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martes, 1 de octubre de 2013

Encuentro con Ángel Cuadra, actor, poeta y militante


                                         Foto: cortesía de Alexa

Por Olga Connor

Con Angel Cuadra en la impresionante Casona fue la forma en que Luis de la Paz comenzó este nuevo Encuentro, que tuvo lugar en el Centro Cultural Hispano de las Artes de Miami. El entrevistado se nos presentó como poeta y militante, pero también, en una faceta inesperada, la de actor.

De la Paz definitivamente hurgó en los vericuetos de la memoria del invitado, para que contara no solo su currículo vital, sino sus vivencias. “La idea es que quienes nos acompañen como público, entren en contacto con una parte de una historia personal, que, por tratarse de una figura pública, encierra en gran medida un designio colectivo, muchas veces compartido por los propios asistentes”, dijo.

La exploración de los Encuentros en la Casona se dedica fundamentalmente a la vida literaria y artística, pero por lo regular en Cuba los artistas y literatos estuvieron envueltos en la vida pública, como ha sucedido en otros países latinoamericanos. Cuadra es un ejemplo excelso.

Periodista, escritor, poeta, ensayista, profesor y militante contra las dictaduras castristas, Cuadra es un hombre de letras y acción que estuvo preso por defender sus ideas de libertad en Cuba. Su doble vida lo llevó a ser cofundador del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, una institución que lucha por la libertad de expresión, y de la cual es presidente actualmente, y está también agrupado con los miembros del el Ex-Club, la organización de los expresos políticos en las cárceles cubanas bajo el castrismo. También luchó en tiempos de la dictadura de Batista, cuando estudiante, para que se volviera a consolidar la República de la Constitución de 1940.

IMPULSO A LA POESÍA

“Desde pequeño tuve un impulso a la poesía”, confesó Cuadra, nacido en La Habana en 1931. “Estaba becado con una beca del municipio que me proporcionaba almuerzo y comida”. Fue después alumno del gran ensayista Juan J. Remos y colaboraba en El rincón poético del periódico El País.

Francisco Riverón Hernández y Pura del Prado fueron amigos poetas, que se reunían con él en la Casa del Poeta. Era la época del 57 al 58 cuando había una vorágine social en la ciudad. Estudió Derecho y se graduó de abogado en esa década, pero también estudió Artes Dramáticas con el método Stanislavski y fue cofundador del grupo de poesía Renuevo.

Trabajó como actor en la Sala Tespis, que quedaba frente al hotel Habana Libre, en L y 23 (antes Havana Hilton), con obras en cartel por más de tres meses, aparte de sus actuaciones en el Teatro Universitario. Recordó El avaro, de Molière; La zapatera prodigiosa, de García Lorca, y La dama boba, de Lope de Vega, como algunas de las obras que se representaron. “El teatro fue una segunda pasión para mí”, confesó Cuadra. Esto le sirvió para enseñar teatro y representarlo con sus compañeros de prisión.

GRUPO RENUEVO

El Grupo Renuevo, dijo Cuadra, es una manera importante, como una reflexión generacional, de seguir el curso de la poesía cubana. La relevante antología poética Las cien mejores poesías cubanas (primera fecha 1922, segunda fecha 1958), compilado por José Ma. Chacón y Calvo, y luego la revista Avance de Jorge Mañach del año 27, son dos buenos puntos de partida, dijo Cuadra.


A partir del año 1940 surgieron dos corrientes nuevas, la de José Lezama Lima y la de José Angel Buesa”, comentó el poeta. “Era la poesía hermética, y la poesía directa. Pensamos que si en una línea primaba la racionalidad y en la otra la irracionalidad, teníamos que buscar la armonía entre ambas, de ahí el Grupo Renuevo en 1957”, manifestó Cuadra, recordando que ellos fueron elogiados y alentados por el poeta chileno Alberto Baeza Flores, que vivía en Cuba.

En el teatro tuvieron a José Escarpanter de asesor literario, especialmente en la obra Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona. También hicieron Baltasar, de Gertrudis Gómez de Avellaneda, en la que, por cierto, se quemó parte del teatro por uno de los trucos de la tramoya. “La gente creía que era muy realista la obra”, acotó Cuadra.

LA REVOLUCIÓN

“Todo el mundo se apasionó con la revolución contra Batista”, explicó Cuadra. “Algunos eran advenedizos, otros lo vieron como oportunidad de liberarse”. Cuadra cooperó como abogado con la Comisión de Viviendas bajo el nuevo gobierno revolucionario en 1959. Esto lo apartó de la poesía, dijo. Pero en septiembre de 1960 asistió a un Encuentro de Artistas y Poetas, en la ciudad de Camagüey, “donde ya Nicolás Guillén comenzó a burlarse de los homosexuales, sobre todo de Virgilio Piñera”, recordó Cuadra.

“Nosotros habíamos luchado para rescatar la institucionalidad y vimos que se iba desviando este espíritu liberador. Entonces preparamos un folleto titulado La poesía cubana frente al comunismo, que era un cuaderno desafiante”, contó el poeta.

A pesar de esto, Cuadra sintió que no debía asilarse en una embajada, para irse de Cuba. Y escribían poemas contrarios a los de los comunistas, de forma asequible que todos comprendieran. En 1967, Cuadra cayó preso. Lo condenaron a 15 años de prisión. Allí se encontró con gente de acción y no muchos dados a la literatura. Pero con ellos se quedó en calzoncillos para no usar las ropas de prisión. “Muchos derivaron en la creación de la belleza, la angustia de estar en prisión”, subrayó entonces, dando como ejemplo al gran poeta Ernesto Díaz, que había sido pescador de tiburones.

Cuadra siguió contándonos su historia y la de sus compañeros de prisión y de exilio por un buen rato, que ahora debe poner por escrito, porque es tan hermosa y ejemplar de lo que ha sido nuestra nación cubana, dentro y fuera de la isla que todos merecemos leerla.• 


Publicado originalmente en El Nuevo Herald


 

martes, 12 de febrero de 2013

JUAN CUETO-ROIG ESCUETAMENTE

                                     Foto tomada por Daniel Fernández


Por Olga Connor, El Nuevo Herald, 30 de enero, 2013

Después de dar algunas pautas para que los asistentes supieran cómo escabullirse si se aburrían, por ejemplo, cambiarse de sitio y sentarse al fondo del patio del Café Demetrio, Juan Cueto-Roig advirtió en la tertulia La otra esquina de las palabras cómo era su trabajo literario: “Mi producción poética no es del tipo ‘coser y cantar’ [por suerte para mí y para ustedes], todo lo contrario: mi poesía es escasa, concisa y escueta. Y también: diáfana y sencilla, sin extravagancias lingüísticas, ni barroquismos reciclados”.

Leyó Poema del primer hombre, que ya se había comentado antes en estas crónicas, una obra casi perfecta, y analizó un versículo de la Biblia que nunca había yo notado, diciendo: “1.- En Génesis 9:3 se lee: ‘Toda criatura que se mueve y vive será alimento para ti’. Este es uno de los primeros preceptos alimentarios que aparecen en la Biblia y no excluye ninguna de las comidas que más tarde se prohíben, como el camarón, la langosta, las ostras, el cerdo, etc. Por lo tanto, a este versículo 9:3 me atengo y es el único que religiosamente obedezco”. Estamos de acuerdo.

Esta capacidad satírica la empleó Cueto-Roig para continuar sus Disquisiciones bíblicas, que recuerdan los escándalos del Génesis, cuando héroes históricos –patriarcas como Abraham–, insisten en que sus esposas digan ante el rey que son sus hermanas, para que no los eliminen a ellos, y así no les queda más remedio que quedar como “cornudos” para salvar sus vidas. También leyó parodias de autores cubanos, se inventó un restaurante canibalístico de Miami, recitó otros poemas de sus libros e hizo comentarios sobre la castidad de Don Quijote.

Sus poemas son de un talante clásico y hasta ha cultivado el soneto, pero su obra en prosa desafía los géneros, siendo mordaz y proverbial como Ramón Gómez de la Serna, con sus Greguerías. Diríase que tenemos ante nosotros a un Francisco de Quevedo redivivo o, si buscamos en el idioma inglés, a un Daniel Defoe.

Cortesía: El Nuevo Herald

viernes, 6 de enero de 2012

NOTA DE AGRADECIMIENTO/LA TERTULIA Y LA ACADEMIA



La Otra Esquina de las Palabras le agradece a la periodista cultural de El Nuevo Herald, Olga Connor, el haber escogido este espacio cultural como uno de los mejores del año que acaba de concluir. Tal distinción nos honra y estimula para continuar con nuestra labor, siempre a sabienda de que debemos seguir mejorando para este año que recien comienza, con el propósito de brindarle mejores eventos al público miamense interesado en la cultura. Aprovechamos también para agradecerle a todos los que de una forma u otra han contribuido a la divulgación y calidad de esta tertulia. Les deseamos un feliz y venturoso 2012.

Muchas Gracias.

Joaquín Gálvez,

Coordinador de la Tertulia La Otra Esquina de las Palabras, en el Café Demetrio


LA TERTULIA Y LA ACADEMIA

Por Olga Connor, El Nuevo Herald

Si se premiara a agrupaciones que presentan libros y organizan conferencias, yo escojo, del año que acaba de concluir, a dos que usan métodos muy diferentes: la Asociación Nacional de Educadores Cubano Americanos (NACAE), que satisface con connotadas conferencias mis relaciones con la academia, y La Otra Esquina de las Palabras, que cumple uno de mis sueños de tertulias en este Miami tropical, en el patio de un café donde nunca llueve sobre los tertulianos, un milagro del Café Demetrio, o de Joaquín Gálvez, el brujo que las organiza a tres cuadras de mi casa en Coral Gables. Felicidades.•

lunes, 18 de abril de 2011

Premio Lydia Cabrera otorgado a Luis de la Paz



Por Olga Connor

El premio Lydia Cabrera se le confirió este año al narrador y periodista Luis de la Paz. Se le entregó el sábado por la noche en la residencia en Key Biscayne de Aida Levitán, presidenta de Artes Miami, organización que otorga el premio. Asistió un grupo de amigos y representativos de la comunidad, que donaron $100 por pareja.

RETRATO ÍNTIMO

Conocí a Luis de la Paz hace años en una conferencia donde él leía uno de sus cuentos, quizás de Un verano incesante (Universal, 1996) de El otro lado (Universal, 1999). Impresionaba la portentosa imaginación unida a una base de realismo narrativo que exhibía su relato, en contraste con la presencia del autor, modesto en exceso, sin los típicos rasgos esnobistas de muchos literatos. A esa sencillez, aprendí, se unía una capacidad de trabajo extraordinaria con la que se ha echado encima la organización de muchas actividades culturales, como la fundación del Instituto Cultural René Ariza (ICRA), con lecturas de obras teatrales, entrega de premios anuales y un blog. Ha colaborado también por mucho tiempo con el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, del cual es ahora vicepresidente. Como periodista, reseña libros, eventos y actuaciones escénicas en el Diario Las Américas desde 1996. Como editor, ha compilado Reinaldo Arenas aunque anochezca: Textos y documentos (Silueta, 2001) y Teatro cubano en Miami (Silueta, 2010). Como ensayista han aparecido trabajos suyos en varios libros, Enciclopedia del español en Estados Unidos (Editorial Santillana), Español o Spanglish (Miami, 2005) y otros. Fue miembro del equipo de redacción de la revista Mariel, que fundó Reinaldo Arenas, y fundó la revista El ateje en la red. Además, ha recibido premios y distinciones en Estados Unidos y España.

ARTES MIAMI

En el acto, aunque social en parte, Levitán explicó que su organización, Artes Miami, comenzó como Hispanic Events, Inc., en 1995, con actos de variada naturaleza, como la Feria de Sevilla en Miami. Ahora ha incorporado la Editorial Ultramar, con poemarios de Rodrigo de la Luz, y la antología poética La ciudad de la unidad posible, realizando sus presentaciones en librerías y centros culturales. Vea www.artesmiami.org

Levitán explicó además, en inglés y en español, quién era la eximia escritora y antropóloga cubana Lydia Cabrera, autora de libros seminales como El monte, un diccionario de la lengua yoruba o lucumí, con notas sobre “la magia, las religiones y el folclor de los negros de Cuba”, quien estuvo viviendo en París en los años 20 y 30, donde fue instada a publicar sus Cuentos negros de Cuba. Desde entonces hasta su muerte en el exilio en Miami, Cabrera siguió escribiendo sobre la cultura afrocubana, hasta convertirse en una autoridad sobre el tema.

El premio entregado a De la Paz fue un cuadro del artista Rodrigo de la Luz, y un cheque donado por el Club de Rotarios Miami Granada por valor de $500, que le entregó el presidente del Club Octavio Ramos. El primer premio Lydia Cabrera le fue entregado en diciembre de 2009 a la periodista Gloria Leal.

Cortesía: El Nuevo Herald

domingo, 30 de enero de 2011

"Inscrita bajo sospecha": narraciones de la diáspora



Por Olga Connor
Mabel Cuesta leyó de su libro Inscrita bajo sospecha (Editorial Betania) en el Café Demetrio, en la última de las Tertulias de La otra esquina de las palabras, que dirige Joaquín Gálvez. Decidió leer, entre todos los cuentos, el de La tía Sara, sobre la foto de una tía que se fue de Cuba a ``la otra orilla'', mientras que la protagonista se quedaba en la isla pensando en la foto que representaba a la tía Sara y a esa otra orilla. Luego vendría el encuentro con la tía, o el desencuentro. También en la vida real de la tertulia Cuesta invitó a sus familiares residentes en Miami, algunos de los cuales la fueron a escuchar, y así se fue armando el tema de la discusión que cerró la tertulia.
En la introducción al libro, Odette Alonso, desde Ciudad de México, escribe en 2009: ``Una extranjera, una niña rechazada por su padre, una amante, una melómana, una viajera, una mujer al centro de la ira. Así son los personajes de Inscrita bajo sospecha, esta nueva colección de relatos de la escritora cubana Mabel Cuesta: caras de una misma moneda, pieles que esta mujer va mudando a medida que atraviesa fronteras y cambia de escenarios en una especie de dicotómica obsesión entre `ser alguien' y `ser nadie' ''. Alonso alude también a la búsqueda de identidad como hilo conductor de todas las acciones de estas protagonistas.
Les tocó a Ena Columbié y Juan Carlos Valls presentar las narraciones esa noche. Valls hizo una arenga poética desde la poesía. Columbié, a quien siempre se le ve como fotógrafa de todos los encuentros literarios, deslumbró con una crítica tan bien perfilada como sus fotos. Su presentación se puede leer en su recién inaugurado blog de crítica literaria El exégeta. Me interesó mucho que marcara el hecho de que los personajes de Cuesta ``son demasiado escurridizos, y se escapan haciendo cuantas trastadas se les antojan, cruzando en zigzag de la ficción a los caminos de la realidad y viceversa''. Son todas mujeres, por cierto, que ``se enfrentan a situaciones complicadas de zozobra y angustia, provocando --esencia obligada y olvidada-- que se acelere rápidamente nuestro pulso''.
Inscrita bajo sospecha, manifestó, es un libro del dolor y sobre el dolor, donde el dolor se regodea y duele. Dividió el libro en tres partes: la primera con cuatro cuentos iniciales de desarraigo y desconcierto; la segunda, una parada, una especie de limbo, donde se detiene el tiempo, para dar un salto a la conquista de la luz. La protagonista mujer ``ha encontrado un alma gemela en la que puede contemplar su propio mundo a través de otros ojos''. Al final, la catarsis, la etapa del desgarre, deshaciendo todas las huellas del dolor y los obstáculos contra su libertad.
Publicado originalmente en El Nuevo Herald

martes, 24 de agosto de 2010

Armando de Armas en tertulia nocturna


Por Olga Connor

No sé si es que está en Coral Gables, muy cerca de mi casa, o porque se suscitan interesantes controversias, pero Joaquín Gálvez ha encontrado una buena fórmula para su tertulia de ``La otra esquina de las palabras'' en el Café Demetrio. Armando de Armas fue el centro de atención el último viernes, cuando se reunió el grupo bajo este lema temático: ``El individuo frente al poder en la obra del escritor cubano Armando de Armas''. De Armas, nacido en Santa Clara en 1958, tiene publicados dos libros de relatos, Mala jugada ( D'Fana Editions, Miami, 1996) y Carga de la caballería (El Almendro, Miami, 2006); uno de ensayo, Mitos del antiexilio (El Almendro, Miami, 2007), y la novela La tabla (Editorial Hispano Cubana, Madrid, 2009), y es además contribuyente de varias revistas.

El periodista Alvaro Alba fue su presentador. En su largo ensayo citó varias obras que versan sobre el individuo enfrentándose al colectivismo, especialmente las de Ayn Ryan, una rusa expatriada en Nueva York. Son de la misma corriente, expresó, en la que se inscriben las obras de Armando de Armas, y cito estas palabras que me parecieron las más significativas: ``Hace ya más de década y media leí en el Diario Las Américas un artículo sobre un joven escritor cubano, que hacía mención a Mijaíl Afanasievich Bulgakov. Cuando se lee El maestro y Margarita o Corazón de perro ya no podemos seguir siendo parte de un experimento colectivo. Y entendí que había un individuo dispuesto a expresar con voz propia y muy personal sus ideas. Cuando se lee Carga de la caballería vemos que mi generación cuenta con un cronista individual, nada de realismo socialista, ni experiencia colectiva. Son cuentos de la historia moderna de Cuba donde las historias son las mismas de todos los tiempos, la supervivencia ante cualquier adversidad, el Yo (individual) frente al Nosotros (colectivista). Tiene Armando la autoridad moral del que nunca hizo un informe contra su padre ni contra sí mismo, y cuando dejó Cuba fue en busca de libertad, no un contrato que le permitiera seguir viajando a Cuba, entre crítica y media crítica a la situación cubana. Prefiriendo mantener su Yo antes que convertirse en parte del Colectivo obediente a la autoridad''.

Artículo publicado originalmente en El Nuevo Herald, el martes 24 de agosto de 2010.

Foto: cortesía de Cuba Inglesa

miércoles, 23 de junio de 2010

Poesía y debate


Por Olga Connor

La otra esquina de las palabras, la tertulia del Café Demetrio, dirigida por Joaquín Gálvez, se va perfilando como un punto obligado de reunión, ya que no solamente tiene lecturas sino verdaderos debates, que hacen la reunión más interesante. En esta ocasión, el viernes 11 de junio se reunieron tres poetas de la Generación de los 80.

Alejandro Fonseca, de Holguín, en la provincia oriental, es autor de varios libros, publicados en Holguín, uno en Madrid, otro en La Habana y dos en Miami; del último, La náusea en el espejo (1999), leyó varios poemas. Pero también uno recordado por los amigos de su generación, Todos tenemos un buey, de 1986. Algunas imágenes en sus poemas quedaron fijas y fueron de gran impacto: ``El tedio corroe al académico'', ``paisaje virtual de cuerpos'', ``el miedo a la intrascendencia'', ``ciudad traslaticia'', ``puentes ajustables''.

Se les juntó un invitado no anunciado previamente, Carlos Jesús García Rojas, recién llegado de Cuba, poeta, dramaturgo y profesor universitario, que ha sido presidente de filiales de Escritores y Artistas Escénicos y vicepresidente del comité provincial de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), entre otros. Recibió el premio David de Teatro en 1977 por Toto de los espíritus, y varios premios más en Holguín, de donde es también oriundo. Leyó algunos de sus poemas en la peña, sobre todo, Ritual del pez, que se publicó artesanalmente en Cuadernos Papiro.

Rolando Jorge, de San Antonio de los Baños, fue mención en el Premio David de Poesía, y en el de Julián del Casal, en Cuba, y mención en el Premio Eugenio Florit en Miami. Su poesía es posbarroco cubano; tiene de dadaísta y de surrealista, y es el ejemplo de la posmodernidad llevada al cubo. Estoy segura de que eso es lo que quiere hacer con su lenguaje, impresionar, y lo logra. Tiene una serie titulada Los caprichos, basada en las imágenes de Goya, que dedica a varios amigos, entre ellos al fallecido poeta Osvaldo Navarro.

Lo principal es que ninguna de estas poesías es para ser escuchada solamente, sino leída. Es una poesía crítica, no rítmica. No es música, es contradicción visual, necesaria para la vista, influida por la escritura y no el oído. Por eso se concentró la discusión en una contraposición de Heberto Padilla como el estandarte cimero de la poesía coloquial, saliendo José Abreu a defenderlo, contra la producción de José Lezama Lima, el oscuro, que es obviamente el preferido de esta generación.

Publicado originalmente en El Nuevo Herald, el martes 22 de junio de 2010.


Olga Connor. Escritora y periodista cubana. Salió de Cuba al principio de la revolución y se estableció en los Estados Unidos. En la actualidad se desempeña como periodista en El Nuevo Herald de Miami.

jueves, 15 de abril de 2010

El Mariel en La Otra Esquina de las Palabras

























Por Olga Connor


``Sus explicaciones eran, en cualquier caso, verosímiles. Hasta tal punto nos habían inoculado en la conciencia el miedo a las represalias políticas, y hasta tal punto todos trampeábamos al manifestar nuestras opiniones y deseos, que dos buenos amigos podían verse juntos ante una misma situación difícil sin que ninguno de ellos pudiera imaginarse con antelación cuáles iban a ser las reacciones del otro. Todo el país había aceptado como algo natural este sistema de ocultamientos y expresiones difusas desde muchos años atrás y el hábito de nunca revelar totalmente los pensamientos se practicaba de manera instintiva, como requisito tácito de la supervivencia'' (Del libro inédito del poeta Reinaldo García Ramos, Cuerpos al borde de una isla; mi salida de Cuba por Mariel. Ver el blog Penúltimos días: Un Lunes extraño.

Así reflexionó el autor, años después, acerca de la decisión de Andrés, uno de sus mejores amigos, quien, sin avisarle, sin invitarlo a irse con él, se asiló en la Embajada del Perú, junto a más de 10,000 personas, lo que impulsó en 1980 el éxodo del Mariel. El autor leyó fragmentos de su libro el viernes en La Otra Esquina de las Palabras, que dirige Joaquín Gálvez en el Café Demetrio de Coral Gables, conmemorando 30 años de ``ese hito en la historia de Cuba''. Lo acompañaron otros de la misma generación: Luis de la Paz y Laura Luna.

LA ESCORIA

En el acto, Reinaldo García Ramos, quien se asentó en Nueva York cuando llegó de Cuba, habló de cómo los llevaron de Las Cuatro Ruedas donde se congregaron santeros, proxenetas, prostitutas, homosexuales, presos comunes, locos, al campamento El Mosquito, antes de embarcarlos en medio de un caos horripilante. A todos les pusieron el nombre colectivo de ``escoria'', usado para la propaganda internacional, que el gobierno cubano se encargó de ilustrar con los pasajeros que montaron a la fuerza en los barcos, inclusive locos sacados del manicomio. El capítulo que leyó el poeta: El Mosquito, los perros, relata lo siniestro del sitio, una base militar cercada con alambradas, a cuatro horas de La Habana, donde ``había algo en el ambiente que causaba una impresión de riesgo físico''. De cerca pudo ver a los hombres en overoles grises y con la cabeza rapada, ``los viajeros que el gobierno ha elegido: los presidiarios que han visto la perspectiva del exilio como un mal menor'', pensó el autor. Para cuidarlos había soldados portando armas largas, y unos animales feroces: ``Unos pastores alemanes muy hermosos y fuertes, daban pequeños saltos de impaciencia y a cada rato soltaban ladridos de amenaza, para saludar a los recién llegados''.

LOS ACTOS DE REPUDIO

Antes, Rodolfo Martínez Sotomayor había presentado al panel con unas palabras que recogían el sentimiento de su generación, cuando un día los adolescentes de La Habana despertaron en una ciudad sitiada, ``donde se apedreaba a vecinos simplemente por ejercer su derecho de abandonar el país''. Montaban a los jóvenes en ``ómnibus repletos para llevarlos hacia los actos de repudio y a marchas cargadas de odio''. Así fue como perdió su inocencia política, sintiéndose traicionado por el estado y hasta por la familia. Recordó además con tristeza al profesor de su escuela secundaria, que censuraba a los que abandonaban el país, y las horribles consignas de la chusma en las concentraciones políticas.

LA MAS JOVEN

En 1980, Laura Luna era una adolescente de 19 años, hija de un preso político plantado y, por tanto, discriminada por compañeros y vecinos, injuriada aún antes de salir de Cuba. Cuando se graduó de San Alejandro y fue a examinarse al Instituto Superior de Arte junto a artistas hoy famosos, como Pepe Bedia y otros de su generación, no la dejaron matricularse. Su salida fue unos meses antes del Mariel con sus padres, en el intercambio que produjo el famoso ``diálogo'' para indultar a los presos políticos. Pero aunque se siente parte de ese éxodo, ella no participó en aquella reunión de pintores --todos hombres--, que fueron a la organización INTAR de Nueva York, en 1982, en la exposición 10 Out of Cuba (cuyo afiche trajo García Ramos, para destacar que en sólo dos años ya los artistas del Mariel mostraban sus obras). Luna tuvo que esperar para darse a conocer como artista plástica. ``La semilla que traje de Cuba la sembré aquí'', dijo. ``Yo soy ciudadana americana de la República de Miami''.

CAMPAMENTO INDIAN

TOWN GAP

Cada persona del éxodo del Mariel cuenta una experiencia similar, pero a la vez, diferente. Luis de la Paz dijo que lo que sucedió entre abril y septiembre de 1980 fue más que un hecho físico, fue un hecho cultural. Su travesía en el barco no fue todo, sino que tuvo que transcurrir un tiempo en el campamento de Pensilvania que habilitaron para los refugiados, el antiguo fuerte Indian Town Gap, al noreste de Harrisburg, la capital de Pensilvania, y alrededor del Memorial State Park. En 1980 tuvo una población de más de 19,000 refugiados cubanos. Algunas de esas experiencias las recogió en cuentos que aparecen en sus libros Un verano incesante, El otro lado y Tiempo vencido. Leyó esa noche Tarde 22, con referencias a la vida del campamento. ``Lo de la `generación del Mariel' va más allá de la edad'', comentó De la Paz. ``Muchos ya habían publicado en Cuba, otros no, nos unía que leíamos el mismo libro. El éxodo fue social, político y cultural, sirvió de enlace a los que ya estaban en el exilio con el nuevo autor cubano, que antes no se había podido comunicar''

Publicado originalmente en El Nuevo Herald, el martes 16 de abril de 2010.


Olga Connor. Escritora y periodista cubana. Salió de Cuba al principio de la revolución y se estableció en los Estados Unidos. En la actualidad se desempeña como periodista en El Nuevo Herald de Miami.