mundo. Coger catarro por culpa de una nevada. Ganar el derecho a una privacidad y a cierto anonimato. Vivir, en serio, como los personajes de las películas que veía en los cines de Santa Clara o en la cinemateca de la Rampa. Y para escribir y hablar, para gritar que NO, algo, esto último, que me fascina…

MN. ¿Cómo es la vida de un escritor cubano exiliado en París?

AV. La vida de un escritor cubano en París depende de cómo sobrevive materialmente en una de las ciudades más caras del mundo. En Francia sólo 3% de los escritores viven de su literatura. (Dos cubanos han tenido la suerte de integrar este selecto grupo: Zoé Valdés y Eduardo Manet).

Yo trabajo de profesor en una universidad pública y en unas cuantas privadas, lo cual creo es un privilegio para un ex balsero que llegó a Paris sin ni siquiera hablar francés. Tengo clases todos los días. Mi escritura es el sueño. Y esto no es una metáfora onírica. Escribo, investigo y leo en horas que pertenecen al descanso. Termino una conferencia para un coloquio o para una revista. Adelanto uno de mis libros. Retoco mis cursos sobre América Latina antes de irme a correr unos kilómetros a un parque para no perder la forma. Es decir que duermo como promedio 5 horas por día. Me levanto temprano, escribo si las clases comienzan más tarde. Me sumerjo en el metro. Doy clases. Me voy a la biblioteca. A veces vuelvo muy tarde a casa. Pero he logrado reunir en mi apartamento parisino las más confortables condiciones mínimas para escribir: silencio y soledad.

Ahora, me digo a veces cuando me veo correr delante de los espejos de las tiendas, he logrado ser uno de esos personajes de las películas que veía en Cuba: formo parte de una ficción retrospectiva.

MN. ¿Considera que ha habido algún cambio en la percepción de las elites culturales en Francia respecto al régimen militar cubano, por un lado, y respecto a sus víctimas, por el otro?

AV. El cambio de visión en Francia del régimen cubano, es relativo. Siempre se acompaña de un insoportable PERO…"la educación", "la salud", los Estados Unidos, etc. Es cierto que los principales medios de difusión en Francia se refieren a Cuba como una dictadura. Sin embargo no hay que pedirles demasiado: el tema de los prisioneros políticos, de la existencia de una oposición interna y sobre todo, lo relativo al exilio de Miami, sólo se conocen y aprueban en restringidos círculos.

MN. Cuénteme un poco de esa antología de la narrativa cubana en que trabaja actualmente.

AV. Lo de la antología de cuentos cubanos es un proyecto que hago con Liliane Hasson, la más conocida traductora de escritores cubanos en Francia. Pero bueno, no avanzo nada. Sólo que hay una veintena de escritores cubanos de todas las latitudes y corrientes.

MN. Usted cuenta con una obra que incluye poesía, narrativa y estudios académicos, ¿En cuál de esas vertientes de la escritura se mueve mejor Armando Valdés-Zamora?

AV. En realidad son placeres diferentes que se complementan. Yo sé que mucha gente que me conoce no va a creerme, pero lo que más placer me provoca es escribir literatura de ficción. Mi tesis de 7 años interrumpió una segunda novela que tenía avanzada y de la cual saltaron personajes a exigirme cuentos. La crítica literaria, los ensayos, forman parte de la pasión que tengo por valorar de otra manera y divulgar en Francia nuestra literatura. Creo que tengo el azaroso honor de haber podido pasar años en las universidades y en las bibliotecas francesas y me apasiona leer la escritura cubana desde ángulos que creo inexplorados.

MN. Usted es Doctor por la Universidad de la Sorbona con una tesis titulada: La escritura del cuerpo: el discurso teórico y poético de José Lezama Lima ¿Cómo se aprecia en la obra lezamiana la escritura del cuerpo, específicamente cómo se manifiesta en la novela Paradiso?

AV. Con respecto a Lezama mi tesis es que es el cuerpo la forma predominante en toda su escritura: poesía, narrativa, ensayística, diarios, cartas, etc.Yo he pretendido invertir el punto de vista crítico con respecto a la escritura de Lezama: verlo como un escritor del cuerpo y no del espíritu insular, partir del análisis de su conciencia y confrontarlo al texto sin tener en cuenta las numerosas trampas y guías apócrifas con las cuales él criollamente desvía a los lectores.

En mi tesis yo demuestro que Lezama pasa por tres etapas al tratar de escribir un texto-cuerpo: una insular, otra barroca y la última, la más trágica que él mismo nombra barroco carcelario, es la etapa durante la cual él escribe su propio cuerpo, encerrado en el espacio de su casa y en el tiempo agónico del estalinismo de los setenta que coincide con el final de su vida en 1976.

Ah, en mi tesis me centro en la poesía de Lezama, en su discurso teórico y en su escritura íntima. No toqué entonces Paradiso porque es de lo que más se ha hablado. En un libro que escribo actualmente integró la novela a esta estructura de lectura del cuerpo que divido en dos partes: Mirada y Experiencia corporal. Los resultados de este estudio complementario aún no son definitivos.

MN. ¿Cómo se aprecia la escritura del cuerpo, digamos, en la narrativa cubana de la década del 90 al presente?

AV. La imaginación literaria cubana puede valorarse a partir de la lectura de la figura del cuerpo. Eso forma parte de un proyecto de libro que sé me llevará muchos años de trabajo. Con respecto a la narrativa de los 90 quiero creer que son las memorias de Reinaldo Arenas "las responsables" de otra manera de llevar al extremo la corporeidad en la literatura cubana. Aquí lo que se ha dado en llamar "las políticas del cuerpo" están regidas por el exceso del sexo y por el nihilismo del sujeto. El cuerpo en Arenas es la única posesión y revindicación del insular frente al poder, el máximo ejemplo de rebeldía frente a las marcas que instaura el totalitarismo en los cuerpos de sus víctimas. Aunque se diferencie mucho de Antes que anochezca por adoptar la forma de una ficción, La nada cotidiana de Zoé Valdés es la variante femenina de esa manera descarnada de asumir el cuerpo, en este caso de una mujer. Estos dos libros, junto al Premio Cervantes a Cabrera Infante en 1997, constituyen los hitos más visibles de la literatura cubana en Europa en los noventa. Mucho de lo malo que ha venido después en nuestras letras parte de una interpretación errada y simplificada de estos paradigmas.

Yo quiero añadir también los casos de los desaparecidos Guillermo Rosales y Carlos Victoria. Me parece increíble no haberlo leído en ninguna parte, pero yo considero la novela Puente en la oscuridad el más logrado trabajo de ficción de todos los escritos sobre la tragedia del exilio de Miami: ese cuerpo dividido en dos, esa mitad perdida del hermano, ese padre del otro lado del puente, tomando como base lo más sugerente del romanticismo inglés, salvan otra manera perdurable e intelectualmente refinada de escribir el cuerpo contemporáneo del cubano.

MN. ¿Qué opinión le merece que el mismo régimen que condenó a José Lezama Lima al ostracismo y la miseria, procure luego de su muerte rendirle honores y apoderarse por otra parte de su legado?

AV. Mario Vargas Llosa ha escrito un bello artículo en El País sobre el intento de recuperación de Jorge Luis Borges por parte del gobierno populista argentino que deseaba repatriar los restos del escritor enterrado en Ginebra. Los mediocres siempre necesitan empobrecer el discurso con símbolos que las masas idolatren.

La figura de Lezama se puede prestar a la burda recuperación por el solo hecho de haber muerto en Cuba. Lo más bochornoso no es la manipulación de los comisarios culturales, sino la traición a su memoria de quienes contaron con su confianza y que se prestan por temor y oportunismo a tergiversar incluso su pensamiento y su literatura. Los ejemplos sobran, pero quiero mencionar al menos uno. El de "la congelación" de la tesis de la teleología insular. Esta idea de Lezama que data de 1937 sólo constituye una etapa inicial de su pensamiento la cual, además, el criticó después. Dejar a Lezama en este estado de sus reflexiones estéticas pretende integrarlo a la idea de una excepcionalidad insular a la que corresponde un hecho final unitivo, una utopía posible que viene siendo al triunfo de la revolución de 1959. Sin comentarios…

La celebración de un coloquio en México en 2010 por los 100 años del nacimiento de Lezama promovida por José Prats Sariol y de cuyo comité organizador formo parte, es una de las maneras de tratar de salvar la memoria de "El Maestro", de actualizar el estudio de su obra, de rendir homenaje a unos de los más importantes escritores de todo el siglo XX, al margen de rencores, de odios, y de protagonismos inútiles.

MN. ¿Ha visto la película sobre Lezama, El viajero inmóvil, que el régimen de La Habana ha hecho circular recientemente? ¿Qué le parece la película? ¿Qué le parece el hecho de que algunos de los intelectuales que aparecen en el filme fueron los mismos que le censuraron y reprimieron?

AV. De esa película sólo he visto las imágenes de Youtube, aunque sí he leído muchas reseñas que insisten en considerarla muy mediocre. De las bajezas de ciertos sectores intelectuales cubanos de la isla se puede esperar cualquier cosa. Yo que quiero ser hasta compasivo me pregunto qué harán esos canallas letrados cuando no estén sus amos en el poder…

MN. ¿En qué proyecto literario trabaja actualmente Armando Valdés-Zamora?

AV. Acabo de terminar lo que llamo "mi poemario de exilio", en el cual trabajé durante 10 años, se trata de un poemario apócrifo que toma como base un grabado alquímico alemán…

También está casi concluida la antología de cuentos cubanos a la que me refiero en la respuesta 5. Retomo el próximo verano una novela sobre los años 93 y 94 en Cuba. Más que de balseros se trata de una novela de argonautas, es en cierta medida, una continuación de las ideas expuestas en mi primera novela, Las vacaciones de Hegel.

Poco a poco acumulo las páginas de un libro de cuentos, bastante raros, por cierto.

Escribo un libro de ensayo a partir de mi tesis sobre Lezama.

Constantemente abordo en artículos y ensayos publicados casi siempre en Francia diferentes aspectos de la literatura cubana. De aquí saldrá también un libro.

Y reúno fuerzas e ideas para una historia de la imaginación literaria cubana de la cual sólo están escritos algunos esbozos.

MN. ¿Es feliz Armando Valdés-Zamora? ¿Qué es lo que más desea en su vida?

AV. Contra todos los pronósticos me considero un hombre feliz. Como digo en un poema: Triunfador de todo por una razón inesperada y desmedida: me pasé de límites y de destinos.

Nunca hubiera pensado cuando me expulsaron en un acto público a los 18 años del preuniversitario por problemas ideológicos, cuando mis balsas no llegaban a sus destinos ni cuando vendía libros en la Plaza de Armas, que viviría en París. Que vería crecer mis hijos nacidos en Francia. Que podría viajar, con mi pasaporte francés y un mínimo dinero sudado con mis clases, por el mundo entero cuando me dé la gana. Y decir NO, y no pasarme nada…

Lo que más deseo ahora en mi vida es que no haya en Cuba presos políticos. Así de simple.

Y poder ir de vacaciones a la playa con mi hija Ariane que el día que atraparon a Saddan Hussein se puso de lo más contenta y vino a decirme en medio de su confusión de dictadores: Papá ya podemos ir a la playa en Cuba, cogieron a FC, estaba en un hueco y con la barba sucia…

Tomar un café de nuevo con mi madre en Santa Clara. Publicar en revistas literarias editadas en mi país sin filiaciones ni obediencias políticas. Transmitir a los estudiantes cubanos y a los escritores lo que aprendí en Francia. Que en el país en que nací reconozcan el trabajo intelectual que he consagrado a la literatura cubana, a pesar de los rigores de la sobrevida en el exilio.

Y que nunca más cuando me presenten en Francia mi interlocutor me pregunte:

_ ¿Cubano?, ¿de dónde? ¿De Cuba o de Miami…?

Y yo me vea obligado a responderle:

_ No Monsieur, cubano de París, del Mundo. Un cubano libre!!!

Ser cubano, por culpa de otros, es algo sumamente difícil… ¿no?

Entrevista publicada originalmente en Martí Noticias, el viernes 27 de mayo de 2010.

Armando Valdes-Zamora se presentará hoy en la tertulia La Otra Esquina de las Palabras, donde se efectuará el lanzamiento de su poemario Imaginarias de un velero sugerido.

Café Demetrio
300 Alhambra, Coral Gables.
305-448-4949
Viernes, 27 de agosto, a las 7:30 pm

jueves, 25 de marzo de 2010

Armando Álvarez Bravo o la incorregible incorrección


Por Armando de Armas

La presentación de libros es casi siempre una actividad de compromiso, tediosa. Otras muchas veces es algo que se realiza para ganar puntos a costa del presentado, el presentador a costa del presentado. Esta vez en cambio, para mí, es un verdadero placer, pero sobre todo un verdadero honor. Quiero decir esta noche a los aquí presentes, a los lectores, amigos y familiares de Armando Álvarez Bravo: En ocasiones la cercanía nos impide apreciar las cosas, a las personas, la verdadera dimensión de las cosas y las personas, de las personas y sus obras, no se dejen engañar por la cercanía, la cercanía suele ser mala consejera, por eso en la antigüedad los hombres de poder, los reyes, tomaban distancia de sus súbditos y aún de sus consanguíneos, mirar al rey a la cara era terrible, era tabú, un tabú cuya violación pagaba con la vida el indiscreto y aún el distraído, superado ese tiempo la cercanía empezó a minar, distorsionar las relaciones entre los hombres, rectifico, entre el hombre marcado por la excepcionalidad, del poder o de las musas, dos formas de poder en definitiva, y el resto de los comunes mortales.

Álvarez Bravo es poeta, y un poeta según él mismo ha dicho es un hombre que quiere ser todos los hombres, pero, precisando, es un poeta coloquial, culto, aristocrático, diáfano, oscuro, reaccionario, pesimista, jubilar y mágico, sobre lo que abunda en su última entrega que presentamos hoy, Cuaderno de Campo, Ediciones Universal, Miami 2009, y también en una entrevista que me concediera para la página Web de Radio Martí. En el poema Explicación de dicho libro define, declara:

No hay más a este lado de la eternidad.
Sólo tengo un destino, una misión.
no es otra que asumir esta plenitud
con todos sus peros y todos sus dones.
Lo demás son, como nos enseñó Borges,
unas tiernas imprecisiones.

En ese orden definitorio me aseguraba en la mencionada entrevista: "La historia militar me fascina desde mi adolescencia y nunca he dejado de estudiarla. Hay una ilustre tradición de poetas y escritores que han sido militares. Un ejemplo al azar: Alfred de Vigny. Al terminar mi bachillerato no seguí la carrera militar, como uno de mis compañeros de estudio, porque no quería tener la menor participación en los institutos armados durante el régimen del general Batista. La toma del poder por el totalitarismo castrista hizo final mi decisión de renunciar a esa carrera. Algunos de los títulos de mis libros de poesía ─Relaciones, Juicio de residencia, Naufragios y comentarios y Cuaderno de campo─ tienen la resonancia de lo militar, sobre todo en lo que concierne a la época de la Conquista. El resto de mi vida no ha dejado de ser una incesante campaña que he sobrellevado y sobrellevo sin el apoyo de las distintas armas. Y sí, sigo creyendo que hubiera sido un buen militar".

Yo no sé si será casualidad o no (a estas alturas del juego no es que uno no crea en nada, como suelen decir, sino que por creer uno cree hasta en los cuentos de hadas), pero Armando, que es un nombre de origen germánico, significa duro, valiente, conductor de huestes: el que conduce las huestes al combate. Ese nombre, aseguran, dotaría al portador de una mente de pensamiento impaciente y receptivo, sensitivo y observador, en actividades que requieren de la versatilidad, la novedad y la curiosidad, haciéndolo exitoso en los campos de acción que tocan al sentimiento, al deseo de vivir y al de inquirir, contar sobre lo vivido, destacándose más bien como mente directora que como mano ejecutora, y podría sobresalir en profesiones como vendedor, psicólogo, investigador, detective, militar y escritor.

Pero lo cierto es que, eso, esa manera de pararse ante la vida, hace que Armando me recuerde a alguien ya casi olvidado, injustamente por supuesto, me refiero al ibérico del siglo XV Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, poeta y estadista, considerado por el historiador Hugh Thomas como el abuelo de la aristocracia castellana. Eso, esa manera de pararse ante la vida es lo que me ha hecho llamarlo como el incorregible incorrecto.

Porque, como decía hace poco a un amigo admirado de la valentía e incorrección del escritor norteamericano Gore Vidal por sus fieros ataques a George W. Bush, a la Iglesia y a Dios: para ello, querido amigo, en estos tiempos, bajo el espíritu de estos tiempos, no se requiere valentía alguna, incorrección alguna, por esos fieros ataques el señor Vidal no afrontaría ningún riesgo, excepto, claro, el de aumentar desmedidamente sus cuentas bancarias, valentía, incorrección se requiere para hablar bien de Bush, pertenecer a la Santa Iglesia Católica, proclamarse siervo de Dios y, sobre todo,para declararse anticastrista, peor, anticomunista, por ello sí se afronta un riesgo real, sobre todo si se es escritor, riesgo por cierto que como lo más natural del mundo, como ha de ser, ha afrontado, afronta Armando Álvarez Bravo.

Pero, nuestro poeta es incorrecto dentro de su propia incorrección, y no va a estar de acuerdo conmigo en esto, y me refiero a que, como su querido compadre José Lezama Lima, no es precisamente un católico ortodoxo y, más bien, a mi modo de ver, sería una suerte de gnóstico cristiano, inconscientemente quizá, alguien que pretende acercarse a Dios mediante la intuición y el conocimiento, como buen poeta, pero también como buen gnóstico, y me vienen a la mente ahora, allá por los primeros siglos del cristianismo, Simón Mago, Valentín, Basílides, Narcrón, Tertuliano, San Ambrosio, Clemente de Alejandría y Orígenes; pensadores que perciben y manejan en sus escritos la gran paradoja divina de Bien y Mal, de lo numinoso y oscuro como dos brazos del viejo Abraxas, Ánima Mundi, laborando en el adelanto del espíritu encerrado, aneblado en la materia. Paradoja que, en el caso de Armando, se maneja sino dentro de la divinidad, al menos sí, seguro, dentro del cosmos configurado, creado por la dicha divinidad. Veamos lo que nos dice en el poema La ética y el color del sombrero, del libro que presentamos:

Tengo
Un sobrero blanco
y uno negro
y los alterno
a mi aire.
La selección no me hace
ni bueno ni malo,
aunque quiera,
dependiendo
de cómo vengan
las cosas,
ser lo uno u lo otro


He sido bueno
llevando el sombrero negro
y, sin duda, malo
(quiera Dios que no demasiado)
con el sombrero blanco.


La demonización de ese dualismo magistralmente esbozado en el poema armandiano, estaría probablemente detrás de la gran tragedia de nuestra era. La tragedia de a priori, sin el justo y comedido balance ético, apostar por el dogma de que el fin nunca justifica los medios, pamplinas del buenismo tontorrón, pues la realidad, tan terca y contrarrevolucionaria, se encarga de demostrarnos que Bien es a veces Mal y Mal es a veces Bien. Muerte es Mal. Vida es Bien. Pero matar a un tirano es Bien. Sino que le pregunten a los cubanos, a los cubanos que han padecido por medio siglo la más feroz tiranía del Hemisferio Occidental. Los antiguos, tan sabios, lo entendían a la perfección. También Santo Tomas de Aquino, el Padre Juan de Mariana y el poeta Armando Álvarez Bravo.

A nuestro poeta se le ha acusado de pesimista, por este poemario y por otros, bueno se le ha acusado de muchas cosas, pero lo que nombran pesimismo no es más que un canto a la pérdida, a la muerte lenta que es toda vida. Pero también un canto desgarrado al paso del tiempo y, con el tiempo, claro, también la pérdida, el paso del tiempo como pérdida, como resta, como ejercicio eficaz de demolición. Lógico, quiero decir esperado, de un poeta que ha padecido la Historia, la Historia como la máxima de las catástrofes, como la máxima expresión de la modernidad, esa modernidad que hizo exclamar a Reinaldo Arenas recién escapado del mismo paraíso del que un día escapó Armando Álvarez Bravo: nosotros venimos del futuro, la misma modernidad que ha hecho decir a Milan Kundera que la única manera de ser modernos en el presente es ser antimodernos, tres escritores, tres fugitivos de ese parque temático de avanzada, avanzada de tambochas, que es el comunismo: ese subproducto de la modernidad.

Cuaderno de Campo es un libro abarcador de los temas que han obsesionado al poeta durante su existencia, un recuento, legajo notarial de la relación del poeta con su conciencia, con la supraconciencia, con Dios. Un libro donde, deudor de las crónicas de la Conquista, minuciosamente se detalla el adentramiento en la etapa del acabamiento: Es tiempo de tala. Van muriendo los amigos de siempre, cambia tenaz el paisaje y las gentes: hablamos otra lengua y quedamos más solos.

Al inicio decía a los aquí presentes esta noche, a los lectores, amigos y familiares de Armando Álvarez Bravo que en ocasiones la cercanía nos impide apreciar las cosas, a las personas, la verdadera dimensión de las cosas y las personas, de las personas y sus obras, y les pedía que no se dejen engañar por la cercanía, que la cercanía suele ser mala consejera. Esa cercanía tal vez les haya impedido ver, saber, saborear que han estado al lado de un hombre especial, de un gran poeta, de un grande de las letras cubanas. Esta noche es el momento de despejar, descorrer el velo de brumas de la cercanía y reconocer a este hombre que quiso ser todos los hombres en su verdadera valía, pero, sobre todo, el momento de agradecerle el haber estado en este tiempo, aquí para todos nosotros. Repito, esta noche, no mañana, no cuando sea demasiado tarde y el poeta, nuestro poeta, haya entrado escurriéndose sigiloso, con un puñado de versos apretados en el puño, por la puerta de lo que el mismo ha nombrado como el acabamiento final.

(Este texto fue leído por su autor en la presentación del poemario Cuaderno de campo, de Armando Alvarez Bravo, el 17 de marzo de 2010 en la casa Bacardí de la Universidad de Miami)


Armando de Armas. Escritor disidente cubano nacido en Santa Clara (1958). Licenciado en Filología por la Universidad Central de Las Villas. Fue preso político en Cuba. Ha publicado los libros de relato Mala jugada y Carga de caballería, así como el ensayo Mitos del anti-exilio, y la novela La tabla. Trabajos suyos han aparecido en diversas revistas, como Encuentro, Lettre Internacional, Fundación Hispano Cubana y Nexos. Un cuento suyo fue incluido en la antología Nuevos narradores cubanos, en Francia, y más recientemente en Cuentos desde Miami (Poliedro, 2004).