sábado, 29 de mayo de 2010

Tres poemas de Rita Martín



MUJERES DE TARA


Nana apretaba mi cintura
En ese punto exacto
Requerido para tomar el aliento
Y seguir este camino
Siendo la bendita semidiosa
Deseada al pasar por estas bestias
De whisky amargo y cañones
En el frente.
De apretar tan recio
Nana partía en dos mitades
Mi cintura que se doblaba
Como el país hasta la tierra.
Dividida y despojada
De todos los bienes
Juré levantarme de la nada.
Y fue exactamente lo que hice.
Disolví los colores más brillantes
Para aplicarlos al hambriento rostro.
Ya estaba yo contaminada
De tierra, colores, hombres y miradas.
La pólvora nació conmigo
Y fui yo quien le dio otro sentido
Al amor y al pecado.
Pero el hogar lo mantuve intacto
Y llené los estómagos y las bancas
De todos los que me esperaban.
Supe transformarme
Desde la tierra de Tara
Hasta ser yo misma el viento.
El Sur es ahora un lugar tranquilo
Donde escasean
Los hombres morenos
Las pasiones
Y las mujeres del tipo
Scarlet O’Hara.
No se confundan
No estoy en el museo
De una casa de Atlanta
Ni soy una muerta rediviva
Sepan que aliento en el polen.

CONVERSACIÓN CON DULCE MARÍA LOYNAZ

Y su mano sostenía

el vaso intocado

con telarañas donde

bebió el poeta.

Federico García Lorca


El cuerpo del valiente
Desmembrado
Por cuatro caballos
Españoles y sus campos
De concentración.
La República desesperada
De un 20 de mayo.
El canto de la mujer estéril.
Las tapias del jardín de Bárbara.
El ataúd donde dormía
Flor, la sabia. La locura de Carlos Manuel.
El amor de Enrique por el hombre.
La belleza de Lázaro. El breve
Almendares. Los amplios
Patios mozárabes lanzados
Al sol desde la tierra. Los vitrales
De Amelia. La música de Lecuona.
Los cuentos negros de Lydia.
El tabaco y el azúcar de Don Fernando.
La tierra indefensa
De mi antepasado, Arredondo.
El absurdo de Virgilio. Las eras
Imaginarias de Lezama.
El primero de enero
De 1959. La UMAP
Que a nadie en el mundo
Ha molestado. Las aguas
Grises y podridas
De una bahía hermosa.
Las palmas tan altas y lejanas
Avizorando la ruina del país.
La invención
De la otra Habana.
La noche clara
En que por propia mano
Recibió el Premio Cervantes
Para ir a dormir después
Con los pequeños.
Usted tenía razón, Dulce María,
Tantas cosas en el mundo
Nos fue dada. Sólo es nuestra
La pura soledad.

OBSTINACIONES

Y volveré a escribir una y otra vez
Uno y otro verso que nuevamente
Percibo callada
En el deseo de estallar.
Volveré una y otra a vez
A ahogar la palabra
Perdida en la imagen que me ciega
La rosa espera al nombre.

Rita Martín (La Habana, Cuba). Narradora, poeta, ensayista e investigadora literaria. Ha publicado los poemarios El cuerpo de su ausencia (Letras Cubanas, 1991), Estación en el mar (Ediciones Extramuros, 1992) y Tocada por el astro ( La torre de papel, 2007). En el año 2000, Ediciones Universal publicó su Edición Homenaje a Eugenio Florit junto a Ana Rosa Núñez y Lesbia de Varona. Cuenta también con una obra narrativa, en la que destaca el libro de relatos Sin perro y sin Penélope (Ediciones Universal, 2003). Es licenciada en Filología por la Universidad de La Habana. Obtuvo un máster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Atlántica de Florida, especialidad que continuaría hasta lograr su doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Sus textos han aparecido en numerosas publicaciones y antologías de Estados Unidos, Europa y América Latina. Coordina el blog grafoscopio. Reside en Roanoke, Virginia, donde trabaja como profesora universitaria.

2 comentarios:

poetahabanero dijo...

Fuera de cumplidos, ¡me encantaron tus poemas, Rita! Gracias por invitarme a participar en este blog, me rememora mis tiempos de estudiante en la Univesidad de La Habana, con la direncia que entonces, no tan lejos en el espacio, lo haciamos todo oralmente.

EL SITIO DE LA LUZ dijo...

No recordaba los texto de Rita, que siempre fueron buenos, y estos me trajeron de nuevo a aquellas lecturas, gracias por compartirlos.