LA DIVINIDAD QUE DEVORA: POEMAS DE MACHU PICCHU1El pueblo intenta recolectar palomas:
la siembra es fuerte
y asimila los sonidos
que emanan las violetas cuando son inmortales;
y es que la presencia brutal de unos fantasmas
fecunda las calles
con el ruido completo de una mujer que ama.
Se ha encontrado el deseo
que mueva columnas y ladrillos,
pululando en los huecos,
en la prisa del ala,
pasando una tarde de verano
sobre una nariz oculta, tras los lentes.
Y es así que el sitio crece al compás de las miradas,
ésas,
que cuando penetran en el río,
se bañan sin tropezar con las piedras.
2El pueblo cotidiano tiene alfombras,
vasijas sucias,
piedras de papel,
ojos de colores,
penas que rompen las ropas de metal.
En el fondo de este verano
nadie se atreve a inventar primaveras;
los rostros desembocan en la tierra
y despiertan de otra manera.
¿Quién reza entre las luciérnagas
mientras el río lava las calles escondidas,
y los agujeros crecen entre la luz y el trueno?
Maya Islas nació en Cabaiguán, Las Villas, Cuba. Reside en los Estados Unidos desde 1965. Ha publicado
Quemando Luces (2004),
Lifting the Tempest at Breakfast,
libro cibernético(2001),
Merla (1991),
Altazora (1989),
Sombras-Papel (1978),
Sola..Desnuda.. Sin Nombre (1974), entre otros. Estos poemas pertenecen a su libro inédito:
La Divinidad que Devora: Poemas de Machu Picchu.