lunes, 15 de noviembre de 2010

Bodas de sangre en Hialeah




Por Luis de la Paz

             De sorprendente puede calificarse la puesta de Bodas de sangre de Federico García Lorca, bajo la dirección del puertorriqueño Miguel Sahid, en el Goodlet Teather, en Hialeah. De esta propuesta clásica, derivan dos aspectos destacados. Primero, la realización misma, una sólida producción, con un elenco de veinte actores y 12 bailarines. Segundo, lo que podría denominarse la entrada de la ciudad de Hialeah, tal vez por primera vez en mucho tiempo, en el contexto teatral del condado Miami Dade.
Sahid, quien además de director encarna en la obra el personaje central de Leonardo, está al frente de la Sociedad Actoral Hispanoamericana (SAH), una organización cultural, fundada en el 2007, que agrupa actores, directores y productores que residen en el Sur de la Florida. La SAH se propone integrar a sus producciones el talento local. El resultado tangible de ese empeño, se puede medir a través de los valores de la puesta de Bodas de sangre.
Esta obra es quizás la pieza más representada de García Lorca. En ella se refleja la sociedad de principio del siglo XX; la España rural, las más rígidas tradiciones y costumbres de la época. Sahid casi retrata la pieza, sin embargo, prescinde de algunos aspectos, como el sangriento encuentro entre los dos hombres que se disputan a la novia. Creo que de haberlo trabajado le hubiera impreso al espectáculo un mayor dramatismo que hubiera favorecido la pieza, y que de alguna manera, estimo, pedía. Sin embargo el director, sin perder el rumbo de este intenso drama lorquiano, opta por hacer énfasis en lo visual, en lo festivo, añadiéndole al cierre una enérgica coreográfica, consiguiendo en su conjunto una muy lograda Bodas de sangre.
Sahid sale airoso en el manejo de un elenco grande. Se vale de actores talentosos, como Alba Raquel Barros, que hace una Madre intensa y muy lorquiana, Andrés Mejía que logra transmitir la ingenuidad del Novio “que no ha conocido mujer en su vida”. La Novia, que interpreta Elizabeth Lazo, resulta bastante aceptable, mientras Cristina Rodríguez Figueroa lleva con soltura su papel de la abatida mujer de Leonardo. Otros dos actores que le aportan fuerza a la obra es la inquieta Criada, que ejecuta Vivian Morales, desplazándose nerviosa de un lado al otro del escenario, como anticipando la tragedia que está por venir, y en especial, el personaje de La Luna que Ángel Lucena elabora sobre zancos y envuelto en un ropaje exquisito, poniéndole un toque mágico y de gran vuelo a esta puesta muy realista en su concepción y montaje, en particular por  la economía de elementos escenográficos. Los leñadores, los invitados a la boda, lo hacen jóvenes dinámicos, algunos de ellos muy talentosos y prometedores.
La obra se enriquece significativamente con las variadas coreografías flamencas diseñadas por Ilisa Rosal y realizadas por los integrantes del Ballet Flamenco La Rosa, que le imprimen, por ejemplo, el aire festivo que la escena de la boda exige.   
La Bodas de sangre que nos entrega Miguel Sahid, es un revelador espectáculo, que enriquece la escena teatral de Miami... digo, de Hialeah.
Bodas de sangre se presenta los sábados, a las 8:30 de la noche y los domingos a las 5 de la tarde, en el Goodlet Teather, 4200 West 8 Avenida, Hialeah. Reservaciones y más información en el (786) 463-8499.

domingo, 14 de noviembre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

Presentación de Yolanda Farr en La Otra Esquina (fotos y palabras)























Por Juan Cueto-Roig

Primero quiero agradecer a Manny López, que había ofrecido Zu Galería para este acto, antes de que se viera obligado a cerrarla. Y, por supuesto, quiero dar las gracias públicamente a mi amigo Joaquín Gálvez, porque desde el momento en que se lo propuse accedió a gestionar con Café Demetrio esta presentación especial de Yolanda Farr. También quiero destacar que la promotora principal de los actos en que se presentará Yolanda en Miami es la dinámica Mequi Herrera, que aunque a ella no le gusta pregonarlo, es también una actriz que dejó su huella en las artes escénicas y en la cinematografía de nuestro país. También debemos agradecer a José Taín por su aporte. Y a Ignacio Granados por el vídeo que filmó para la publicidad de estas presentaciones.
Mi vinculación con este acto se debe a que yo fui creo que el primero en comentar en Miami el libro de Yolanda: el 6 de junio de este año, en el semanario, «El Diario  Vivir»; y posteriormente en el blog del Instituto Cubano René Ariza, el pasado 10 de agosto.
Y para los que no suelen asomarse a ese blog ni son suscriptores del mencionado semanario, voy a leer el comentario que escribí sobre Periplo de amor y lucha                    
   
PERIPLO DE AMOR Y LUCHA
           Yolanda Farr, 2009     
Autobiografía. T & B Editores, Madrid. 214 págs.

Periplo de amor y lucha sorprende desde sus primeros párrafos por la calidad de su redacción. Si la autora fue la propia Yolanda Farr , hay que agregar a sus múltiples talentos artísticos, su habilidad para narrar la historia de su vida, en una forma comparable a la de un experimentado escritor, en un texto con relativamente pocas erratas, y sin mayores yerros sintácticos o idiomáticos.
Bella mujer, cantante, bailarina, vedette, actriz, desde muy joven estuvo inmersa en el mundo del teatro pues su madre, Dora Pfarr (de ascendencia alemana), fue una de las mellizas que, con su hermana Yenny, formaron  el dúo de variedades Las Pfarry Sisters, muy populares en España en la primera mitad del siglo pasado.
Yolanda nació en Madrid en 1940. A los nueve años se trasladó con su familia a Cuba, donde vivió hasta 1967, año en que regresa a su país natal. Durante su estancia en la isla, tomó clases de piano, ballet y actuación; y logró una breve pero exitosa carrera en teatro, cine y televisión. Fue estrella de espectáculos musicales en varios cabarets habaneros. En Tropicana, Tentaciones (1963). Y en El Salón Rojo del Hotel Capri, Tiempos de mamá y papá (1965).
Además de sus presentaciones en obras teatrales y televisivas, actuó en dos largometrajes del ICAIC. En 1965 en Desarraigo, del director Fausto Canel, con los actores Sergio Corrieri, Reinaldo Miravalles y José Taín. Y en 1967, de nuevo con Sergio Corrieri, en Memorias del subdesarrollo, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea.
Después de haber alcanzado una destacada posición en los escenarios de Cuba, a los 27 años tiene que empezar de cero en la ciudad que la vio nacer. Debe, incluso, cambiar su forma de hablar, pues en su primera audición en el Teatro Bellas Artes de Madrid, cuenta Yolanda: sólo escuché una extraña voz que surgía desde las tinieblas del patio de butacas: «Buena memoria, señorita, pero tiene usted demasiado acento sudamericano». Años atrás, en sus comienzos en la isla, había tenido que superar el ceceo peninsular, ahora tendría que deshacerse del seseo cubano.
Con el tiempo, pudo reanudar su carrera en España actuando en películas, teatros y cabarets.
Hoy, semirretirada, vive en Madrid con su esposo de hace cuarenta años, Jesús Alcántara; conforme, según sus propias palabras con disfrutar, sabiendo que amplio ha sido el recorrido de mi vida, extenso y fecundo mi periplo de amor y lucha, y que en mi memoria guardo suficientes manjares para alimentar varias vidas, si las tuviera.
Fue muy grato reencontrarnos con esta actriz que dejó su huella en la cinematografía y en varios espectáculos teatrales de nuestra patria. Y nos alegró saber que sus triunfos continuaron después de su salida de Cuba.
          Estoy seguro de que estas presentaciones de Yolanda en nuestra ciudad, y la cálida acogida que le estamos brindando, servirán también, para que ella se lleve una grata impresión de Miami, y de esta otra Cuba, la Cuba exiliada, tan llena de dolor, heridas y cicatrices, y que suele ser tan vilipendiada en España.

Palabras leídas por Juan Cueto- Roig en la presentación de Yolanda Farr  en el Café Demetrio, el 12 de noviembre de 2010.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Yolanda Farr en La Otra Esquina de las Palabras



La Otra Esquina de las Palabras te invita a la presentación del libro

Periplo de amor y lucha,

obra autobiográfica de la actriz Yolanda Farr.

La presentación estará a cargo del escritor Juan Cueto-Roig.

Café Demetrio
300 Alhambra Circle, Coral Gables
(305)448-4949
Viernes, 12 de noviembre, a las 7:30 p.m.

Después de varios años de su última visita a Miami, vuelve esta vez para presentar su libro "Periplo de Amor y Lucha" la actriz Yolanda Farr, quien fuera una estrella de espectáculos musicales y películas en la Cuba de los años 60.
Ahora Yolanda se nos presenta como escritora. La AISGE, una organización teatral de Madrid, le pidió que escribiera su biografía.
"Periplo de Amor y Lucha" es un libro amable, nostálgico, simpático, de fácil lectura, que nos toca a todos de una forma u otra, y nos trae recuerdos y también sorpresas. Comienza con la niñez de la actriz en España, continúa con su estancia en Cuba y sus actuaciones en la Isla, y concluye con su renovada y exitosa carrera en España, después de su exilio en 1968. Yolanda presentará su libro al público durante el mes de noviembre en varios lugares: En el Café Demetrio, el viernes 12 a las 7.30 pm; en el Teatro Havanafama, el miércoles 17 a las 8 pm; en el Teatro Tower, el martes 23 a las 7 pm, donde se exhibirá "Memorias del Subdesarrollo", filme en que participó con un papel muy importante y donde leerá un capítulo de su libro. Los esperamos a todos.



Cortesía de VideoPar

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Yolanda Farr en Miami





Cortesía de Vídeopar

martes, 9 de noviembre de 2010

Erótica en La Otra Esquina de las Palabras



lunes, 8 de noviembre de 2010

VIRGINIA O LA SUPUESTA FRAGILIDAD DEL SER



Por Mayra Marrero

Virginia Woolf ha sido recreada en el cine, la literatura y también en el teatro. ¿Quién no recuerda Las horas, el extraordinario filme de Michael Cunnigham? o ¿quién no ha leído Orlando o Mrs Dolloway? Ella junto a James Joyce, Gertrude Stein y T.S. Eliot perteneció a los modernistas de los albores del siglo XX. Amiga de las Bronte, controversial por ideas y carácter, V. Woolf es el espejo del pasado con un rostro del presente.

Con esa mirada, Rita Martín escribe, especialmente para Miriam Bermúdez, Flores no me pongan, recreada con agudeza por Yvonne López Arenal quien ahonda en los caminos de la universalidad del personaje y su atemporalidad. Virginia: artista, mujer, feminista y defensora de la libertad, guerrera de ideas y pacifista por naturaleza, mostraba ella misma una dualidad afectiva que la llevó a vivir en un mundo de alucinaciones, delirios y obsesividad por la escritura; pero también como a su personaje, Mrs Dolloway, la arrastraba a la mayor de las depresiones, por esa constante búsqueda de la verdad y la transparencia.

La puesta en escena de Flores no me pongan, recrea la ritualidad en la búsqueda de la muerte, la ambivalencia de esta mujer sin nombre que podría ser o no ser, que habita en varios espacios anímicos, que deambula en las calles abogando por sus derechos, que no busca ataduras, que cree en la Revolución del 68, que fuma y bebe, que reza y se mutila, que se representa ella misma, que se mueve, que se calma, que cae y otra vez vuelve a levantarse. La fragilidad versus la entereza por su muerte, decidida y planeada en su intención de diluirse, la retrata en la historia como un enigma o como una mujer envuelta en un halo de misterio. Su adiós a la vida lo dibujó en aguas transparentes y su inmortalidad en ríos de tinta negra.

Música, luces y escenografía, tres elementos que junto a otros complementan la alquimia discursiva de Yvonne López Arenal y la enriquecen a partir de sus propias interpretaciones. Con los fragmentos musicales de Aurelio de la Vega, Mario García Joya en el diseño de luces y Arnaldo Simón en el diseño de escenografía.

Virginia, recreada en este proyecto teatral, es afín al Butoh, (danza japonesa) lenta o maníaca, íntimamente dolorosa, libre o coreografiada. Flores no me pongan, es una re-contextualización de la escritora que se resiste a una definición, a una explicación. Es sencillamente el juego-encuentro de tres mujeres que hoy hacen una.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Un poema de Joaquín Gálvez




ANTE EL POETA DE LA TORRE DE MARFIL

Escriban como quieran.
Ha pasado demasiada sangre bajo los puentes
Para seguir creyendo —creo yo—
Que sólo se puede seguir un camino:
En poesía se permite todo.
 
Nicanor Parra


La estancia de un puñal se convierte hoy en palabras,
fiesta en el cadalso de un hombre.

No eres el poeta de la torre de marfil.
Un alarido ha sido tu estandarte.
La ceiba, con la que conversabas, es hoy un idioma.
Una casa se yergue en el abismo. ..

No deseches tu voz como una camisa raída
(esa tachadura en tu voz es el único tesoro del antro).
No eres el poeta de la torre de marfil,
ni tienes el alma confinada en un diccionario.

Yolanda Farr en La Otra Esquina de las Palabras



La Otra Esquina de las Palabras te invita a la presentación del libro

Periplo de amor y lucha,

obra autobiográfica de la actriz Yolanda Farr.

La presentación estará a cargo del escritor Juan Cueto-Roig.

Café Demetrio
300 Alhambra Circle, Coral Gables
(305)448-4949
Viernes, 12 de noviembre, a las 7:30 p.m.

Después de varios años de su última visita a Miami, vuelve esta vez para presentar su libro "Periplo de Amor y Lucha" la actriz Yolanda Farr, quien fuera una estrella de espectáculos musicales y películas en la Cuba de los años 60.
Ahora Yolanda se nos presenta como escritora. La AISGE, una organización teatral de Madrid, le pidió que escribiera su biografía.
"Periplo de Amor y Lucha" es un libro amable, nostálgico, simpático, de fácil lectura, que nos toca a todos de una forma u otra, y nos trae recuerdos y también sorpresas. Comienza con la niñez de la actriz en España, continúa con su estancia en Cuba y sus actuaciones en la Isla, y concluye con su renovada y exitosa carrera en España, después de su exilio en 1968. Yolanda presentará su libro al público durante el mes de noviembre en varios lugares: En el Café Demetrio, el viernes 12 a las 7.30 pm; en el Teatro Havanafama, el miércoles 17 a las 8 pm; en el Teatro Tower, el martes 23 a las 7 pm, donde se exhibirá "Memorias del Subdesarrollo", filme en que participó con un papel muy importante y donde leerá un capítulo de su libro. Los esperamos a todos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Una entrevista a Elena Tamargo



Por Luis de la Paz

Filóloga, poeta, ensayista y traductora cubana, con una vida llena de experiencias sorprendentes. Ella es Elena Tamargo, nuestra entrevistada.

1.—Tu vida ha tocado extremos: el campo en Cuba, La Habana; luego Moscú como parte de la misión cubana en ese país, Alemania, México y ahora Miami donde vive la mayoría de los cubanos como exiliados. ¿Cómo han influido en ti esas etapas?

—El campo fue para mí varias experiencias a la vez, la soledad es una de ellas, mis padres tenían una finca en una loma, de donde se veía la Bahía de Cabañas, donde me crié, se veía el astillero, la entrada y la salida de los barcos, y en las noches las luces; todo eso me daba mucha tristeza. En el campo sentí por primera vez el dolor, cuando un majá se comía una rana o una lechuza le robaba un pollito a una gallina sacada; también los dolores humanos, la falta de agua potable o de corriente eléctrica, que tocaran a la puerta a pedirle a mi papá el favor de llevar a un hijo al hospital, o después de una tormenta, que llegaban las noticias de alguien conocido que lo había matado un trueno o de una familia amiga que había perdido el techo de su casita. Ese dolor, que no es el que definitivamente marcó mi poesía, estaba en el origen de mi poesía. La Habana es mi memoria sana, fue mi primera gran sorpresa, el encuentro con la lengua alemana, que es uno de mis grandes amores. La Habana fue Osvaldo [Navarro] y Nazim y nuestra casa de Santos Suárez, por donde pasaba el mundo. Moscú, la grandeza del alma, la aristocracia espiritual y los poetas que llegarían para siempre, mi panteón lírico. Ya los poetas alemanes me habitaban, pero los rusos, la poesía de la Tormenta, Anna Ajmatova, Marina Tsvietaieva, Eszenin, Blok, Mandelstam, Maiakovsky, esos poetas me cambiaron el rumbo. Fue un privilegio para Osvaldo y para mí vivir la Perestroika como escritores, estar muy dentro de una erupción que cambiaría al mundo, y vivirlo con intensidad, en la amistad con los intelectuales y los artistas mayores de esa Rusia. Hace poco vi que Evgeni Stuchenko donó su datcha de Peredelkino, la aldea de los escritores rusos, para un museo, y me conmovió recordar cuántas veces estuvimos ahí, en esa misma sala, ante esos mismos objetos que estaba donando, y con cuántas figuras de la poesía y de la traducción literaria pudimos compartir esa experiencia política. Llevar a mi hijo Nazim a la casita donde vivió y murió Nazim Hikmet, o encontrarme una mañana helada con Anastasia Tsvietaieva en un hotelito ruso, la hermana de Marina, que acababa de escribir un libro sobre su hermana que le daba la vuelta al mundo. En el 89, compartir con Lev Gumiliov, el centenario de su madre Ajmatova, en St. Petersburg, y entrar a Casa de Fontanka y a todos los humildes espacios donde esa gran mujer escribió y sufrió, y así, muchos momentos, que fueron todos experiencias poéticas, eternas. Porque Osvaldo y yo fuimos diplomáticos, pero como poetas, no como políticos. Alemania es un misterio en mi vida, una pasión que me acompaña desde antes de salir de Cabañas. Siempre fui a esa cultura a buscar mis modelos, tal vez porque amo dos cosas que parece que no pegan, la reflexión y lo romántico, y en la cultura alemana ambas conviven naturalmente. El mito que me acompaña es Hölderlin, he vivido para saberlo todo de él, en él he encontrado todo lo que busco. Él me enseñó con qué dios hablan los poetas. Y eso, en definitiva, es lo más importante. México fue donde Nazim creció, donde yo aprendí hermenéutica, que es mi tesoro. En México todo fue lindo, todo, un camino de conocimiento, de escritura, de investigación. Hasta ese día que mi vida se rajó, como una palma por un trueno.

Miami, la ciudad que me salva, y donde quiero vivir. Porque quiero vivir.

2.— Tu poesía toca fibras muy sensitivas, creo que va acorde a algo que leí tuyo donde dices que: “la meta de la poesía es compartir la propia interioridad con los demás”. ¿Cómo definirías tu poesía?

—Hay dos especies de poetas, decía Oscar Wilde. Los primeros aportan las preguntas; los otros, las respuestas. Hay que saber si uno es de los que responden o de los que preguntan, pues el que pregunta nunca es el mismo que contesta. La poesía, en mí, es una cicatriz que no se cierra: la cicatriz de nuestro tiempo. Mi poesía no niega la dignidad del miedo, ni el consuelo de la confianza. En mi poesía, yo intento que resuciten mis muertos; hay vacas, urnas, arena, nombres, centrales azucareros donde transcurrió mi niñez, pero hay sobre todo un rastro como el de las babosas, y mi alma interrogante: lo que sobrevive en medio de las ruinas, que es lenguaje. Porque el lenguaje se abre paso hasta donde queda mudo el horror. Intento decir mi verdad, de este modo la poesía está siempre en camino hacia la lengua adánica, que no es sino el idioma de la justicia exacta de las cosas. Pero sin la fortuna dorada de otros tiempos mi poesía no tendría sentido.

3.—Te defines como hermeneuta. ¿Qué relación realmente hay entre la sabiduría como vía de crecimiento espiritual y el arte como sentimiento y la hermenéutica?

—Creo que la poesía llega a uno como una botella arrojada al mar. La hermenéutica es procurar comprender lo dado, tratar con humildad cada palabra, cada poema. Abordar el papel lingüístico en su relación con lo lógico. Asumir la comprensión desde la radical ignorancia socrática como quien inicia una conversación. El momento más genuino de la hermenéutica es divinatorio, porque leer es juntar dos almas. La hermenéutica a mí me enseñó a privilegiar la reflexión por encima del análisis, creo que nos educaron sólo con análisis. Hay un poema de Paul Celan en Cristal de aliento, por ejemplo, que trata del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, he leído críticas sobre ese poema, en algunas, un suministro vasto de información acerca del horrible crimen, y yo me pregunto, ¿acaso tanta fidelidad al reconocimiento de los hechos no significa una traición al poeta? Porque roto el misterio ¿dónde está la poesía? Por eso la hermenéutica me parece una herramienta tan discreta y apropiada, para comprender la obra de arte y también la vida. En poesía nada se gana con el saber privado, la poesía es el modelo por excelencia del lenguaje, y el lenguaje muestra la finitud de la experiencia humana.

4—Eres una de esas personas que es querida por todos. ¿Qué hay en Elena Tamargo que toca a los demás?

—Pido a gritos que me quieran, creo que lo hago todo porque me quieran, y las personas me son imprescindibles. Me gusta devolver todo lo que me han dado, lo que he aprendido, lo que he estudiado, me gusta enseñar. Y en el fondo, yo he sido muy feliz, así es que algo de eso doy. Nunca pido nada a cambio, ni se me ocurre.

5.—Vuelvo a la primera pregunta, pero con una intención más personal. Has recibido golpes muy duros. ¿Cómo logras la entereza y la razón de vida para continuar?

—Yo creo que el secreto de mi vida es vivir poéticamente, y no es un secreto, es una lección, una fidelidad, dice Hölderlin, “es poéticamente que el hombre habita esta tierra”, y yo de Hölderlin y de Osvaldo, lo he aprendido casi todo. Saco fuerzas porque quiero mirar la carita de Nazim por muchos años, y porque tengo que publicar los extraordinarios libros de Osvaldo Navarro que quedaron inéditos. Saco fuerzas de la vida de otros poetas que han sufrido mucho más. Anna Ajmatova es un modelo de vida para mí, no creo que haya una poeta que haya sufrido más que ella, y siempre pudo. Sabes, hay un texto de ella muy crudo, es el Prefacio de su extraordinario poema Requiem. Ella tenía que hacer largas filas bajo la nieve para acercarse a la puerta de la cárcel donde estaba preso su hijo Lev Gumiliov, porque ni siquiera era para visitarlo, esas filas eran para saber si aún seguía vivo, ella cuenta esto: EN LUGAR DE PREFACIO. En los terribles años de Yezhov pasé diecisiete meses en las colas de las cárceles de Leningrado. En una ocasión, alguien, de alguna manera, me reconoció. Entonces, una mujer de labios azules que estaba tras de mí, quien, por supuesto, nunca había oído mi nombre, despertó del aturdimiento en que estábamos y me preguntó al oído (allí todas hablábamos en voz muy baja): –Y esto, ¿puede describirlo? Y yo dije: Puedo. Entonces, algo parecido a una sonrisa asomó por lo que antes había sido su rostro.

Entrevista publicada originalmente en el Diario las Américas, el 30 de octubre de 2010.