Mostrando entradas con la etiqueta Maya Islas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maya Islas. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2012

Un poema de Maya Islas



Reflexiones de verano en Miami


El templo está cerrado

terminó el conocimiento

y las llaves cayeron

murmurando la libertad.


Un ruido hizo su camino

y encontró el amanecer del iniciado.


No hubo otro calor que el conocido

mientras que una mirada se paseaba sorprendida

por el borde de las montañas.


Todo tiempo es paz

            todo lugar una extensión del corazón,

                                              todo aleteo un milagro,

                                                                        un hogar.


jueves, 23 de septiembre de 2010

Dos poemas de Maya Islas



LA DIVINIDAD QUE DEVORA: POEMAS DE MACHU PICCHU

1

El pueblo intenta recolectar palomas:
la siembra es fuerte
y asimila los sonidos
que emanan las violetas cuando son inmortales;
y es que la presencia brutal de unos fantasmas
fecunda las calles
con el ruido completo de una mujer que ama.

Se ha encontrado el deseo
que mueva columnas y ladrillos,
pululando en los huecos,
en la prisa del ala,
pasando una tarde de verano
sobre una nariz oculta, tras los lentes.

Y es así que el sitio crece al compás de las miradas,
ésas,
que cuando penetran en el río,
se bañan sin tropezar con las piedras.

2

El pueblo cotidiano tiene alfombras,
vasijas sucias,
piedras de papel,
ojos de colores,
penas que rompen las ropas de metal.

En el fondo de este verano
nadie se atreve a inventar primaveras;
los rostros desembocan en la tierra
y despiertan de otra manera.

¿Quién reza entre las luciérnagas
mientras el río lava las calles escondidas,
y los agujeros crecen entre la luz y el trueno?


Maya Islas nació en Cabaiguán, Las Villas, Cuba. Reside en los Estados Unidos desde 1965. Ha publicado Quemando Luces (2004), Lifting the Tempest at Breakfast, libro cibernético(2001), Merla (1991), Altazora (1989), Sombras-Papel (1978), Sola..Desnuda.. Sin Nombre (1974), entre otros. Estos poemas pertenecen a su libro inédito: La Divinidad que Devora: Poemas de Machu Picchu.